La última Vida será para ti mejor que la primera
Abdul Karim Mullor
La última Vida será para ti mejor que la primera
He de confesar que no puedo escuchar o leer la Surat A-ḍ-Ḍuḥâ sin que las lágrimas caigan solas de mis ojos. Es que esta surat es de una belleza tal que hace temblar el alma y amar a Allâh – Altísimo – y al noble profeta – sobre él la plegaria y la paz – con un sentimiento profundo que emana de lo más hondo del corazón.
1. ¡Por la claridad de la mañana! 2. ¡Por la noche cuando está en calma! 3. Que tu Señor no ha prescindido de ti ni te desdeña. 4. La Última Vida será mejor para ti que la primera. 5. Tu Señor te dará y quedarás satisfecho. 6. ¿Acaso no te halló huérfano y te amparó? 7. ¿Y no te halló perdido y te guio?
Muḥammad, llegado un momento en el que la Revelación se interrumpió durante un tiempo, llegó a inquietarse y a dudar si él había hecho algo que hubiera molestado a su Señor. Se relatan varios escenarios de este episodio, y hemos escogido uno de ellos para ilustrarlo.
Abû ˤAbdu-r-Râḥman Ibn Abi Ḥâmid ha reportado que Ḥafṣ Ibn Saˤid al Quraši dijo: “Mi madre me ha relatado de su madre que era sirvienta del Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – en tiempos de la vida de Jadiya, que un cachorro de perro entró una vez en la casa del Profeta; se escondió bajo una cama y allí murió. Después de esto el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – no recibió ninguna revelación. El preguntó: “¡Oh Jawla! ¿Qué es lo que ha ocurrido en mi casa? Ŷibril ya no viene a visitarme.”
– ¿Puedo arreglar y barrer la casa? – dijo Jawla.
Inmediatamente después, barrí la casa y cuando llegué bajo ese lecho sentí algo pesado. Haciéndolo salir, constaté que se trataba de un cachorro muerto. Le tomé y lo tiré detrás del muro. Y el Profeta vino después de eso con su mentón temblando después de haber recibido la Revelación, diciéndome: ¡Oh Jawla! cúbreme.
Es después de esto que Allâh le reveló la Surat A-ḍ-Ḍuḥâ.
En cuanto a la Surat en sí, ella encierra una gran majestad, así como una enorme ternura de Allâh hacia Su Enviado, al que reafirma, tranquiliza y contenta con muy pocas palabras.
1 – ¡Por la claridad de la mañana!
Allâh nos propone la claridad de la mañana como el despertar de una nueva luz. Rasûl se sentía olvidado y abrumado, como en una noche sin luz, y de repente sale el Sol y lo alumbra todo. Es así, de la misma manera, el Conocimiento de Allâh cuando llega a los corazones de Sus siervos virtuosos; es como la claridad de la mañana que hace distinguir todas las verdades que antes, en la noche de la ignorancia, estaban escondidas sin poderse manifestar por la ausencia de la Luz divina.
2 – ¡Por la noche cuando está en calma! En la aleya anterior hemos tratado de una metáfora de la noche como si se tratara de la ausencia de luz. Pero, asimismo, la noche podemos comprenderla como la ausencia para la vista de los objetos materiales visibles por la luz del día.
De esta manera, el día pasa a significar la vida de este mundo material, y la noche el recogimiento que nos hace penetrar en nuestra luz interior, de la cual se origina el conocimiento, tal y como dicen las palabras del Profeta – sobre él la plegaria y la paz:
“Quien se conoce a sí mismo, conoce a su Señor”.
3 – Que tu Señor no ha prescindido de ti ni te desdeña
Esta es la Sabru-l-Ŷamil (bella paciencia) que menciona sayyidinâ Yaˤqub en el Corán. No se trata de la paciencia de todos los días, aquella que hemos de tener para soportar los reveses de la vida. Es la Paciencia en Allâh, es la Esperanza en Allâh redoblada, necesaria a fin de que podamos encontrar esa Paz que para siempre habite en nuestro interior.
4. La Última Vida será mejor para ti que la primera. 5. Tu Señor te dará y quedarás satisfecho
Estas dos aleyas se deben entender como si se trataran de una sola. Desde nuestro punto de vista no estamos de acuerdo con algunos comentaristas que piensan que Allâh se refiere a la Otra vida con la palabra ‘ajira. Sí, esta palabra se refiere en el Corán generalmente a la vida después de la muerte. Pero en esta aleya debemos entenderla igualmente de otra manera. Se trata de una promesa divina sobre el éxito de su misión, es decir: al final, el Îslâm se extenderá a toda esa tierra y él se encontrará satisfecho con el éxito de su misión.
Él ya se encontraba con Allâh, desde el momento en el cual ascendió a los cielos y se presentó delante de El con Su permiso. Es imposible pensar y sostener que después de estar en la Presencia divina, Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – dejó esta para volver a ella después de su muerte. Su muerte fue solamente corporal, pero él ya estaba con su Señor y nunca dejó de estarlo.
Quedar satisfecho es estar en Paz, es no desear nada más; es aceptar todo de Allâh y no poder querer más, porque más ya no puede haber.
6. ¿Acaso no te halló huérfano y te amparó?
Nuestro Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – quedó huérfano de padre a su nacimiento, y huérfano de madre siendo niño a la edad de 6 años. Fue entonces su tío Abû Talîb, padre de ˤAlî – que Allâh santifique su rostro – quien se ocupó de él hasta que él pudo casarse con Jadiya, sobrina de aquél Waraqa Ben Nawfal que predijo la llegada de un profeta de entre los árabes.
Es así que el Corán protege a la figura del huérfano y encomienda su adopción, obligando al que adopta a respetar la persona y loss bienes del huérfano; a ocuparse de él como si de un hijo legítimo se tratara.
7. ¿Y no te halló perdido y te guio?
Muḥammad encontraba una acuciante necesidad en su interior de adorar a Allâh sin asociados y de acercarse a él.
Estando ya casado con Jadiya, subía al ˤŶabal Nur y entraba en la cueva para pasar unos días en adoración.
Antes de recibir la visita de ˤŶibril – sobre él la paz – por vez primera, las piedras, las plantas, los animales saludaban a Muḥammad a su paso de esta manera: “La paz sobre ti Enviado de Allâh”
Y, escogido por Allâh recibió la guía total; ya no solamente para él sino para toda la Humanidad. Una Humanidad necesitada de luz que solamente Muḥammad tenía la capacidad de transmitir con la ayuda de Allâh.