Los jóvenes musulmanes – Entre el desconocimiento, el abandono y la indiferencia
Abdul Karim Mullor
Los jóvenes musulmanes – Entre el desconocimiento, el abandono y la indiferencia
A veces he comentado sobre este tema, dando pinceladas sobre un problema básico en el aprendizaje del ‘Islâm. Un dilema que atañe a las dos últimas generaciones de musulmanes, y que se agudiza doblemente en la juventud.
El peligro de la Da’wa reduccionista y los estereotipos
La irrupción de grupos y organizaciones, quienes, bajo la excusa de dedicarse a la Daˤwa (predicación del ‘Islâm) presentan a éste como una alternativa de forma de vida, en lugar de hacerlo como un sistema global y universal de pensamiento, creencia, sabiduría, y también forma de vida, válido esto si resulta como consecuencia de una aplicación consciente de principios universales.
Esto ha ocasionado que la información que llega sobre el ‘Islâm a los propios musulmanes se les presente segada, limitada y colmada de estereotipos; todo ello de una forma altamente inusual y alarmante.
Las consecuencias de esta actitud son repentinas, pues el mal que hace se extiende prácticamente a todas las áreas de la vida, tanto a la de las personas particulares, como a la de las familias; y en consecuencia en la sociedad.
La pérdida de la Sabiduría tradicional y el materialismo
La Sabiduría ha perdido pie y presencia entre los musulmanes. Esta falta de saber genera a su vez que se termine instalando en las mentes y en los corazones de los musulmanes un concepto simplista del Ser humano, al que se le ve reducido a una pieza de un engranaje social rudimentario tendente a uniformizar por abajo. De esta manera, se crea un modelo de musulmán ignorante y necesitado de consignas para poder seguir sintiéndose vinculado a la Religión.
Vemos esto claramente en que nadie ya, o casi nadie, aprende el Din por entero ni se preocupa incluso por saber cómo ha de hacerlo.
La vida materialista; el olvido de Allâh; la voluntad de conseguir bienes de toda clase, aunque fuera de manera lícita, protagoniza la vida del musulmán medio.
Se ha perdido la noción de lo que es un Ser humano completo, que, para ser consecuente con la naturaleza de la que Allâh le ha provisto, habría de buscar la Sabiduría y la virtud.
La manipulación ideológica del Islam
Es así que el ‘Islâm se ha convertido en un conjunto de leyes que grupos interesados manipulan para que todos se comporten de la misma manera. Una especie de oráculo de la Ignorancia más fiera, la que desea asimilar el ‘Islâm a un nuevo código de leyes desprovisto de alma, de razón y de corazón.
Los que manipulan esta nueva legislación buscan el poder y la riqueza, y, consecuentemente toman como rehenes de sus ambiciones al universo entero del ‘Islâm.
Como los hijos de sayyidinâ Yaˤqub, los hermanos cananeos quieren deshacerse del Yussuf de esta época. Lo metieron en el pozo y lo vendieron a bajo precio, apartándolo de la vista de aquellos que se pudieran beneficiar de su presencia.
Este Yussuf metido en el pozo es el ‘Islâm. Mientras, los hermanos cananeos representan la Ignorancia, la ambición y el desvío más profundos.
La actitud de las nuevas generaciones frente al esfuerzo
Cuando hablo de nuevos musulmanes no me refiero a esos que, por un motivo u otro, se acaban de convertir al ‘Islâm. Quiero aludir asimismo, y sobre todo, a aquellos que habiendo nacido musulmanes en el seno de sus familias no encuentran referencias sobre su religión, ni mucho menos la manera de aprenderla.
La desidia de las familias por un lado; la falta de programas íntegros de estudio por otro, la ausencia de voluntad por estar todo el día pegado al móvil o a la tableta; todo ello ha creado y sostiene una generación en la que el esfuerzo es un convidado de piedra.
