La deriva histórica de la doctrina cristiana 2 – El Mensaje
La deriva histórica de la doctrina cristiana 2 – El Mensaje
Dijimos que los Evangelios no consisten en libros revelados a la manera de la Torá entregada a Mûsâ (Moisés) – sobre él la paz -. El Evangelio es la vida y el Mensaje de ˤIsâ (Jesús) – sobre él la paz -, así como la historia de su milagroso nacimiento del seno de su madre, la Virgen María – que Allâh esté satisfecho de ella -.
A diferencia de los otros profetas, exceptuado Adam – sobre ellos la paz –, Jesús nació puro y profeta; sabio y completo. Esto lo muestra el hecho de hablar y dar testimonio de su misión ya en la misma cuna.
Por otro lado, el profeta Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – manifestó en un hadiz que todos los niños lloran al nacimiento porque el diablo les toca; excepto Jesús y su madre a quienes no pudo tocar.
De esto no se ha deducir superioridad alguna sobre los otros tres enviados, ya que cada uno exponía un portento de diferentes características que aseguraba sobre la santidad de su misión.
Todas las crónicas dicen que él comenzó su predicación a los 30 años; hasta esa edad, él había vivido con su madre. Yaḥya (Juan Bautista) – la paz sobre él – le presentó en público, siendo su precursor y anunciador ante el pueblo. El martirio del Bautista dio fin a la misión de éste y dejó a Jesús solo ante el pueblo de Israel.
Como hemos dicho, no es nuestra intención completar este escrito con citas y citas del Corán y de los Evangelios, lo cual haría que la lectura se volviera demostrativa, no siendo nuestra intención. Como hemos dicho, no nos encontramos en un debate contra un contrincante invisible. Pretendemos hacer reflexionar a aquellos que sí tienen y han tenido contacto con los Evangelios, con el Corán o bien con ambos.
Dijimos que Bernabé se encontraba en los primeros doce apóstoles de Jesús, y que él era su cronista. En toda evidencia, si, como ocurrió en el Concilio de Nicea (año 325 dc) los Evangelios aprobados “oficialmente” en él estaban adulterados, confesar que Bernabé se encontraba entre los doce apóstoles primeros, hubiera puesto en un aprieto a los “conciliados” al no poder presentar su Evangelio.
En numerosas ocasiones Jesús dijo que no era Dios ni Hijo de Dios. Si dijo que él era hijo del Padre, tomando a Dios en el sentido de un Padre amoroso que cuida de Sus hijos (criaturas). Y aunque en los 99 Nombres de Allâh, dicho nombre no aparezca, esto puede ser comprendido a fin de que se pudiera argumentar que un padre engendra siempre un descendiente de su naturaleza, siendo que la naturaleza de Allâh y la del hombre no son ni mucho menos la misma.
Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios. (Marcos 10:18)
Hemos utilizado esta cita del Evangelio de Marcos, para demostrar la incoherencia interna de esos cuatro evangelios que en Nicea fueron aprobados a toda prisa a fin de tomar el control del Imperio Romano.
Es imposible que Jesús diga que solo Dios es bueno y corrija a alguien diciendo esto, y que a la vez se declare consustancial a Dios. ¡¿Acaso Dios puede decir mentiras?!
En cuanto a su pretendida muerte y resurrección, sobre las cuales gira prácticamente toda la Cristología, los mismos Evangelios de Nicea (los adulterados) se desmienten a ellos mismos demostrando que Jesús nunca pudo ser muerto ni enterrado.
El viernes: una tarde (medio día)
La noche del viernes al sábado: (una noche)
La noche del sábado al domingo: (una noche).
Ahora vayamos al total: dos noches, medio día y un día.
¿Cómo la pretendida Palabra de Dios podría haberse equivocado en tan simple cuenta?
Según las tradiciones islámicas Jesús fue elevado al cielo el jueves por la noche cuando los romanos y los judíos trataban de prenderle. En ese momento Jesús preguntó a sus discípulos quién de ellos querría ocupar su lugar en la cruz para confundirlos a todos, y el más joven de entre ellos se ofreció. Dios le cambió el rostro para que todos creyeran que era Jesús. Lo mismo dice Bernabé con respecto a la apariencia, aunque Bernabé declara que fue a Judas a quien crucificaron.
Allá, en los años 90, tenía una compañera de trabajo que solía decir la semana antes de Semana Santa: “La semana que viene Dios va a morir”.
