Los dos meses santos de antes de Ramadán y el Ramadán
Abdul Karim Mullor
Los dos meses santos de antes de Ramadán y el Ramadán
Quisieran muchos conocer qué se esconde en el seno de estos dos meses anteriores al mes del Ramadán y en el del Ramadán mismo.
No estamos obligados a demostrar siempre la fuente con la que contamos, porque no tenemos que examinarnos ante nadie; pero si sabéis los que nos leéis que las conocemos sobremanera y nuca inventamos nada.
Raŷab es el mes de Allâh, mientras Ša’aban es el mes de Rasûl – sobre él la plegaria y la paz -. Ramadán es el mes de la Umma (Comunidad), aunque eso no signifique que todos los musulmanes hayan de darse por aludidos, tal y como explicaremos más adelante.
Es curioso leer esos cartelitos tan rudimentarios, y a veces de mal gusto, en el que con colores y una figura de fondo se anuncia que Raŷab es tal, Ša’aban es cual, y Ramadán es tal y cual. No sé lo que se pretende con esas presentaciones tan ajenas al espíritu islámico, y tan cercanas a los anuncios que podemos ver en cualquier cartel publicitario. ¿Acaso estas presentaciones no son una falta de respeto, cuando no una manera de vociferar en público mostrando que se sabe con cuatro palabrejas que acompañamos de un versículo del Corán o de un hadiz?
Nosotros lo vemos así; por eso no lo hacemos. Hablemos de las cosas serias con la seriedad que les conviene; hablemos de las cosas santas con el espíritu de santidad que ellas merecen.
Volviendo a estos tres meses; quisiéramos saber cuántos son conscientes de su naturaleza, de su importancia, de su ser y estar aquí
Allâh no tiene necesidad de mes sagrado alguno para mostrar Su favor y misericordia. Esos meses pues, están concebidos para los musulmanes, y en concreto para los creyentes que son quienes conocen bien su naturaleza.
Sentarnos pensando que esos meses son santos a ver qué ocurre es una actitud bastante ilógica, producto de un desconocimiento de a qué nos enfrentamos.
Sabemos que Allâh puede perdonar, hacer misericordia, conceder Su favor en cualquier momento del año. No creo que nadie tenga duda alguna sobre eso.
La actitud de creer que en esos meses recibimos más, digamos bendiciones y recompensas, no deja de ser un error cuando lo tomamos aisladamente.
Algunos creen que Raŷab y Ša’aban son un “entrenamiento” para Ramadán. ¡Falso! ¡Equivocación flagrante!
Si uno no recuerda a Allah en todo el año, ¿qué va a hacer durante estos meses si nunca lo ha hecho ni sabe qué es lo que ha de recordar?
Si uno es ignorante todo el año, sería irrisorio pedir ser sabio durante estos meses o esperar que le llegue una iluminación de la que no ha sido digno durante el año, solamente porque en tal hadiz que se encuentra en tal página de tal colección auténtica, lo diga.
No, no son los meses, no te equivoques; ¡eres tú! ¿Todavía no te has dado cuenta?
Si subimos a la cima de una montaña; ¿acaso el trayecto hasta su falda no cuenta para poder subir?
Si no encuentras la montaña; si estás a 1000 kilómetros de ella, cuéntame cómo vas a subir.
Entonces, en función de esto, quiénes verdaderamente viven lo santo de estos tres meses son los verdaderos creyentes, que se purifican, que se esfuerzan, que recuerdan a Allâh, que tienen paciencia, que Le temen, que son sinceros, que son sabios todos los meses del año.
Si no es así; deja ya de soñar.
¿Cómo vas a vivir Raŷab que es el mes de Allâh, sino conoces Su voluntad con respecto a ti? ¿Cómo vas a vivir Ša’aban, que es el mes de Rasul, si olvidas a Allâh y solamente te limitas a cumplir con los hadices de la vestimenta, del saludo y de las cosas más superficiales olvidando lo esencial que es ser verídico, generoso, misericordioso…? ¡A ver, explícame!
Claro, entonces te limitas a poner cartelicos, bonicos ellos, con una aleya del Corán o un hadiz para decir a todos que estén atentos, que llega lo que tu desconoces. Pero todo eso queda rebonico, y lleva tu nombre, y la gente se fija en que tú has dicho esto o lo otro.
¡Es infantil! De verdad que lo es.
La santidad hay que vivirla, la sacralidad, hay que zambullirse en ella. La verdad, ¡oh, la verdad! Cuán lejos está la gran mayoría de ella.
Y llegará Ramadán y ayunaremos todos por la Gracia de Allâh. Y algunos solamente pasarán hambre y sed. ¿Cuántos y quiénes aprovecharán de ese mes?
Voy a deciros una cosa: un pequeño esfuerzo hecho con temor de Allâh y con amor puede valer por millones de días de ayuno. No se trata de sufrir; se trata de ser. De ser sincero, bueno, misericordioso, de amar a Allâh y a Rasûl.
¡Ahora sí, hermanos/as! ¡Ahora í!