17 junio 2024
Corán

Una serie televisiva suscita el orgullo patrio en Marruecos

A-s-salamu alaykum

Siempre, desde que éramos pequeños, los españoles, adoctrinados en los colegios religiosos o laicos, hemos aprendido de nuestros maestros que nos enseñaban Historia la cantinela de que esos árabes malvados invadieron la Península en el año 711 conquistándola casi por completo. Claro que, cuando vas creciendo y te vas dando cuenta de la gran cantidad de mentiras que te contaron aquellos que deberían haber sido tus “educadores” (con perdón), la inteligencia se abre a cualquier otra realidad de la que se aporten pruebas, y no solamente a la que nos han mal informado desde pequeños. Una mala información, tan nefasta que casi ningún español sabe que el nombre Gibraltar no es otra cosa que un préstamo árabe que se ha añadido al léxico español deformando (como casi siempre) el término original, que no es otro que Ŷibâl Tariq – El monte de Tariq.

Tariq Ibn Ziyyad, casi nadie le conoce, fue el general que entró en la Península y destrozó las tropas de Don Rodrigo allá por la serranía gaditana, en la ribera del río Guadalete.

Rodrigo, aquél español de pro, entronizado por aquellas enciclopedias para estudiantes canonizadas por la Iglesia, no era otra cosa que un usurpador del trono dejado vacante por Witiza, que murió, vaya usted a saber, si de muerte natural o empujado por Rodrigo al abismo mediante un agente tóxico no identificado.

Witiza tenía dos hijos varones aspirantes al trono: Ajila y Zisot. Rodrigo, quien su verdadero nombre era Roderic, pues era visigodo, aprovechó la ausencia de este último para entronizarse, haciendo de Ajila un prisionero palaciego, bien comido y bien vigilado.

Claro que, este personaje malvado y siniestro donde los haya (estamos hablando de Rodrigo) no se conformó con eso, sino que violó a la hija del Conde Don Julián, que a la sazón gobernaba Ceuta.

Esa Historia muy mucho española, bueno, española no, españolísima, tuvo el imperdonable desliz de inocentar a un violador, a un dictador que dio un golpe de Estado aprovechando una coyuntura favorable, y de demonizar a un santo caballero llamado tariq Ibn Ziyyad, quien, para salvar el honor de Don Julián, hubo de atravesar el Estrecho y derrotar a las huestes de Roderic, aquél dictador violador a quien los muy mucho españoles hicieron pasar por un héroe, siendo en realidad uno de esos monstruos históricos a quienes se recuerda sin honor, solo por hacer historia.

Tariq Ibn Ziyyad era gobernador de la Península Tingitana, salvo de Ceuta. De Ceuta lo era Don Julián. ¡Quién iría a decir que un musulmán y un cristiano se pusieran de acuerdo para zanjar una cuestión de honor y de Estado!

Volviendo a la islamización de Tariq podemos decir que se trataba de un hombre de la zona, es decir, su abuelo bereber se había islamizado, y su familia había seguido el Islâm desde entonces.

Se vivía en aquella época, esa persecución-aniquilación de arrianos protagonizada por la Iglesia de Roma comenzada con Recaredo, quien traicionando a su padre Leovigildo, lo vejó, desoyendo su consejo de hacer de la Península un Estado arriano. Pues los arrianos eran cristianos, pero ellos no creían en la divinidad de Jesús, ni el la trinidad.

La primera Inquisición española, de esto no hablan los libros de Historia, a causa de ese pretendido “españolismo” que, como hemos dicho declara inocente a un violador como Roderic; decíamos, la primera Inquisición española comenzó con Recaredo y continuó hasta la debacle del violador en la llamada “batalla del Guadalete”.

La polémica

Ahora bien, asimismo al otro lado del Estrecho se ha suscitado una polémica. Una serie televisiva Sirio-Kuwaití, muy mal realizada por cierto, y reproducida en la primera cadena de televisión marroquí, ha sido llevada a los tribunales de Rabat por el abogado activista Rachid Waduz. Waduz acusa a la productora de obviar la marroquinidad de Tariq Ibn Ziyad, es decir, de no mencionar en la serie que éste era bereber, originario del Norte de lo que ahora es Marruecos. Acusa asimismo a la productora de no mencionar que Don Julián, el conde gobernante de Ceuta cuya hija fue violada por Roderic, era asimismo bereber, aunque cristiano y arriano. Acusa a la productora de minimizar la aportación bereber a la toma de la Península, poniendo el protagonismo y el mérito en los escasos árabes que entraron encabezados por Musa Ibn Musair, que si era árabe.

