Politizar la denuncia de un genocidio
Abdul Karim Mullor
Politizar la denuncia de un genocidio
Es fácil hablar; es fácil denunciar con las palabras; y más cuando nos escudamos detrás de miles de personas. Hablar solo, ya es otra cosa y depende mucho de quién seas, de con quién hablas y de cómo hablas.
Alguno se quedaría de hielo al saber que algunos de esos que con más gritos denuncian el Genocidio que se está dando en Gaza hoy, andan detrás de turbios manejos, como concretamenteel de adulterar el Corán , para después, con toda la desfachatez, querer quedar como el mejor musulmán al denunciar un Genocidio delante de todo el mundo para que le aplaudan.
Y cosas peores, las cuales el que aquí suscribe nunca va a desvelar, pues decir verdades que es mejor que queden ocultas podría traerme problemas. Pero si puedo decir, para resumir, que es mejor no creer a los vociferantes, sobre y ante todo, cuando sus fines se encuentran localizados en el mundo de la política.
Habéis visto que casi nunca he hablado de Gaza, sino es de refilón. El motivo es que con las voces no se llega a ninguna parte, porque nuestras voces son recogidas y patrocinadas por los denunciantes “oficiales”. Ellos solo buscan provecho político y ponerse medallas a costa de posturear sobre un acontecimiento monstruoso que está costando la vida a casi ya un centenar de miles de personas.
Con el sufrimiento ajeno no se juega; ni se hace política. A ver si nos enteramos, por favor.
No quiero decir que condene las manifestaciones en las cuales la mayor parte de personas van a ellas con un verdadero ardor de justicia y con una rabia contenida por todo lo que estamos viendo.
¿Quién no va a desgarrarse contra esta masacre? ¿Quién con un mínimo de responsabilidad va a cerrar los ojos ante el asesinato frío y calculado de hombres, mujeres, jóvenes, viejos, niños y niñas?
Pensemos tranquilamente. Ningún país va a modificar su política e intereses por ayudar a los gazatíes. Posturearse sí, ya se está haciendo, pero nada más.
¿Y qué ocurre cuando una manifestación es movida de manera organizada? ¿Quién organiza, y para qué lo hace?
No hemos visto hasta hoy una manifestación convocada por Fulano Pérez Fernández de la Gonzalera y Otras Hierbas, o por Menganito Martínez de Avellano y Gónzalez de Cabra, o por un obrero cualquiera de cualquiera de esas fábricas de Dios. No, a la gente de a pie ni caso.
¿Un partido? Pues depende si entra dentro de su programa electoral o de su posicionamiento político.
«No estoy hablando» de casos concretos, que sí hablo de ellos, no sea que alguno se dé por aludido, que quizá no lo esté, o sí lo está puede que acierte…
No estoy diciendo otra cosa que la gran mayoría de esos movimientos están orquestados; y algunos por intereses espurios detrás de los cuales hay personajes que ayudan indirectamente a quienes dicen denunciar, de una manera u otra.
Y quiero suscitar con mis palabras, en vuestra actitud y en la mía propia, una crítica previa antes de verse movido por las masas y la presión social debidamente orquestada.
Seamos prácticos: ¿qué se consigue denunciando y manifestándonos? No digo que no haya que hacerlo, lo cual si se dan las condiciones de nobleza previa lo veo bien. Habrá que ver si se dan esas condiciones y en qué casos.
Lo que quiero decir es que hemos de ser conscientes que poco o ningún resultado tiene todo ese desgaste que rápidamente es polarizado por los medios informativos.
Tampoco digo que haya que vestirse con un traje de campaña e ir allí de voluntario.
Pero si trabajamos el cerebro que Allâh nos ha dado, si somos inteligentes y reflexionamos, tal y como dice el Corán, veremos que la raíz de todo esto es la mala deriva que lleva el Islâm.
No hablo de los gobernantes políticos, sino de las gentes que se dejan convencer por mentirosos e hipócritas. Porque si fuéramos musulmanes, tal y como nos lo exige Allâh, entonces no seguiríamos a las sectas wahabitas, salafistas, Hermanos Musulmanes, Tabligh, los adulteradores del Corán, y demás otras mafias creadas por la Masonería de Harut y Marut para destruir el Islam.
¿Acaso no es verdad, que con toda la desfachatez los Golfos del Golfo dicen a los musulmanes de España que comiencen el Ramadán un día antes de que se vea el creciente, y casi todo el mundo obedece? Y esto por poner un ligero ejemplo de una sumisión al mal que se está dando en muchos musulmanes hoy en día. ¿Se sigue a gente que cobra 15.000 Euros para ir al Hijj? ¿Hemos perdido la razón?
Siguiendo a esos estamos quitando la vida a los gazatíes. ¿Qué sentido tiene que vayamos a vociferar como energúmenos si estamos luchando contra el Islam o si aplaudimos la adulteración del Corán, como algunos hacen?
Porque las relaciones con Allâh son así. Si no estamos bien con Allâh ¿cómo pretendemos que Él nos auxilie? ¿No es mucho pretender que nosotros seamos dejados, irresponsables y perezosos con nuestra religión y alcemos las voces para indignarnos como si tuviéramos derecho a hacerlo?
Mientras Mûsâ, con el permiso de Allâh, abrió las aguas con su bastón; los musulmanes que siguen a esas horribles sectas se están hundiendo en las aguas y ahogando en ellas a los gazatís. Las cosas ocurren por eso, no os quepa la menor duda.
La única manera de arreglar las cosas es arreglándonos a nosotros mismos
Allâh es Oyente y Omnisciente.