18 abril 2024
Biblioteca

Un estudio sobre Abu Madiam de Cantillana

Un buen amigo nos ha pasado este estudio sobre la vida del insigne maestro Abu Madian de Cantillana, nombrado al Gawz (el Socorro) por las capacidades que él mismo mostró en su vida, así como por la cualidad de sus enseñanzas.

Como todo estudio de carácter erudito o universitario, el aquí presentado es exuberante en datos. Esto es por una parte positivo, ya que puede animar a otros a buscar más reseñas en la bibliografía presentada. Aunque por otra parte, ese automatismo con el que se presenta el escrito no es el más adecuado para hacernos una idea sobre el personaje. No hay que olvidar que en el ámbito de la erudición se pretende demostrarlo todo con datos históricos escritos. Esta metodología, en este tipo de escritos, es más un vicio que una virtud, ya que el carácter de la enseñanza y de la Sabiduría del personaje excede al de la simple recolección de fechas y hechos escritos, siendo por su naturaleza mucho más extensa y profunda que lo que se pudiera referenciar en papel.

De esta manera, el autor llega a dudar de que hubiera un encuentro entre Abu Madian y Abdul Qadir Ŷilani, ya que este hecho se encontraba ausente de sus notas o de su conocimiento. Por otra parte, y esto es lo más negativo del estudio, llega a filtrar una acusación velada de que el personaje no consideraba convenientemente a ˤAli – que Allâh ennoblezca su rostro – por una cita que él pretendidamente escribió, llegando a imaginar que ello era la prueba de que el episodio del encuentro con Ŷilani (descendiente de Ali y de Muhammad – sobre él la plegaria y la paz) no se había producido porque Abu Madian, no considerando a ˤAli, no debería hacerlo con su descendencia. Esta acusación es más bien producto de alguna malformación religiosa del autor, que, basándose en nada, ha querido llevar hasta el límite sus sospechas. Esto ocurre cuando la erudición se contamina con ideas preconcebidas y suposiciones personalistas, contradiciendo estas últimas el contenido automaticista del escrito; poniendo con ello en entredicho su propia metodología.

Mucho daño han hecho a la memoria de los maestros sufis de antaño pretendidos eruditos que, fingiendo basarse en datos contundentes, han utilizado aquellos que les han convenido para apoyar tesis que mucho tienen que ver con la pretendida «supremacía intelectual occidental».

Por otro lado, es curioso que no se mencione en el escrito la participación de Abu Madian en la toma de Jerusalén, al mando de Salaḥuddin Ayubi, batalla en la que fue herido de por vida en una de sus manos. Puede que en los círculos eruditos en los que se mueve el autor moleste cualquier mención a la toma del Quds (Jerusalén).

Por lo demás, y mencionando los aspectos positivos del escrito, podemos decir que éste nos provee numerosos datos sobre la vida de Abu Madian, así como sobre los maestros de quienes tomó conocimientos y de los lugares en los que impartió enseñanza. Aunque no nos terminamos de creer, pues no va con el espíritu de los sufís, que el maestro enseñara tomando como base los escritos de Abu Hamid Gazali.

Cierto es que podría haber referenciado el ‘Ilhya ˤUlumuddin de Gazali en diversas ocasiones. Ahora bien, quien está convenientemente impregnado del espíritu de los sufís sabe que cada maestro vivifica la religión conforme a su tiempo y al secreto de Allâh que se encuentra en él, sin deber ni tener que copiar de otros para impartir sus enseñanzas.