Todo lo de Allah es bello

Todo lo de Allah es bello

Cuando consideramos nuestras vidas, lo que nos rodea, la Existencia en sí, y más, sabemos que dicha Existencia se encuentra sobrepasada por realidades maravillosas; entonces vemos, si somos honestos con nosotros mismos, una Belleza, una armonía que hace sobrecogerse a ese corazón que el Creador puso en nuestro pecho.

Si consideramos cada elemento de la Vida como uno de los mensajeros del Misericordioso descubriremos una armonía perfecta; un mundo que vibra a nuestro alrededor invitándonos a entrar en él.

Y la Belleza se impone porque procede de la Verdad, y ésta nace cual nuevo manantial de la Fuente Eterna. Porque si miras el mundo con los ojos de la Verdad, todo es luz. En todo hay luz salvo en tus ojos, por eso ver sombras, oscuridad, imperfecciones donde no las hay. Dice Allâh en la Surat al Mulk (El reino)

Bendito sea Aquel en cuyas manos está la Soberanía y es Poderoso sobre todas las cosas.
Quien creó la muerte y la vida para probaros y ver cuál de vosotros sería mejor en obras. Y es el lrresistible, el Perdonador.
El que creó siete cielos, uno sobre el otro.
No verás en la creación del Misericordioso ninguna imperfección. Vuelve la vista: ¿Ves algún fallo?
Vuelve a mirar una y otra vez, la vista regresará a ti derrotada y exhausta.
(67 – 1 a 4)

¿Y tú, hermano/a, encontraste alguna imperfección? Todo es luz, todo es belleza, pero tú no lo ves, sumido en tus propias consideraciones, en ese olvido de Allâh (gafla) que angustia tu corazón, que aprieta tu garganta y te hace sentir infeliz. Eres tú, tu querer personal, que te hace caer en la propia trampa que tú mismo trenzaste, a veces sin darte cuenta. Siendo joven, de una juventud eterna, te sientes viejo, abatido, amargado, escéptico; todo porque tus ojos se niegan a ver la belleza y armonía puestas en escena por el Artista Mayor, por el que es Bello de propio derecho.

¿Qué te ocurre, oh hombre, oh ser humano? ¿Acaso olvidaste dar gracias al Creador del universo por todo el bien recibido, por la propia vida, para verte en esta situación? ¿Cuál fue el motivo de tu desesperación? ¿Quién te hizo nada? ¿Fue alguien el responsable o lo fuiste tú?

Toda angustia, toda cuita, todo problema, toda preocupación, toda tristeza, e incluso desesperación, son una ventaja para ti. Son todas herramientas para que adhieras a la tabla de salvación de ese Amor del Misericordioso que se te ofrece una vez y otra; porque allá, en el mundo de la Verdad todo te sonríe, todo es luz. Va hacia ello y se feliz; va y no preguntes ni dudes más. ¿Qué estás esperando?

La felicidad no se encuentra en los objetos, ni en la dicha pasajera; antes bien es un secreto que se encuentra dentro de tu pecho, ¡y tú la buscas fuera! ¡Qué ironía!

Las gentes de Allâh, jóvenes eternos. Los verás como siendo parte de este mundo material, y no serás capaz de percibir que sus espíritus vuelan en las alturas, que ellos son el condimento que necesita la tierra para girar, el agua para caer del cielo, la Baraka, los representantes del Todo Misericordioso.

Ellos “no tienen barriga”, queriendo decir con esto que no necesitan los bienes materiales; ni piden dinero, ni recompensa, porque viven felices en el mundo de la luz, esperando los favores del Misericordioso. Entregaron sus almas, y con ello entraron en el mundo de las luces. Aunque ellos se fatiguen, saben que son los siervos de Aquel al que ni el letargo ni el sueño le afectan, y con ello se sienten eternamente vigorosos, sostenidos como están por esa Eternidad Bendita que les mantiene firmes.

Las aves vuelan durante el día buscando la pitanza en dulce confianza, sabiendo que Allâh se la tiene preparada, y así vuelan y vuelan dando círculos alrededor del Favor de Allâh, así como los peregrinos los dan alrededor de la Kaaba, al igual que Agar corrió de una colina a otra sin saber nada de Zem Zem.

Discutiendo sobre Su Naturaleza – exaltado sea – te mantienes en decires sin saber lo que es echarte en Sus Manos.

¡Y tú desconfías! Y te apoyas en tus propias fuerzas sin dejarte llevar por la corriente de un río de aguas puras nacido de la Fuente de la Eternidad.

¡Qué belleza! !Qué emoción! ¡Qué privilegio! Estar bajo el amparo de Aquel que nunca te abandonará; de Aquel que hace por ti lo que nunca jamás podrías hacer tú.

La vida pasa, sola, sin que nadie la empuje, y tú pasas con ella. ¿Qué esperas para despertar?