Oh dicha del pueblo – Qasida de Abu Madiam Gawz – Y video

Traducido del árabe por Maruan Mayor

Oh dicha del pueblo[1], por Allah han triunfado
No han visto en el mundo a otro que El   Los aproximó a Él y  los eligió Y se despojaron del pensamiento ante Su grandeza  
No hay para ellos otra cosa que volverse [hacia Él] Cómo no, si han presenciado Su Eminencia  
Hizo desaparecer los velos que los cubrían e inhalaron el perfume de Su amor
Se les manifestó con luz y esplendor y dijeron: «El, El»   Y Él dijo: «Yo soy vuestro amigo Señor Generoso, espléndida Divinidad»  
Acepto a quien se arrepiente de Mis servidores Y no me preocupan sus faltas     El Reino es Mi Reino, el Asunto es Mi Asunto La gloria es Mi Gloria: entra en Su protección  
En cuanto le  pregunté  al corazón «¿A quién amas?» me respondió la conciencia: «A Allâh»     Cuando recuerdo a mi Señor Me estremezco de anhelo por Su encuentro
He caído enamorado con sincero éxtasis Y a lo mejor que aspiro es a poder verLo   Mira hacia el Universo con consideración En la tierra y en el  cielo de tu Señor  
Y escucha cuando canta el mazani diciendo: «Oh El, heme aquí, Allâh»     Y la plegaria sobre el Enviado de Allâh Muhammad, a quien nuestro Señor escogió    
يا سَعدَ قومٍ باللهِ فازوا.
ولم يَروا في الوَرى سِواهُ   قرَّبهم منهُ واجتباهم.. فنزَّهوا الفِكر في عُلاهُ
  ليس لهم للسّوا إلتفات.. كيف وقد شاهدوا سَناهُ
  أزالَ حُجبَ الغِطاء عنهم.. فاستنشقوا نفحةَ هَواهُ
  تَجلّى بالنّورِ والبهاءِ.. لهُم فقالوا ياهو وياهو   فَقالَ أنا لكُم مُحِبٌ. رَبٌّ كَريمٌ نِعمَ الإلهُ
  أقبلُ مَن تابَ مِن عِبادي.. ولا أُبالي بما جَناهُ     المُلكُ مُلكِي والأمرُ أمري.. والعِزُّ عِزّي فادخُلْ حِماهُ
  ما قُلتُ للقلبِ أي حِبّي.. إلا وقالَ الضميرُ اللهُ   إني إذا ما ذَكَرتُ ربّي.. أهتزُّ شَوقاً إلى لِقاهُ
  أهيمُ وحدِي بصدقِ وجدي.. وحُسنُ قَصدي عسَى أراهُ   فأنظُر إلى الكونِ بإعتبارٍ.. في أرضِ مولاكَ
وسَماهُ   واسمعْ إذا غنّتِ المَثاني.. تقولُ يا هو لبّيكَ اللهُ   ثُمّ الصّلاةُ على الرّسولِ.. مُحمدٌ ربُّنا اصطفاهُ ﷺ.
Ya sa’ada qawm

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Esta qasida (poesía mística) compuesta por el waliyu-l-Lâh – Shwayb Abu Madiam de Cantillana, sobrenombrado al Gawz (el auxiliador), ha sido una de las más elevadas escrita por esta eminencia del saber islámico, nacido en Cantillana (Sevilla)

De pequeño se quedó yatim (huérfano) y debió ocuparse del cuidado y manutención de sus hermanos pequeños, dedicándose al pastoreo. Cuando pudo terminar con esta tarea se dirigió a Fez, a estudiar en la Universidad al Qarawiyyin, el Corán y las diferentes ramas del Fiqh, Hadiz y Aqida (doctrina). En su camino hacia Fez hubo de trabajar durante ocho meses en Ceuta como pescador, a fin de poderse financiar sus estudios; incluso llegó a enrolarse en la Guardia del sultán en Marraquech por la misma razón.

