17 agosto 2026
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La magia de Harut y Marut – ¿dónde se encuentra hoy?

Abdul Karim Mullor

La magia de Harut y Marut – ¿dónde se encuentra hoy?

“Siguieron lo que practicaron los demonios en el reinado de Salomón. Pero no fue Salomón quien cayó en la incredulidad, sino que fueron los demonios, al enseñar a los hombres la magia, y lo que fue revelado a los dos ángeles Harut y Marut en Bábil. Estos no enseñaban a nadie sin antes advertirle: ‘Somos una tentación al mal. No caigas en la incredulidad’. Así aprendieron de ellos cómo separar al hombre de su esposa. Pero no perjudicaron a nadie sin permiso de Allâh: aprendieron lo que les perjudicaba y no les beneficiaba y ciertamente, supieron que quien adquiriera ese conocimiento no tendría parte en la Otra Vida. ¡Ojalá hubieran sabido cuán malo era el precio por el que vendían sus almas!” (2-102)

Siguieron lo que practicaron los demonios…”.

Teniendo en cuenta que los judíos se encontraban exiliados en Babilonia en el tiempo en el que Harut y Marut se presentaron, se conoce que ellos integraron esa magia en sus ritos cotidianos, salpicando con ella la Tora, la que quedó falsificada a raíz de esto. Más tarde fabricaron con ella el Talmud y la Qabala, siendo el uno un compendio de leyes extraída de dicha magia, y la otra una especie de satanismo disfrazado de espiritualidad.

Dijo As-Sudí: “Los judíos expusieron a Muhammad la Torá, y coincidían la Torá y el Corán. Sin embargo, negaron la Torá verdadera y tomaron el libro de Ásif y con la magia de Harut y Marut”. Era Asif el visir de Sulayman quien trajo el trono de Balkis (la reina de Saba y futura esposa de Sulayman) hasta su palacio.

Dijo Muhammad ibn Isháq: “Cuando el Mensajero de Allâh mencionó a Sulayman entre los enviados, dijeron algunos de sus rabinos: ¡Pretende decir Muhammad que el hijo de David era profeta! ¡Por Allâh! No era sino un mago”. Entonces Allâh, el Altísimo, reveló: “Pero, no fue Sulayman quien cayó en la incredulidad sino que fueron los demonios

Lo que sigue es muy importante de saber a fin de seguir el rastro de adonde fueron a parar los escritos en los que se contenía dicha magia.

Dijo Al-Kalbí: “Los demonios escribieron la magia en la lengua de Ásif ibn Barjía, visir de Salomón, y la enterraron bajo su lugar de oración cuando Allâh, el Altísimo, había quitado a Sulayman su poder sin él saberlo. Cuando murió Sulayman, extrajeron la magia escrita que habían enterrado y dijeron a la gente: Sulayman os hechizó con esta magia y vosotros la tenéis que aprender. Sin embargo, los rabinos de los hijos de Israel dijeron: ¡Allâh nos proteja de que ese sea del conocimiento de Sulayman!; mientras que la gente corriente dijo que sí era del conocimiento de Sulayman y empezaron a aprenderlo, rechazando los libros de sus profetas, hasta que Allâh, el Altísimo, envió a Muhammad . Y Allâh, el Altísimo, reveló la excusa de Salomón y manifestó su inocencia de lo que había sido acusado, diciendo: “Siguieron lo que practicaron los demonios”.

Ha dicho (Al-Qurtubí): La magia existe realmente y tiene sus fundamentos. Allâh, el Altísimo, crea lo que quiere acerca de la magia. Hay magia como la rapidez en el movimiento de la mano para ocultar a la gente la realidad. Hay otra cuando se memorizan palabras; y otra en la que se usan talismanes con nombres de Allâh, el Altísimo, para falsear.

El Mensajero de Alláh llamó magia a la elocuencia en el habla y la lengua, diciendo: “Ciertamente, en el “bayyán” (elocuencia) hay magia”. Porque a través de ella se puede hacer ver de forma ilusoria al oyente lo falso como si fuera real o verdadero. Pues, como dijo el Profeta , en otro hadiz: “Pues, tal vez, algunos de vosotros sean más habilidosos en sus argumentos lingüísticos que otros”. Y cuando dijo: “Mi aversión es para aquellos que son repetitivos y se andan por las ramas cuando hablan”.

Dijo Al-Qushairí: “El que practica cierta magia puede incurrir en el “kufr”, como aquel que cambia la imagen de las personas y la convierte en la de un animal, o la de recorrer el trayecto de un mes en una noche, o el vuelo por el aire. De manera que quien hiciera algo de esto para hacer creer de forma ilusoria a la gente que es verdadero, eso sería considerado como “kufr” de él.”

