17 agosto 2026
Nuevos MusulmanesDiálogo intercultural

La deriva del Cristianismo – Una Organización vinculada al poder

Abdul Karim Mullor

La deriva del Cristianismo – Una Organización vinculada al poder

Se dice, y no estamos de acuerdo en ello, que el poder de la Iglesia en la Edad media era total. No es así, si bien el poder medieval de la Iglesia era innegablemente importante en lo que les ha dado en llamar “La edad oscura”, podemos decir que a partir del Renacimiento ha sido mucho mayor.

En el Concilio de Trento (1545) el papa Pablo III impuso la norma de confesarse al menos una vez al año, bajo la excusa de estar limpio y poder tomar la Comunión, asimismo al menos una vez al año. Confesarse una vez al año al menos era la norma escrita; siendo la norma no escrita la de agobiar, atosigar y atemorizar a la población para que fuera al confesionario a desvelar sus secretos so pena de ir al menos, al Purgatorio, cuando no al Infierno.

Esta amenaza hacía estragos en el pueblo llano, tanto que los confesionarios estaban llenos de gente y poco faltaba para que hubiera de tomar cita previa, que falta no hacía por lo numeroso de esas casucas de madera cubiertas por un velo frontal y por rejillas laterales

La excusa de la Confesión era aquel acontecimiento de Pentecostés en el que, presuntamente, Jesús dio el poder a los apóstoles de perdonar los pecados. Ya no perdonaba Dios los pecados, no; parece que Le tenían que ayudar, precisamente a El que todo lo puede.

Curiosamente, y a pesar de que los cristianos dicen que los apóstoles habían recibido el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego el Día de Pentecostés, nosotros los musulmanes consideramos que ese Paráclito del que hablan los cristianos, no es otro que “Paracletos” en griego (según palabras exactas de Jesús – sobre él la paz – que significa ‘Ahmad en árabe (espíritu de Verdad), precisamente el nombre del profeta Muḥammad – sobre él la paz – en el mundo del Ŷabarut, o el del Trono y los ángeles que lo portan. Pero los cristianos, permitidme decir, lo han traducido “como han querido” para eximirse de creer en Muḥammad, redoblando si cabe, los esfuerzos, dando a ese Espíritu Santo personalidad divina a fin de que nadie pueda contestarlos. “¡Es dios y a callar que es pecado decir otra cosa!” Dicen los prelados vestidos de rojo.

El Espíritu Santo o (Ruḥ al Quddus) no es otro que Ŷibril (Gabriel) – sobre él la paz – el encargado de traer las revelaciones divinas a los profetas.

Volviendo a la Confesión, a la que se dio estatus de “sacramento”, decidme en confianza: ¿No se trata de un espionaje en toda regla a fin de controlar al vulgo bajo la excusa pueril de que irían al Averno si no lo contaban las veces de esto o de lo otro? ¿No es y ha sido más efectiva que los servicios de inteligencia de cualquier país al tener a todos controlados en sus debilidades, conociéndolas y manipulando así a todos, uno a uno?

¿Acaso no hacían los «célibes» con sotanas negras planificación familiar a fin de repoblar las tierras cristianas diciendo que solamente podía un matrimonio acercarse para procrear? !No! Si no se notaba. !Que va…!

Quiero recordar que ir a Misa los domingos ha sido obligatorio durante siglos, de tal manera que quien no lo hiciera sería penalizado, obligado, cuando no vilipendiado por la sociedad, y haciendo de él un paria en todos los sentidos.

Esos reyes “tontos donde los haya” de cualquier país de Europa, que parece que los sacaron de una cadena de montaje maltrecha  oxidada, puestos en el trono por esa “gracia divina” mediante la coronación de manos de un obispo o de un cardenal, nombre este que nos recuerda a las marcas que nos dejaban los prelados, confesores, sacristanes y demás miembros de esa “santa” “apostólica” y “aún romana” Iglesia Católica que planeaba sobre nuestras cabezas como los buitres en busca del moribundo.

Un poder que en las Españas aquellas en las que el Sol no se ponía, no porque la tierra fuera plana, que no lo era y no lo es, sino porque en América y Filipinas vagabundeaban esas sotanas negras como la noche, cruz en una mano y látigo en la otra.

Se les olvidó lo de que la “otra mejilla” era la propia y no la del prójimo, que por serlo, tenía de “hermano” mucho menos que de primo.

El que suscribe confiesa haberse confesado bastantes veces, valga la redundancia, y sabe de qué está hablando. Es la confesión el acto más humillante, más inhumano y más contrario al derecho de la intimidad con Dios que tiene y ha tenido la Iglesia.

Aunque debo decir en descargo de la persona con quien lo hacía que él también, el pobre, había sido engañado por el sistema sagrado de una escuela de Teología que de Teo poco tenía y de logía pues eso… 0.

Porque la intimidad es para Dios, no para un diablo metido en una casucha de madera deseando escuchar los cotilleos más impresentables y las miserias humanas más denigrantes. Un traje hecho a conciencia para hacer mal.

Hermanos/as, que habéis adoptado el Islâm en países “cristianos”, que habéis sufrido por parte de vuestros conciudadanos comportamientos denigrantes, ya sea en familia, o en el trabajo, o en la sociedad; compartid estas palabras y haced ver a aquellos que os critican el hoyo en el que están metidos. A no ser de que lo sepan y quieran que todo el mundo esté en el hoyo que ellos están; muy humano, y para algunos “muy cristiano”. No les mandéis a paseo, mandadles a contar al cura sus miserias, que es peor.

Hay gente que se encuentra en la ignorancia, y no tiene culpa; hay gente que sabe que es ignorante y desea seguir en su ignorancia; y hay gente que se sabe ignorante y no soporta que otro no lo sea. Es así la vida; ¿no hermanos? ¿Verdad que no me equivoco?

En el próximo escrito hablaremos de esa Iglesia del siglo XX, sobre todo de la española; de su funcionamiento, de sus grupos financieros, de la pertenencia a la Masonería de esa orden Jesuita, heredera de siglos de pertenencia a las logias, creada por aquel Ignacio a quien un día un burro le enseñó el camino.

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