Esto así dicho da una idea de lo incoherente de esta doctrina. ¿Dios que nos da la vida va a morir? ¿Cómo puede ser dicha semejante barbaridad, y ni tan siquiera pensarlo?
El Mensaje
Jesús es llamado en las tradiciones islámicas (Ruḥu-l-Lâh – alma de Dios). Algunos dicen que Jesús es la imagen que Allâh daría si se mirara en un espejo. Esto, así dicho, resulta claro que es una metáfora, queriendo indicar que él hacía todo cuanto Dios decía y quería.
Cuando le preguntaron cómo era Dios, él decía:
Dios es Amor
Era un espíritu andante, un cuerpo sin deseos, un alma pura. Las aves y los zorros tienen madriguera, pero él no tenía dónde reposar la cabeza; y lo más sorprendente es que ni lo deseaba ni lo necesitaba.
Con el permiso de Allâh curaba enfermos, leprosos, echaba a los demonios; resucitaba a los muertos, devolvía la vista a los ciegos; multiplicaba los alimentos y las bebidas; andaba sobre las aguas; su vida testimoniaba de sus palabras y estas de su vida.
Tenía un gran amor a su madre y cuidaba de sus apóstoles como un padre amoroso lo hace de sus hijos. Era lo contrario de aquello a lo que el Corán se refería como defectos de los judíos.
Desprendido, generoso, bondadoso, misericordioso, sabio, justo, inteligente, valiente y sincero por naturaleza.
Cuando alguien le preguntaba daba siempre la respuesta adecuada, según el carácter y la intención del que le interpelaba.
El pueblo judío no podía soportar todas esas cualidades localizadas en una misma persona. Ellos eran codiciosos, Jesús era desprendido; eran ladinos y taimados, y él era directo y sincero; amaban la mentira y el engaño, y él era verídico. Ellos amaban el dinero, y Jesús no lo tenía en ningún aprecio. Amaban la lascivia, y él era virgen y célibe.
Tuvo mucha paciencia con ellos; le hicieron sufrir lo indecible, y aun así siguió cumpliendo con su misión divina.
Jesús no vino para toda la Humanidad
De esto testifica el mismo Evangelio distorsionado cuando dice:
Y respondiendo Él, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. (Mateo 15:24)
Necesitamos una explicación:
¿Cómo es posible que la sede de la Iglesia Católica se encuentre en Roma, o en Grecia la Ortodoxa si Jesús, sobre quien dicen basarse dichas iglesias, testimonió que él solamente había sido enviado por Dios a los judíos? ¿Cómo es posible que únicamente, generalizando, existan cristianos que no son judíos?
La respuesta, Pablo dijo, o Pedro dijo no tienen valor; es la palabra de Jesús quien la tiene. Siendo así, corresponde a los cristianos pedirles una explicación a sus sacerdotes, obispos y cardenales. Sinceramente, en mi caso particular nadie supo dármela sino recurriendo a las palabras de Pablo. ¿Y quién era Pablo frente a Jesús, si nunca le conoció y no se sabe quién o quiénes le pusieron en liza?
Volveremos sobre Pablo del que se tienen abundantes sospechas de que él fue quien más propugnó cambiar la doctrina y palabras de Jesús. Si la Iglesia es Paulina, desde aquí afirmamos y demostraremos que fue él el artífice del Cisma. ¿Por qué ese apego de la Iglesia a Pablo, siendo que nunca conoció a Jesús? He aquí una pregunta para que los valientes investiguen y lleguen a buenas conclusiones al efecto. Las respuestas de la Iglesia al efecto son cuentos para cándidos
Vamos, poco a poco, paso a paso, sin precipitarnos. Ya vendrá Pablo cuando toque.
Esa doctrina de Amor divino predicada por Jesús con su propio ejemplo; arriesgando su propia vida; demostrando a un pueblo lascivo y codicioso que se podía vivir célibe y que Allâh podía hacer nacer a un hombre al igual que lo hizo con Adam, sin padre alguno.
Ni siquiera con esto se conmovieron esos corazones duros de los hijos de Israel. Solamente un pequeño grupo de seguidores entre los que se encontraban los mejores del pueblo. Gentes que respondieron a la llamada de Dios cuando les llegó y cuya imagen ha quedado en un pedestal de honor para el resto de la Historia.
¡Cuán lejos se encuentran las gentes que hoy dicen seguir a Jesús de los apóstoles y seguidores de su época!