17 agosto 2026
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¿Quiénes son los reyes de la tierra?

Abdul Karim Mullor

¿Quiénes son los reyes de la tierra?

¡No! No son los presidentes, ni los reyes, ni los mandatarios de un país u otro. Tampoco son los holdings económicos, ni los propietarios de las grandes fortunas; ni los satanistas, ni los países poderosos.

Todos estos gozan de una falsa inmunidad que se acabará a lo más cuando terminen sus vidas. Ellos no gobiernan; es Allâh Quien consiente. Y lo hace para juzgarles sin paliativos. En ese día sus corazones encanecerán de terror, salvo que alguno de ellos se haya comportado de buena manera; cosa rara esta, aunque posible.

Ellos no son nada: ni reyes, ni presidentes, ni ministros, ni son ricos tan siquiera. Son pobres encadenados en un círculo vicioso del cual no pueden salir aunque lo pretendieran.

Dijo el Šayj Ahmad Ibn Mustafâ al ˤAlawi en una de sus qasidas:

Vosotros sois los reyes de la tierra, en tanto estéis en la presencia de Allâh”.

Los que se encuentran ante la presencia de Allâh son los reyes de la tierra, sin duda alguna; son los pilares de la Religión; los sucesores del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -; la luz de la tierra; los representantes de Allâh en la tierra; el sostén de la Comunidad de Muḥammad.

Ellos no hacen nada por gobernar; simplemente son y están por la Gracia de Allâh. Ellos se han dado a Allâh y Él les ha acogido, apoderándose de sus voluntades y de sus vidas.

En un hadiz que encontramos en la Ŷamiˤa-ṣ-Ṣaguir de Ŷalalu-d-Din Suŷutî encontramos que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

Siempre habrá al menos en la tierra cuarenta hombres cuyo corazón es como el del Jalil (‘Ibrâhîm). Cuando uno de ellos muere, Allâh lo sustituye por otro. Por ellos recibís la lluvia y el sustento.

¿Por quién entonces nos llega el sustento a nuestras casas? ¿Por los presidentes, los reyes, los millonarios, los empresarios? ¡No! ¡En absoluto! Nos llega porque Allâh ha querido hacerla llegar a través de la existencia de esos reyes de la tierra que acabamos de mencionar. ¿Acaso los ojos que están velados pueden ver la realidad?

Ellos son también los reyes de la Umma

¿Acaso se puede pensar que Allâh mantiene a este grupo solamente para proporcionar los bienes materiales en deferencia a ellos?

Si sus corazones son como el del Jalil, ellos asimismo son los responsables de los musulmanes; son los pilares del ‘Islâm; siendo los musulmanes como la tierra y ellos como las montañas que evitan que ella se deslice.

Lo sepan o no, los musulmanes son regidos, gobernados y protegidos por medio de este grupo de próximos al Misericordioso.

Ellos no son los ‘ulama, ni los alfaquíes, ni los recitadores del Corán, ni esos falsos maestros que se visten con turbantes y abalorios para intentar mostrar que son alguien.

Ellos son aquellos “extraños” a los que se refería el Profeta en sus hadices. Ellos son aquellos ‘ahbabî (mis amigos, mi familia) a los que el Profeta nombró con una sonrisa en los labios.

Sus cuerpos trabajan, compran en los mercados, andan por las calles, se mezclan entre las gentes…pero su mundo es otro; sus corazones e intelectos vuelan por los cielos del saber. Faros de luz, ellos miran con la Luz del Misericordioso.

Son ellos los que nunca mienten, los que nunca traicionan, los que tienen vergüenza de pedir un pago por sus desvelos. Sus hombros cargan con los pesares y los infortunios de otros. Sus manos siempre están arriba para dar sin pedir recompensa.

No son grandes ayunadores, ni alfombras de mezquita; tampoco son petulantes protagonistas; ni pregoneros de ellos mismos; ni maniquíes que estén en el escaparate de los despropósitos. Pero ellos si son lo que son, y no necesitan mostrarlo pues ellos ya tienen lo que nadie les puede dar. Ellos son el Corán y la Sunna vivientes.

La verdadera riqueza es la del alma – dijo el Profeta.

Nuestro amado Dios, alabado y glorificado sea –  dice en el Corán:

Preguntad a las gentes del Recuerdo si vosotros no sabéis

El problema, hermanos/as es que la ceguera se ha vuelto tan generalizada y profunda que nadie o casi nadie sabe dónde están ellos para poderles preguntar.

Hay otra clase de Ŷahiliyya (Ignorancia) diferente a la del Qurayš; es la Ŷahiliyya de los musulmanes. Tan grande es, que casi nadie sabe dónde tiene su mano derecha y para qué sirve.

El ignorante es como una hoja arrancada del árbol al compás del viento. El mentiroso la podrá llevar donde él quiera.

Todo musulmán debería prohibirse a sí mismo la ignorancia; pero ésta llega a ser tan grande que el más profundo de los ignorantes piensa que sabe, y cree que lo que él piensa es la verdad. ¿Cómo alguien así podría aprender algo? ¡Así es imposible!

Pero esa es la realidad que identifica a la mayor parte de los musulmanes. Una ignorancia profunda; negra como la noche sin luna; sin un solo rayo de luz.

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