Una vez en Fez, y estudiando las disciplinas mencionadas, conoció el Tasawwuf (Sufismo) de la mano de Ali A-d-Dabbagg, célebre wali de la ciudad, descendiente carnal del Profeta Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – en la línea de Hassan, nieto del profeta. Allí conoció a su maestro, Abu Yazah, a quien siguió, y de quien continuó aprendiendo el Corán, así como el Tasawwf. Una vez que hubo seguido a su maestros, durante un tiempo discretamente corto, él mismo se convirtió en un maestro de espíritu que conocía todas las ramas del Fiqh y el Tasawwuf.

Luchó en Medio Oriente en el yihad, perdiendo una mano, y allí conoció al gran maestro de maestros Abdul Qadir Jilani, asimismo descendiente del Profeta, pero por la línea de Hussain. Se estableció más tarde en la ciudad de Bujía, al Este de Argelia, donde llegó a tener miles de discípulos. Tanta fue su fama, que el sultán Yaqub al Mansur, sintió celos y temor de que le eclipsara, y las gentes se vincularan más a Abu Madiam que a él.

El viaje hasta el centro de Marruecos era largo, y antes de salir, Abu Madiam sentenció que el sultán y él no llegarían nunca a encontrarse. Y así fue; murió en los arrabales de la ciudad de Tlemcem (Oeste de Argelia) donde ahora se encuentra su tumba y morabito. Argelia entera le ha tomado como su patrón desde hace ya mucho tiempo.

En cuanto a la qasida en ella misma, ella explica los grados espirituales que se encuentran al alcance de los afortunados de la Umma por Gracia divina. Al alcance de aquellos quienes, purificando su interior, lograron leer las «aleyas de un Libro oculto» como expresa Allâh en la Sutat 56 (Al Waqi’a). Asimismo aquellos muqarrabun (aproximados) a Allâh a los que alude en su principio la misma surat. Aquellos que lucharon y vencieron en la Guerra Santa Mayor, tal y como lo calificó el profeta – sobre él la plegaria y la paz – . Aquellos que «se fundieron como la nieve en el amor de Allâh» como escribió el Chayj Al Alawi – que Allâh esté satisfecho de él – .

Aquellos quienes, como dice el hadiz qudsi al efecto, Allâh amó, y se apoderó de ellos de tal manera que El Mismo se volvió las manos con las que toman, los pies con los que caminan, los ojos con los que miran y la lengua con la que hablan.

Aquellos que tomaron la Amana de Allâh con sus manos y corazones.

Aquellas «gentes del recuerdo» de las que el Corán nos obliga a aprender. Aquellos cuyo Ego murió antes de la muerte. Aquellos cuya mirada ve con la luz de Allâh (como dice el hadiz).

Aquellos que de pie, sentados, sobre sus costados recuerdan a Allâh mañana y tarde.

Aquellos que se fueron y que dejaron sus huellas impresas en los libros sagrados de las Herencias sublimes de la Sabiduría. Cuyo legado no muere, se renueva, se vivifica, generación tras generación.

Aquellos, quienes, aún existiendo en esta época, esconden su sagrado secreto de las gentes, que compran y venden en los mercados, van y vienen, y nadie conoce.

Ellos son al Qawm (el Pueblo); como a ellos les gusta ser llamados. Un pueblo en el que no hay ignorancia, ni engaño, ni orgullo, ni afectación. Un Pueblo en el que solamente puedes residir si purificas tu interior.

Que Allâh nos guíe, y que nos haga amar este Pueblo bendito, perfume de este mundo retraído en su olvido de Allâh. Amin.


[1] Se llama « Pueblo » (Qawm), a las gentes de la proximidad a Allâh; no solamente Abu Madiam, sino asimismo el chayj Al Alawi utilizaba este término para designar a las gentes próximos a Allâh, haciendo notar de esta manera que son un grupo sólido y bien definido. A veces, este Qawm es tratado como las gentes de la Hima (del barrio, del lugar)