La gran utilidad de los mausoleos de los awliya
La gran utilidad de los mausoleos de los awliya
Los hablares de los ignorantes y de los malvados aseguran que los musulmanes van a los mausoleos a adorar y pedir al muerto. Curioso arte calumniador que no puede imaginar otra cosa, porque seguramente sería lo que ellos harían si pasaran por allí. No es igual que uno de ellos muera, es decir, un cualquiera, y además ignorante, que fallezca un próximo a Allâh. Porque no es igual que muera un muerto, que un vivo cambie de vida, valga la redundancia.
Nadie ha levantado los mausoleos para endiosar a los que están enterrados allí. Estos edificios son como los alminares de las mezquitas y más. Son una referencia, un reclamo que dice: “He aquí lo que es la proximidad a Allâh; daos a ella”.
Son un signo vivo y visible para todos de que en ese lugar habita el cuerpo de alguien quien amó a Allâh y que fue amado por El. No cualquiera es amado por Allâh, y mucho menos lo es quien ensucia su boca acusando a los musulmanes de ser asociadores, porque la voz más desagradable es la del asno. Y si esa voz es desagradable para Allâh ¿cómo entonces no iba a serlo para nosotros? Allâh no ama lo desagradable, simplemente lo tolera, porque en la tierra tiene que haber buenos y malos.
Todos los juristas de todas las épocas del ‘Islam están de acuerdo en que un mausoleo es un lugar santo del que se puede extraer un beneficio y una bendición.
Las gentes del lugar están contentas de tener cerca de ellos el lugar de reposo de un amado de Allâh. De esta manera, los niños crecen con esa consciencia y se vinculan al bien que representaba esa persona cercana al Señor.
Los habitantes de dicha ciudad o pueblo, probablemente dejen de fumar, de beber y otras cosas debido a la vergüenza que les daría realizar esos actos deplorables delante de un lugar de recuerdo de Allâh. Ellos tienen la consciencia de que Allâh está presente en ese lugar, mucho más que lo puede estar en una mezquita.
Alrededor suyo se abren escuelas de saber, se recita el Corán, se invita al bien y se proscribe el mal. Allí se reúne la gente para recordar a Allâh y a Su Profeta – sobre él la plegaria y la paz -; para estudiar el hadiz y la vida de los próximos al Señor de los mundos. Es, dicho de otro modo, el orgullo, la referencia y el punto álgido de cada lugar donde se encuentra.
Ciertamente, en una época como esta, en la que tanta gente ha caído sumida en la ignorancia y en el olvido de Allâh, sería óptimo que las autoridades del lugar pusieran escritos en la entrada de los mausoleos recordando cuál debería ser la actitud para entrar en esos lugares. Puede ser que, incluso las autoridades padezcan esa ignorancia y ese olvido de Allâh, que padecen las otras gentes. Lo siento, no podemos resucitar a los muertos.
Los mausoleos son lugares de luz. ¿Quién dice que están muertos los que yacen en ellos? ¿Qué puede saber un ignorante? ¿Acaso un muerto de corazón puede juzgar a un vivo y legislar en la otra vida? ¿Acaso no dice Muhammad que cuando vamos a visitar a un muerto los ángeles le llaman para que se presente en la tumba y responda al saludo?
He ido algunas veces a ese lugar tan conocido en Marruecos llamado Mawlay Abdu-s-Salam Ibn Mašiš. En vida fue el maestro del ‘Imâm Šadili, quien a su vez lo fue de Abul Abbas Mursi, quien a su vez lo fue de Ahmad Ibn Ata’i-l-Lah al Iskandari – que Allâh esté satisfecho de ellos-.
Cierto es que las gentes de la zona utilizan ese lugar para tener ingresos procedentes de las limosnas de los que allí vamos. También lo es que, de alguna manera, eso es una falta contra la dignidad del santuario. No es nuestra responsabilidad; deberían ser las autoridades las que se ocuparan de canalizar el buen comportamiento de las gentes del lugar.
No obstante, hay allí una maravilla de las maravillas de Allâh. Cuando falleció y fue enterrado, creció de su ombligo un árbol. Dicho árbol, hoy se encuentra vivo y ha desarrollado una copa de casi 100 m2.
Si el árbol aún no ha muerto eso significa que la doctrina de Abdussalam sigue viva, así como su silsila (cadena espiritual) que hoy se encuentra representada por nosotros. Los medios para acercarse a Allâh se encuentran operativos en esta época. Pero yo creo que quienes no están de verdad operativas son la mayoría de las personas. Estamos en un mundo en el que las gentes del olvido de Allâh se multiplican, y en el que el número de las gentes del recuerdo de Allâh se encuentra en continuo receso.
Si ya Allâh dice al Profeta en el Corán que no se entristezca por la suerte de las gentes, nosotros no podemos hacer nada para resucitar los corazones muertos; bastante tenemos ya con mantener los nuestros en vida, palpitando y depurando la sangre del Espíritu.
Ahora, hermanos/as ya sabéis lo qué es un mausoleo.