17 agosto 2026
Editorial

Luqman el sabio

Abdul Karim Mullor

Luqman el sabio

El sabio Luqman

¿Quién fue Luqmân, el sabio?

Veamos primeramente qué es lo que dice de él el Corán en la sura que lleva su nombre:

Luqmân en el Noble Corán

12 – He aquí que dimos la sabiduría a Luqmân. ¡Sé agradecido con Allâh! Pues quien agradece a Allâh lo hace en beneficio propio. Pero quien es ingrato…ciertamente Allâh es Rico, Alabado.

13 – Y cuando Luqmân dijo a su hijo como amonestación: “Hijito mío, no des asociados a Allâh. Ciertamente asociar a Allâh es una perversidad enorme.

14 – Hemos encomendado al hombre con respecto a sus padres. En verdad la madre lo llevó en el vientre, fatiga tras fatiga y le destetó a los dos años. Se agradecido conmigo y con tus padres. A Mí has de volver.

15 – Pero si ambos[1] se empeñan en que Me asocies algo sobre los que no tienes conocimiento, entonces no les obedezcas. No obstante, acompáñalos en esta vida como está reconocido. Y sigue el camino de los que se vuelven hacia Mí. Luego, a Mí habréis de regresar, y entonces os informaré de lo que hicisteis.

16 – ¡Hijito mío! Aunque se trate de algo del peso de un grano de mostaza que se encuentre en el interior de una roca, o en los cielos, o en la tierra, Allâh lo traería. En verdad Allâh es Sutil, Bien Informado.

17 – ¡Hijito mío! Establece el salat y ordena lo reconocido, y prohíbe lo reprobable; y ten paciencia con lo que te sobrevenga. En verdad eso forma parte de la resolución de los asuntos.

18 – No pongas mala cara a la gente y no marches en la tierra con insolencia. Allâh no ama a todo presumido, jactancioso.

19 – Se moderado al caminar, baja la voz. En verdad la voz más despreciable es la voz del asno.

Sabio vs. Profeta: Una distinción de misiones

¿Qué diferencia puede existir entre estos dos términos? Simplemente en la misión que Allâh confirió al uno y al otro.

Ser profeta no comporta una preminencia en sí mismo sobre ser sabio. El estado de proximidad ante Allâh no se encuentra vinculado a la profecía en particular, excepto en el caso de los Rûsûl o Enviados que si gozan de un estatus superior.

Los hadices nos demuestran que en toda la vida del mundo han existido 124.000 profetas. Unos enviados a un pueblo entero como Yûnus, otros a una familia o a una aldea.

Ibn ˤArabi nos dice que dudaba sobre si Sócrates y Aristóteles eran profetas o no, porque lo elevado de sus palabras era lo mismo independientemente de que lo fueran o no.

Origen e historia de Luqmân

Todos los exégetas están de acuerdo en que era un nubio o abisinio y que desempeñaba el oficio de carpintero. Unos dicen que era un esclavo de un maestro judío. Otros dicen muchas otras cosas.

Dijo Az-Zamajsari: Era Luqmân ibn Ba’ura, sobrino de Ayub o híjo de su tía. Vivió mil años y alcanzó a conocerlo Dawud – sobre él la paz – y tomó de él el conocimiento. Emitía veredictos antes que Dawud fuese enviado y luego los interrumpió. Dijo Al-Waquidi: Fue juez entre los hijos de Israel. Dijo Saˤid ibn al Musaiyib: Luqmán era uno de los negros de Egipto, de labios gruesos; Allâh le dio la Sabiduría y no le dio la Profecía. Y esa es la interpretación de la mayoría. Era un hombre sabio y conocedor de la sabiduría de Allâh, el Altísimo.

De Ibn ‘Umar se transmitió que oyó decir al Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – : «No fue Luqmán un profeta, pero sí un siervo de profunda reflexión y certeza. Amó a Allâh, el Altísimo, y Él le amó, y le otorgó la Sabiduría. Le dio a elegir si quería ser califa para gobernar con la verdad. Dijo: ¡Señor! Si me das a escoger, prefiero el bienestar en lugar de pasar por las duras pruebas. Y lo que resuelvas sobre mí, yo escucho y obedezco, porque verdaderamente Tú me protegerás.»

