27 mayo 2024
Nuevos Musulmanes

Vida y hechos del Imam Abu Hanifa Numan

A-s-salamu ‘alaykum – La paz sobre vosotros

Hoy seguimos con la serie dedicada a la historia y hechos de los sabios más eminentes del Islam, que, en su, día ya iniciamos en esta web. Hoy hablaremos del Imâm Abu Hanifa Nu’man – que Allâh esté satisfecho de él-.

Abu Hanifa Nu’man Ibn Zabit, conocido mundialmente como el Imâm Abu Habufa, nació en Kufa (Iraq) en el año 699 y falleció en Bagdad en el año 767. Habiendo hecho fortuna con el negocio de la seda, estudió jurisprudencia bajo el auspicio de un jurista llamado Hammad, quien perteneció a la generación de los tabiˤin, es decir, a la generación que conoció a los sahaba del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -.

Tenía solamente 13 años cuando se sentó a aprender por vez primera en unas clases impartidas por Mâlik Ibn Anas, conocido en el Islam con el nombre de Imâm Mâlik. Fue discípulo asimismo del Imâm Ŷaˤfar Sadiq, quien comúnmente daba sus sermones e impartía sus enseñanzas en la ciudad de Kufa, y quien, según relatan algunos historiadores, fue asesinado por el sanguinario Yussuf al Ḥaŷŷaŷŷ, aquél nefasto gobernador, que en su ímpetu de arrancar el gobierno de Meca de las manos de ˤAbdu-l-Lâhi Ibn Zubayr, destruyó la Ka’aba con catapultas.

De pequeño, su inteligencia y sus dotes eran sencillamente sorprendentes. Esto lo revela un hecho que sucedió en Kufa cuando él solamente tenía 12 años. Un cristiano llegó de Constantinopla a Kufa para intentar predicar de tal manera que hiciera que las gentes dudaran sobre el Islam. Hay que decir que en aquellos tiempos Kufa era, sino la ciudad del saber, sí una cátedra de conocimiento en todo el mundo musulmán; tanto que las gentes acudían a esta ciudad para aprender y debatir. El cristiano subió al estrado y lanzó tres preguntas, a saber:

¿Qué había antes de Dios? ¿Hacia dónde está dirigida en este momento la mirada de Allâh? ¿Qué es lo que Allâh está haciendo en este preciso momento?

Abu Hanifa pidió a su padre permiso para responderle, lo cual le fue concedido. A la primera pregunta, Abu Hanifa respondió:

“Cuenta en sentido contrario desde 10 hasta 1”. El cristiano lo hizo, y cuando llegó a 1, Abu Hanifa le preguntó que venía antes del 1, a lo cual el cristiano dijo que ningún número que representara un valor, con lo cual Abu Hanifa le hizo comprender que antes de Allâh no podía haber nada.

A la segunda pregunta, el muchacho dijo al cristiano que encendiera una vela, preguntándole al mismo tiempo si la llama se inclinaba hacia algún lado, siendo negativa, la respuesta. Entonces le dijo: “Así es la mirada de Allâh, que es luz sobre luz y todo lo ve e ilumina con su resplandor.”

A la tercera pregunta el muchacho dijo al cristiano:

“Tú te has subido al estrado y has tenido la oportunidad de hablar a las gentes para que todos te vean y oigan. Baja, y déjame subir para darte la respuesta en las mismas condiciones en las que tú has formulado tu pregunta.”

 El cristiano bajó, el muchacho subió al estrado, y desde allí en presencia de todos dijo:

“En cuanto a la respuesta a tu pregunta sobre qué es lo que Allâh se encuentra haciendo en este momento, te diré, que El acaba de bajar al mentiroso del estrado y acaba de subir al verídico”.

Tuvo problemas de envidias y de persecución por parte del jalifa abbasí Abu Ŷaˤfar al Mansur; ya que éste era un sabio en Fiqh y Jurisprudencia, aunque en realidad se trataba de una persona malvada y corrupta. No pudiendo soportar a un sabio honesto como Abu Hanifa, le persiguió, le vejó y trató de arruinar su reputación. Estuvo injustamente preso durante un mes, y rehusó ser el principal qadi de Iraq, diciéndole al jalifa que él no podía ocupar este puesto, ya que se vería obligado a aceptar sus propuestas corruptas.

Llegando a tener cerca de 1000 discípulos, él, no solamente no percibía dinero por impartir sus clases, sino que pagaba alojamiento y manutención a todos ellos gracias a las ganancias que obtenía como mercader de telas y de seda.

Su principal maestro en sus principios fue el Imâm Hammad, que a su vez fue enseñado por ˤAbdu-l-Lâh Ibn Masˤud, el famoso compañero del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – que fue uno de los más pródigos transmisores de hadiz, así como uno de los llamados Ahlul Sufa o las Gentes del Banco.

Abu Hanifa fue el primero en utilizar el sistema jurídico llamado Qiyas (analogía); un sistema que permitía antiguamente dirimir la enunciación de veredictos sobre los problemas y vicisitudes de la aplicación de los principios de Corán y de la Sunna a situaciones y tiempos diferentes al que él vivió. Este sistema permita aclarar jurídicamente problemas sobre elementos y situaciones que no se encuentran explícitos, ni en el Corán, ni en la Sunna. Consistía en aplicar las directrices de ambos a situaciones que guardaban una relación de similitud suficiente para que pudieran ser aplicados, ya sea el Corán, ya sea la Sunna, en la valoración jurídica de dichas situaciones, y ello mediante aleyas y hadices aplicados a circunstancias similares.

Se cuentan múltiples anécdotas de su vida; como, por ejemplo; que algunas noches se quedaba en oración toda la noche, haciendo el salat del Subh con la misma ablución que había rezado el Iša.

En una ocasión un hombre vino a decirle que había perdido su dinero, o que había olvidado dónde lo había dejado. Abu Hanifa le recomendó que fuera a rezar hasta que pudiera encontrarlo. El hombre eso hizo, rezó y rezó, hasta que al final le vino a la mente dónde había dejado el dinero. En eso, terminó de rezar, tomó el dinero y fue a ver a Abu Hanifa para felicitarle por su gran sabiduría, a lo que él contestó:

“Evidentemente, perdiste tu dinero porque chaytan hizo que olvidaras donde lo guardaste. Al verte rezando, se enfureció, y te hizo recordar dónde lo habías dejado para que dejaras de rezar. Tenías que haberte quedado en plegaria para agradecer a Allâh por haber solucionado tu pérdida”.

Fue asimismo maestro del Imâm Šafi’i, tal y como os lo haremos saber cuándo hablamos de la vida y hechos de este Imâm, del cual los otros imames dijeron que fue el mejor de los cuatro.

Fue martirizado por el gobierno corrupto abbasí, ya que, un día y otro, hablaba con sus innumerables discípulos, contra la corrupción. Así pues, el jalifa envió a alguien que pusiera veneno en su comida y esa fue la causa de su muerte.