El cementerio islámico en Carabanchel – Los muertos entierran a los muertos
Abdul Karim Mullor
El cementerio islámico en Carabanchel – Los muertos entierran a los muertos
¡Paradójico donde lo haya! ¿Cómo es posible que los muertos entierren a los muertos? ¿Se trata de un nuevo paradigma científico? ¿Ha llegado el fin de una era y no nos hemos enterado?
¡Esperad! Os pido que no os precipitéis. No desesperéis, por favor. Hoy, ¡válgame Dios! Voy a demostrar que los muertos pueden enterrar a los muertos. Y cuando hayáis leído estas líneas estaréis conmigo que todo es posible en esta vida de Dios.
El que aquí suscribe, como Presidente de la Comunidad Islámica Abu Madian – Tariqa Alawiya Gawziya, registrada legalmente en el registro de comunidades religiosas islámicas españolas, perteneciente a la Comisión Islámica de España (CIE), por imperativo legal, que no por gusto ni vocación, envió una carta de carácter institucional en tiempos de pandemia al Ayuntamiento de Madrid.
En esa carta que podéis ver aquí, junto con su recibí por parte del Ayuntamiento, solicitábamos, junto con otras comunidades islámicas españolas una parcela para enterramientos islámicos en el Cementerio Municipal de Carabanchel (Madrid).
Aquí tenéis ambos documentos para consultar: el nuestro y el recibí del Ayuntamiento.
No hubo respuesta por parte del Ayuntamiento, lo cual denota, como poco, una falta memorable de ausencia de educación institucional.
Fuera como fuera, nuestra carta llegó lejos; alguien del Ayuntamiento se la comunicó a un docente de la Universidad Complutense, cuyo nombre no quiero revelar por educación. Una educación que nosotros sí tenemos, y que otros otros no.
Esta persona me telefoneó y hablamos lo que hablamos.
Ahora bien, al ninguneo del que fuimos objeto por parte del Ayuntamiento, se siguió la ambición de los “responsables” de la CIE al querer hacerse con el protagonismo de la demanda y del proyecto, sabiendo que habíamos sido nosotros quienes lo propusimos. Ni nos contactaron, ni nos mencionaron, al estilo de ese “quítate tú que me pongo yo”.
El que sea neófito en temas de Religión Islámica, cosa que podemos comprender, debe saber que pisar proyectos de otros, arrogárselos a uno mismo, es decir, sustraer, se encuentra prohibido en nuestra religión, siendo uno de los actos más reprobables que se puedan dar.
A este silencio cómplice del Ayuntamiento del Madrid, además se suscribieron la CIE y la llamada mezquita de la M30. Dos instituciones, que de ninguna manera representan al Islam español, y si lo hacen para unos intereses que no han de ver con los de España ni con los del Islam. Los unos trabajan para Siria, los otros lo hacen para Arabia Saudita.
Y es que los musulmanes somos hermanos; aunque es verdad que a algunos cuesta Dios y ayuda considerarlos como tales.
Pero lo que no somos es primos; no eso no
Muchas veces nos hemos preguntado qué hace esa gente además de estar ocupando suntuosos templos financiados a través de medios proscritos por nuestra religión.
¿Y cómo no iba a perjudicarnos desde ese edificio que llaman Mezquita de la M30 !!!Con el odio visceral que nos tienen a los sufís!!! !!!Faltaría más!!! Ellos Wahabitas y nosotros sufis.
Al final cada uno queda como lo que es.
Y ahora, a la vista de este artículo redactado por el periódico “El español” se arrogan una autoría que no les pertenece, sustrayendo de nosotros la legítima “Propiedad intelectual”. Como veréis en la carta, ya la gente de Ryai Tatary nos sustrajo la autoría de la apertura del Cementerio musulmán de Griñón que abrimos conjuntamente cinco hermanos y el Señor Cónsul de Marruecos allá por 1996.
Y es que:
Gente muerta para su religión son los que quieren dedicarse a enterrar muertos.
Poco ha, enviamos una carta de denuncia a la mezquita de la M30 sobre la adulteración voluntaria de la traducción del Corán al español por parte de un agente de, vaya usted a saber de quién, llamado Juan Simón García. Dicho templo (por decir algo) no solamente no contestó a nuestra carta esclarecedora, sino que invitó al ínclito a dar unas charlas.
Alguien que adultera el Libro sagrado del Islam (aunque sea en la traducción), así como quienes lo ayudan no pueden ser tenidos como musulmanes, sino, antes bien, como anti musulmanes.
Es así pues que estos personajes se encuentran muertos para el Islam. Son muertos que quieren dedicarse a enterrar muertos.
Para quien sea dotado de intelecto verá en esta paradoja una enseñanza clara. Y es que, los muertos con los muertos van.
Y todo esto ha de ser cosa de muertos, que para vivos ya estamos nosotros.
No es necesario declarar más epítetos, sino simplemente llamar a cada cosa por su nombre.
El tratamiento que hemos recibido por parte del Ayuntamiento de Madrid es inmoral, así como el que hemos recibido de parte de esos depredadores anti islámicos que son la CIE y la mezquita (entre comillas e irónico lo de mezquita) de la M30 de Madrid.