No estamos en Al Andalus – Eso fue ayer
Abdul KArim Mullor
No estamos en Al Andalus – Eso fue ayer
Nunca fui nostálgico de aquél « paraíso perdido” que algunos llaman Al Andalus. Nací en Madrid, que antes pertenecía a Al Andalus. Pero es que aquella época ya pasó; sus gentes se fueron dejando paso a otros, y después a otros…No me interesa recuperarlo, ni nada que se le parezca.
Pienso que si alguno busca escarbar la grandeza en el pasado es porque las aspiraciones de su vida no son grandes, o al menos no se lo parecen a él. ¿Qué tiene de malo el presente si tratamos sacar frutos de él, si lo hacemos trabajar con verdad y sabiduría? ¿Acaso el Tiempo no es de Allâh y Él está en toda época siendo el Mismo que ayer? Al Andalus no es una plantilla multiusos, ni tampoco un ejemplo a seguir; ni un juguete o un adorno para poner en la estantería o para blandir su bandera que gastada ya está.
No somos turistas
Al Andalus fue bueno y malo. Bueno porque en él surgieron algunos de los mayores sabios del ‘Islâm de todos los tiempos, como Ibn ˤArabi y Abu Madyam Šwayb. Malo por las nefastas políticas de las taifas y de sus ridículos mandatarios. Mediocre, porque mucha gente se dio a la bebida y a otras cosas similares.
Algunos no saben que hoy, todavía, hay gentes de Allâh en un sitio u en otro. Y no lo saben porque no buscan ni lo quieren saber. Al Andalus vende; es una denominación de origen que tiene su público entregado; es socorrido hablar de él y además es el humo que nos hace disimular muchas cosas. Y vende e interesa porque a esa gente que lo toma como un ejemplo le da miedo “el hoy”. Mejor anclarse en el pasado para no tener responsabilidad alguna.
Hoy, todos lo sabemos, casi todo el mundo busca el mando: la silla, la plaza, la fama y los estipendios. Al Andalus es una excusa más para brillar, para mandar, para magnificar el ayer y empequeñecer el hoy.
Porque si nos concentráramos en “el hoy”, y supiéramos quiénes son la gente que son conocedores de la Religión y de la Sabiduría, seguramente les negaríamos por el enorme pecado de no ser nosotros.
Entonces, para “ser alguien” hay que hablar de Al Andalus, que eso vende.
No es de ahí de donde hay que tomar ejemplo; hay que hacerlo de la vida de los profetas quienes fueron vilipendiados o ignorados en sus épocas respectivas.
Es lo mismo hoy. Hoy existen Ibn ˤArabi, Abu Madyam, e incluso, dejadme decirlo Abu Bakr y Umar. El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – lo dijo:
“Vosotros sois mis compañeros y ellos son mi familia” (antum sahabî wa hum ahbabî).
Y si esos amados y familiares del Profeta se encuentran hoy en el mundo y nadie se da por enterado, entonces ¿de quién es la responsabilidad por ignorarlos? La respuesta es clara: de todos y de cada uno de aquellos de quienes lo hagan. ¡Pobres! Sí, pobres, ¡Que Allâh les motive!
Podemos fruncir el ceño, retirar el rostro, dar la espalda, mirar a otra parte, para no escuchar lo que estoy diciendo; pero eso ni exime ni transforma la verdad.
¿En qué mundo vivimos que no nos enteramos de nada? ¿O, es que por ventura no queremos saber?
No hablo por hablar. Sé lo que digo; y sé que lo que digo es cierto. Si se fuera lo suficientemente humilde para aceptar que no se sabe, entonces eso ya sería el principio del saber.
Molesta que alguien sepa. ¡Cuidado que no se nos corrija lo más mínimo que nos tiramos a por él! ¡Pobre desgraciado quien lo intente! Poco importa que nos diga la verdad o no; pero que no nos contradiga; si lo hace sacaremos esa frase de principios sionistas que dice: “nadie tiene la verdad absoluta”; “todo depende del cristal del que se mire” u otras, permitidme decirlo, perogrulladas del mismo estilo. Charlatanería.
Porque hay gentes que representan a y detentan la verdad; y esas gentes miran con el buen cristal, no a través de vidrios rotos.
Preguntad a la gente del Recuerdo si vosotros no sabéis (21-7 y 16-43)
Hoy, ¿hay gentes que pregunten? ¡Contados con los dedos de la mano, sí; pero los hay. La gran mayoría se encuentra en la ignorancia y ahí quiere quedarse.
¿Y cómo con gente así se puede construir algo? ¿No dice el Profeta: “La religión es el buen consejo”? Y si alguien nos da un buen consejo, y porque no nos guste le atacamos o le ignoramos, entonces ¿dónde está la religión?
Si, por otra parte, el Profeta nos dice:
“Quien no tiene pudor no tiene fe” y cuando alguien nos da un buen consejo le tiramos piedras, ¿no es eso una falta de pudor? Y si no se tiene pudor, entonces ¿dónde está la fe?
Ocurre que hay personas que cuando captan que hay alguien con sabiduría de la Verdad lo rehúyen como si se tratara de una tormenta. ¿Por qué? Pues porque él nos va a demostrar lo equivocado que se está, lo efímero o no válido de nuestros fines y trabajos. Se zafan de él porque molesta; porque representando la verdad, es mejor combatir al ser humano del cual proceden las verdades de Allâh, que negárselas a Allâh Mismo; pues si lo primero son ya palabras mayores, lo segundo sería el culmen del atrevimiento.
La Historia se repite, a otros niveles, pero se repite.
Abu ˤŶahil le dijo al Profeta – sobre él la plegaria y la paz -: “Sabemos que eres sincero y que no sabes mentir; no te negamos a ti; negamos lo que tu traes”.
Al Andalus, ese pasado que hace de cómplice para que nos olvidemos del presente. Pero es en el presente en el que vivimos. La incongruencia es monumental, y desde mi perspectiva, cuando veo esto no me lo creo.
Sé cómo pensáis vosotros; pero ahora dejadme decir unas líneas para deciros lo que yo pienso:
“Estáis perdiendo el tiempo; un tiempo que Allâh os ha dado una sola vez. O lo aprovecháis, o lo echáis a la cuneta. Y hacéis perder el tiempo a quienes están con vosotros. Sinceramente, no quiero gastar mi tiempo con vuestras cosas; pero estoy aquí si alguien quiere aprovecharlo. Aunque dudo mucho que se me escuche. Total, no puedo ofrecer ni dinero ni fama”.
Solo se vive una vez. Y parece que hay muchos que aún no se han dado cuenta.
Uno de los grandes sabios, de Marruecos por cierto, un país al que todo el mundo olvida por… Mawlay Al ˤArabi A-d-Darqawi – dijo, y yo digo también con él:
“Quien muere sin conocer al hombre de su tiempo, muere de una manera detestada por el Enviado”