Relató Ammar adh-Dhahabí que un mago, estando en casa de Al-Walíd ibn Uqba, andaba sobre una cuerda que había atada de un lado a otro, y acto seguido se metía por el ano del burro y salía por la boca; en ese momento Ŷundub que presenciaba la escena se apoderó de una espada y mató al mago. Este Ŷundub es Ibn Kaab al-Azdí, o Al-Bayalí, al que se refiere el Profeta Muhammad  cuando dice de él: “Aparecerá en mi pueblo un hombre conocido con el nombre de Ŷundub que al dar un golpe con la espada separará lo verdadero de lo falso”. Los sahaba vieron a este Ŷundub matando al mago y con este nombre fue conocido: “Ŷundub, el matador del mago”.

Esto indica que la sentencia legal para un mago que realiza este tipo de actos no es otra que el ajusticiamiento, es decir, la pena capital.

El veredicto de la pena capital para el mago musulmán se confirmó con la opinión de Umar, Uzman, Ibn Umar, Hafsa, Abu Musa, Qais ibn Saad y siete de los tabiˤín. Se relató del Profeta : “Al mago se le aplica la pena capital con la espada”.

Todos estos testimonios coinciden en el hecho de que la magia es existente y se utiliza para el mal. Por otra parte, podemos decir que se trata de “incredulidad” porque la misma aleya lo arbitra así.

El mago hace llamada a fuerzas y personalidades otras que Allâh a fin de pervertir el orden establecido por el Señor de los cielos y de la tierra. Por tanto, además de incredulidad podemos tacharla de “idolatría”. Pudiera ser que el que la hace crea sinceramente que hay un solo Dios; pero al hacer llamada a otras entidades para que le ayuden a ejercer su poder está cometiendo un asociacionismo “de facto”.

¿Qué ha ocurrido con la magia de Harut y Marut en la actualidad?

Hemos dicho que quienes la recogieren en libros y la enseñaron por doquier fueron los judíos. A partir de ellos se ha extendido por el mundo, gracias a la tentación que supone ejercerla como medio para ontener dinero, fama y poder.

Institucionalmente se encuentra recogida en la Masonería, habiendo pasado por Templarios, Rosacruces y otros en la época de la Edad Media.

Asimismo se ha infiltrado en la religión; y también en la islámica, como lo demuestra la perversión de las doctrinas islámicas llevadas a cabo por wahabitas, salafís, hermanos musulmanes, coranistas, tabligues, ahmadíes, baha’is fundamentalmente.

Hoy en día la podemos contemplar generalizada en los medios de persuasión sociales, a través de los cuales se guía el pensamiento de las personas, tal y como el pastor lo hace con las ovejas. No se tiene consciencia directa de que eso sea magia, de ahí el éxito generalizado de las teorías de manipulación de masas.

A ello han contribuido, algunos de los que hoy se han dado en llamar escritores,  pensadores y/o filósofos.

Gentes como Froid la utilizaban para pervertir el pensamiento humano. No nos olvidemos de  Dante quién plagió a la inversa una obra de Ibn Arabi. Sin pasar de largo por Nietzsche.

En el tema político no podemos obviar que dos de los tres promotores de la Revolución Francesa eran judíos sionistas; ni tampoco podemos omitir a Lenin y a Trosky y su revolución bolchevique.

Y mucho menos podemos pasar de largo de los famosos banqueros judíos que han demonizado el mundo, expandiendo la injusticia y esquilmando a pueblos enteros de sus recursos naturales.

Y ¿cómo olvidar a la llamada “sociedad moderna” cuyas abundantes tesis buscan abolir el sistema familiar. Pues como dice el Corán:

Así aprendieron de ellos cómo separar al hombre de su esposa. Pero no perjudicaron a nadie sin permiso de Allâh.

Se trata pues de una magia bien extendida que ha dado en expandirse de manera universal, penetrando en las instituciones socio-políticas y cohabitando con las familias en los hogares; separando matrimonios, pues sus miembros no saben a qué atenerse en sus propias vidas, desconociendo lo que es un hogar.

Aquél libro escrito por los demonios en le lengua de Asif Ibn Barjia, escondidos bajo el suelo del templo de Sulayman, hoy se pasea por las redes sociales, la propaganda político-social, lo que en realidad se ha dado muy bien en llamar “La cultura occidental” que se ha extendido cual el napalm de manera universal e irrefrenable.

Quien se oponga a ella es maldito y proscrito. Quien la denuncia pasará por loco. Quien la deteste y reniegue de ella, es mejor que se retire a una montaña y establezca en ella su mirador de lejos, pues todo cuanto ella toca se corrompe.

Y decidme ¿no es esto magia?

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