Creemos que estar orgullosos de la propia historia es un derecho inalienable; defendemos la iniciativa del abogado comprendiendo que el pasado glorioso de un país no debe ser borrado. Porque, hay que reconocerlo, como historia gloriosa Marruecos tiene mucha, demasiada para quienes la conocemos bien.

Pero ¿qué ocurre cuando la juventud de un país se enorgullece de su pasado y no de aquello que la hizo digna, que no es otra cosa que la Religión del Islam? Pues simplemente que se está viviendo un disparate.

¿Porque este señor Rachid Waduz, en lugar de ir a los tribunales para anular una serie televisiva que realza el rol significativo de los árabes en la entrada a la Península Ibérica no defiende el Islâm de la influencia árabe que llega ahora con extrema facilidad a la juventud marroquí, haciendo así perder el patrimonio cultural islámico como país central en la conservación de la religión?

Como no-marroquíes sentimos vergüenza ajena de como los jóvenes marroquíes se están dejando influenciar por la visión masonizada que del Islâm viene del mundo árabe y que está haciendo tanto daño a la religión del Islâm. ¿Por qué quienes animan y secundan a este abogado critican que los árabes hayan deformado la Historia, cuando ellos mismos criticando esto están siguiendo la Religión bajo el dictado esperpéntico de los árabes, repudiando así a sus ancestros que lo estaban haciendo muy bien? ¿No es esto una contradicción de las más graves que puede dejar por tierra la reputación de un gran país que ha dado grandes sabios y hombres de Ciencia al mundo del Islâm?

Porque la Historia de Marruecos ¿qué es sin el Islâm? Absolutamente nada. Marruecos, con su universidad al Qarawiyyin es el país que sin querer está conservando el Islâm, el verdadero islâm. Y decimos sin querer porque en la enseñanza impartida en la Universidad de Fes, que tiene más de 1.000 años se muestra la verdadera doctrina, aunque no se infunde el coraje necesario, ni se facilitan los medios para conservarla como se debe.

¿A qué se debe que en un país en el que se defiende el Islâm maliki y el Sufismo se estén dejando entrar las ideas y doctrinas corruptas procedentes del Islâm Wahhabita, salafista, tabligui y Hermano musulmán de los adalides y multinacionales del Islâm masón, sabiendo que todas ellas proceden del mal? ¿Cómo es posible que se defienda legítimamente y con denuedo el rigor histórico y se permite al mismo tiempo que la población se vaya contaminando con las doctrinas de aquellos que quieren acabar con la religión?

Ese orgullo de pueblo mal concebido está haciendo mucho mal, porque se está defendiendo la historia local mientras que se está echando por tierra la religión patria, la cual habría que defender con uñas y dientes porque es el buque insignia de un país con una bella e impresionante historia como lo es el marroquí

El mismo Profeta – sobre él la plegaria y la paz – magnificó el Magreb en estos hadices:

Transmitió Nafi’ Ibn ‘Utayba:
Nos encontrábamos en campaña militar con el Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – cuando gentes venidas del Magreb, vestidos con prendas de lana, salieron a su encuentro y se le acercaron al lado de una loma. Permanecieron de pie, mientras que el Enviado de Allâh estaba sentado. Entonces me dije a mí mismo: “Voy a colocarme entre ellos a fin de que no intenten atentar contra su vida” Después, me dije: “Seguramente desea hablar con ellos en secreto”. Aún así, me coloqué entre ellos y el Profeta, y he retenido cuatro cosas que el Profeta dijo durante este encuentro, las cuales me encuentro en disposición de enumerar: “Combatiréis la Península arábiga y Allâh os dará la victoria, después Persia y Allâh os dará la victoria, después a Roma y Allâh os dará la victoria, en fin combatiréis al Daŷŷal y Allâh os dará la victoria. Recopilado por Muslim


Transmitió Sa’ad Ibn Abi Waqqâṣ que Rasulu-l-Lâh – ṣala-l-Lâhu ‘alayhi wa sallam – dijo: «Las gentes del Poniente no cejarán de asumir la defensa de la verdad hasta la Hora última.» Recopilado por Muslim


Transmitió ‘Imran Ibn Ḥaṣîn que Rasulu-l-Lâh – ṣala-l-Lâhu ‘alayhi wa sallam – dijo: “Un grupo de mi Comunidad no cesará de luchar para hacer que la verdad triunfe y de resistir a aquellos que la son hostiles hasta que el último de entre ellos combata a el Daŷŷal.”
(Citado como auténtico por Abu Dawud y Ḥakîm)