¿Por qué has preferido eso, oh Luqmán? Dijo: Porque la posición del gobernante  es la más dura y fastidiosa: lo cubre el oprimido desde todos los lados; si acierta, puede ser que se libre, pero si yerra, equivocará su camino hacia el Jardín; y quien haya sido humilde en el mundo, será mejor que haber sido noble. Quien eligiera el mundo por encima de la Otra Vida, le consumiría este mundo y no alcanzaría el éxito en el Otro. Entonces, los ángeles se quedaron asombrados de su buena lógica; después durmió profundamente y se le dio la Sabiduría y en su despertar habló con ella.

Los consejos de oro

Aunque el Corán dice que dichos consejos se los dio a su hijo, en verdad ellos están en vigor y sirven para todas las épocas y para toda clase de gentes.

Aleya 16: Todo está registrado por Allâh, tanto en su creación, como en su mantenimiento, afirmación y muerte; incluso un grano de mostaza, que una vez puesto sobre la balanza no la mueve en absoluto.

Aleya 17: Establecer el Salat y satisfacer el Zakat es algo que compete a aquél o aquellos que tengan autoridad sobre los musulmanes, sean reconocidos por ellos o no lo sean.

La autoridad no depende del reconocimiento de las gentes sino del estatus que se tenga ante Allâh. Si la gente no reconoce la autoridad de quien la detente, Allâh hará que por medios inaccesibles y desconocidos la presencia de esos hombres en la tierra produzca tales o tales cosas, tales o cuales acontecimientos.

Y esto es algo que casi nadie sabe y casi nadie es capaz de captar; salvo “los que saben reconocer lo esencial.

18 – Si tienes autoridad has de ser una referencia. Has de tener una paciencia ancha y larga y debes guardarte tus sentimientos en lo más hondo para que todos te encuentren entero y presente cuando necesitan de ti. Creerte alguien y subir el tono lo estropea todo.

19 – Si en tu interior eres humilde caminarás moderadamente, y hablarás de manera clara y conveniente. Como Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – serás suave con los creyentes y duro con los hipócritas; y esto último no implica que hayas subido la voz, sino que la hayas administrado como corresponda.

Hablar como un asno es decir mentiras, tonterías, dejarse llevar por los nervios o la cólera, insultar y ser altanero con las gentes.

Anécdotas de su vida

El esclavo que aconsejaba a su amo

Relata Farududdin Attar que Luqmân era un esclavo propiedad de un dueño judío. Como había abandonado los deberes para con su amo porque siempre era requerido por las gentes, el dueño pensó que le convenía más liberarle; de esta manera, no estaría obligado a proveerle de techo, ropa y comida.

Así que se lo propuso, y Luqmân cuando le escuchó le respondió como sigue:

He tenido contigo la mejor de las vidas. Has consentido que las gentes vengan a mí y que yo abandone el trabajo que te debía; te has ocupado de mí sin que yo haga nada por ti. Y ahora quieres estropearlo todo haciendo que yo vaya por ahí a ganarme la vida cuando te tengo a ti para eso. Hazme un favor a mí, a las gentes y a ti mismo. No me prives de darles consejo; no les prives a ellos de escuchar mis consejos y gánate el Paraíso haciendo que nos quedemos como estamos”.

Las partes de la oveja

Se cuenta de parte de Jalid Ar-Rib que Luqmân era un esclavo abisinio que trabajaba como carpintero, cuyo amo en una ocasión le encomendó sacrificar una oveja, diciendo: “Anda sacrifica esa oveja y tráeme sus dos mejores trozos”.

Luqmân la degolló y le llevó a su dueño la lengua y el corazón. Cuando el dueño los recibió le regañó diciendo que esos no eran las dos mejores piezas del animal, sino las más despreciables; a lo que Luqmân le respondió:

“El corazón y la lengua son los dos mejores órganos cuando son buenos; pero cuando son malos, entonces son los peores”.


[1] Los padres.

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