15 octubre 2026
Hadiz

Yo era un tesoro oculto

Carmelo Ortiz

Yo era un tesoro oculto

Es cierto que en la creación de los cielos y la tierra y en la sucesión del día y la noche, hay signos para los que saben reconocer la esencia de las cosas.
Los que recuerdan a Allah de pie, sentados y acostados y reflexionan sobre la creación de los cielos y la tierra: ¡Señor nuestro! No creaste todo esto en vano.
¡Gloria a Ti!
Presérvanos del castigo del Fuego. (3-190, 191)

Aquellos que saben reconocer la esencia de las cosas, que recuerdan a Allâh de pie, sentados y acostados, reflexionan sobre la creación de los cielos y de la tierra, culminan dicha reflexión con el Conocimiento. Gracias a este conocimiento reconocen que Allâh no ha creado todo ello en vano.

Esto lo explica el hadiz qudsi que dice:

“Yo era un tesoro oculto y quise ser conocido; por eso creé la Creación”.

Allâh existe y es, con y sin Creación. Habría entonces que profundizar sobre el hecho creacional a fin de llegar a vislumbrar la utilidad real de todo este despliegue de elementos (personas, ángeles, genios, demonios, astros, minerales, vegetales, animales, etc….) que la componen. Cada uno de ellos tiene una utilidad cuyo conocimiento se encuentra en el Creador.

No obstante, El Mismo nos anima a buscar las razones de la existencia.

¿No es esto acaso un hilo que nos une al Creador de una manera definitiva y sólida?

Si Allâh busca ser conocido, entonces debemos preguntarnos hasta qué punto le podemos conocer. Para poder hacerlo hay que verle, aunque ello no sea posible para la vista corporal. Es así pues que, como consecuencia de poderle conocer es posible verle de alguna manera.

Allâh no es un cuerpo existente en el espacio, por lo cual la vista corporal no puede alcanzarle. No obstante, si puede ser apercibido, puesto que Él quiere que le conozcamos.

Aquí queda totalmente zanjada la discusión que los wahabitas han suscitado sobre la existencia física de Allâh; cosa imposible ya que nuestros ojos corporales no llegan a tener cara al Sol más de un segundo o dos sin cegarse.

La vista no Le alcanza pero Él abarca toda visión; Él es el Sutil, el Conocedor de lo más recóndito. (6-103)

Es pues posible conocer a Allâh para el Ser humano creyente que haya purificado su interior a fin de pulir su mirada interna. Y esto es un Favor de Allâh que El otorga a quien El decide entre Sus servidores.

Mediante la reflexión y el recuerdo se obra la limpieza interna que culmina en el conocimiento del Creador.

Este proceso se opera desde el interior, según las palabras del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -:

“Quien se conoce a sí mismo conoce a su Señor”.

Dice Allâh:

Los que recuerdan a Allah de pie, sentados y acostados

Me gustaría preguntar a los detractores de la danza mística o ‘immara, cómo ellos proponen de adorar a Allâh estando de pie. Y cuando considero tal cosa, se me viene a la mente esa graciosa figura del guardia inglés en la garita, ese que no se mueve ni aunque el mundo se caiga a su alrededor.

O bien andando, o bien corriendo, o bien gesticulando con las manos. Estad conmigo en que hacen gracia estos personajes que, sin saber nada de nada, solamente porque escuchan los eslogan publicitarios de algunos detractores de la verdadera adoración, se disponen a hablar de esto o de lo otro, solamente porque lo escucharon en “Radio Golfos del Golfo” de los sabios Don Perico de los Palotes Baz, o Fawzan o Ibn Uzaymin, todos ellos seguidores del espía británico Don Muhammad Ibn Abdil Wahhab y Otras Hierbas, al que su padre y su hermano (sabios ellos) declararon como hereje.

Eso sí, ellos son los primeros que, contradiciéndose, cuando su equipo mete un gol de chilena, saltan de contento como los monos de un árbol a otro.

Existen numerosas pruebas en la Sunna que habilitan la Immara, y ellas las podréis encontrar en nuestra Biblioteca en la obra que yo traduje al español titulada “Palabra certera para aquel que critica el Sufismo”.

Diciendo esto ¿qué nos queda ya, visto lo visto; habida cuenta de que Muḥammad dijo que el Islam se volvería un extraño?

Hay que asumir la veracidad del hadiz, y soportar con paciencia a todos estos próceres de la sinrazón y de la ignorancia más supina. ¿Qué podemos hacer si no? Seguiremos haciendo la Immara y ellos saltando como monos en las bodas y en los campos de fútbol. Total, cada uno tiene lo que se busca.

¡Pobres diablos!

Esislam.com - Comunidad de Islam en español para el Diálogo Intercultural
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.