Buscar la información fácilmente, esperando que les llegue sin esfuerzo, en lugar de ir a buscarla con ahínco y tesón, está creando una generación de procesadores de datos; datos estos cuya naturaleza desconocen y cuyos engranajes son nulos.
Modelos tradicionales de transmisión de conocimiento
No quiero decir que no haya países cuyas instituciones religiosas no hagan un esfuerzo para transmitir el ‘Islam en sus escuelas y universidades. Naciones estas como Marruecos y Turquía que si generan buena información sobre el modelo tradicional del ‘Islâm.
No obstante, incluso en ellas, echamos en falta más reclamos de movilización educacional e intelectual al respecto.
Tal vez la ausencia generalizada y visible de consignas válidas y vigorosas cree este ambiente, o al menos contribuya a ello de una manera importante. Aun así, no podemos cerrar los ojos ante la indiscutible ausencia de interés y de consciencia de que no se puede llegar a obtener Sabiduría sin un esfuerzo personal incontestable que nos implique con todo nuestro ser.
La Verdad y el Conocimiento merecen el sacrificio de toda una vida, ya que sin ambos nuestra propia existencia no tiene sentido alguno.
La ausencia de liderazgo y el resguardo de las «semillas» del Din
Toda causa precisa de un líder. En el dominio de la Religión ese papel siempre ha sido representado por los profetas y los enviados (sobre todos la paz). Ahora que el último profeta – sobre él la plegaria y la paz – abandonó el mundo material hace 1400 años, sus seguidores auténticos han de dar cuenta de esa transmisión de la religión que es necesaria y que ha de resistir al paso del tiempo.
No obstante, y visto la enorme cantidad de musulmanes sobre la tierra, es casi imposible que todos se pongan de acuerdo para seguir al mejor dotado y al más sabio de ellos. No decimos que no exista; existe; pero los intereses personales, económicos y políticos de los poderosos se han esforzado por borrar su imagen y por esconderla en lo más profundo del olvido y del desconocimiento.
Ese pequeño grupo de personas y/o de instituciones que tienen en sus manos las claves de la religión serían los únicos capaces de revertir esta situación, siempre y cuando Allâh diera permiso para ello.
En esta época, no podría venir un permiso divino sin el poder para ejecutar la orden. Es así pues que la situación se enrarece y se radicaliza más si cabe. Pues todos sabemos que los medios materiales se encuentran lejos del alcance de los humildes y de los verídicos.
Nos dirigimos entonces hacia la creación de pequeños grupúsculos en los que se almacena el saber del ‘Islâm de la misma manera que allá en un lugar del Ártico se almacenan las semillas no tratadas de todas las especies vegetales que hay en el mundo; prestas para ser utilizadas en el momento preciso, siguiendo las condiciones adecuadas.
Allâh no puede hacer que se pierda el Conocimiento completo del Din; y aunque este se ubique en un número reducido de gente, nosotros, con la ayuda divina poseemos el saber, sus semillas y el arte de hacerlas germinar.
Solamente no disponemos de las tierras donde sembrarlas y que den fruto.
Quizás porque hasta el día de hoy, Allâh no haya dado el permiso para que eso ocurra. O quizás porque su eclosión sucederá acompañando un acontecimiento mundial inenarrable e inesperado por muchos.
Conclusión: El llamado a preservar el conocimiento íntegro
Desde aquí, sí podemos animar a que se trabaje por la formación de pequeños grupos en los que la Sabiduría se conserve de forma íntegra, dando luz a sus miembros y posibilitando que dicha luz irradie hacia todos a quienes se acerquen a éstos.
Si alguien pretendiera crear un grupo aparte de esta naturaleza únicamente por ser él quien lo dirija; que sepa que está condenado al fracaso.
Quien hace trabajar a la Religión para sí es un defraudador.
Quien trabaja por el Rostro de Allâh, y por extender la Misericordia como el Profeta lo hizo; he aquí los vencedores.