27 mayo 2024
Nuevos Musulmanes

Todo ha sido creado en parejas

Todo ha sido creado en parejas

Y hemos creado todo en parejas; tal tez recordaréis (51-49)

Nota a la traducción

Con esta nota no tratamos de criticar de ninguna de las maneras las traducciones  de ˤAbdul Ghani Melara o Julio Cortés. Al contrario, valoramos su esfuerzo, aunque no compartamos con ellos el significado por el que han traducido el verbo “tadakkar” (recordar). Melara traduce “taddakar” por  “reflexionar”. Ahora bien, este término es el que se utiliza en árabe con el verbo ˤAqala.

Seguramente el traductor consideró que el concepto “recordar” se refería al futuro después de esta revelación. Es decir, que Allâh invitara a recordar de ahora en adelante Sus palabras referentes a haber creado todo en parejas. De ahí que él conceptuara que dicho término era sinónimo de reflexionar.

Sin embargo, el problema de interpretar durante una traducción presenta carencias de todo tipo. Porque, en realidad, es preciso considerar asimismo que Allâh se está refiriendo a nuestra primera creación en “el dorso de Adam”, donde fuimos creados en parejas.

De alguna manera estamos en pleno derecho de conceptuar que cuando Allâh nos pide recordar lo está haciendo refiriéndose a esa primera creación. El término “tadakkar”, traducido por “recordar”, nos posibilita entender la Palabra Divina en los dos sentidos que acabamos de expresar. Muy probablemente se pueda aplicar conjuntamente a ambos, ya que un concepto no excluye el otro.

Y es que el término recordar resulta extraño a la mayoría porque llama a hacer un esfuerzo a que el hombre retorne a sus orígenes cuando aún sin haber nacido se encontraba vivo en el “azal”. ¿No dice el Libro de Allâh?:

“Ciertamente de Allâh somos y a El retornaremos

Y si procedemos de Él, el término “retornar” en esta aleya es el adecuado porque volvemos de nuevo a nuestros orígenes. Y para hacerlo es necesario recordar.

De ahí que el término “tadakkar” se ajuste al concepto de recuerdo y no a otro que sea traducido por falta de una adecuada comprensión.

Y si Allâh ha creado todo en parejas, asimismo lo ha hecho cuando estábamos en el “azal”. También allí estábamos dos a dos.

Ciertamente, Allâh ha creado una pareja dentro de nosotros estableciendo el Nafs y el Ruh dentro del mismo pecho que los encierra. Esta dicotomía existe en todos los seres humanos.

Y a su vez, Él ha creado nuestras parejas como seres humanos constituyendo esposas, que habiendo salido de nosotros mismos, vuelven a nosotros cual el agua de los ríos retorna al mar.

Así explicamos nuestros signos a gente que reflexiona (10-24)

La estructura de las diferentes clases de parejas y sus niveles

El Ser humano:

Comenzando por el Ser humano, tal y como acabamos de expresar, dentro del ser humano individual, ya sea hombre, ya sea mujer, existe una pareja esencial: Nafs-Ruh (alma y espíritu). Mientras el alma tiende al mal, como expresa sayyidina Yusuf – sobre él la paz – refiriéndose al famoso episodio con Zulayja (la esposa de Al ˤAziz de Egipto); el Ruh, al contrario tiende al Bien. Pues él procede del soplo Divino con el que Allâh dio la vida a Adam.

Estos contrarios persisten en perpetua batalla dentro de nosotros hasta que el alma purificada se adapta a las exigencias divinas a través de su contacto directo con el espíritu. Pero esto es un estadio muy avanzado de perfección humana al que muy pocos tienen acceso en realidad.

En todo lo humano existen parejas, incluido en el mundo del Conocimiento y de la Ciencia:

Maestro/discípulo – Sabio/ignorante – bueno/malo – verad/mentira – padres/hijos – dirigentes/dirigidos – trabajo/salario – y muchos ejemplos más que no estamos obligados a relatar.

Luego, cuando hayamos tratado todas las clases de parejas creadas, veremos cual es la solución a la dicotomía de base.

Los animales y las plantas:

Ambas especies han sido creadas asimismo en parejas macho y hembra. De la misma manera podemos decir que existen parejas en sus relaciones naturales como: depredador/presa – salvaje/domesticado… etc.

El Universo:

Todo cuanto se refiere al Universo termina explicándose en términos de parejas. La más evidente de todas es la de los astros que circunvalan y a los que estos circunvalan. Los astros que dan luz y los que la reciben. Luz/oscuridad – movimiento/calma …etc.

Si diéramos un repaso a todas las áreas de la Creación coincidiríamos en constatar que todo ha sido creado en parejas. Hay parejas que, por irreconciliables que puedan parecer, se necesitan mutuamente para completar el orden establecido.

El Uno sin asociados

Allâh nos enseña que lo solamente Uno es El. No hay Unidad sino la suya. Esto nos lo repite, una y otra vez, hasta la saciedad.

Incluso la unidad matrimonial de la Pareja, siendo como es la máxima expresión en lo creado del Tawhid; incluso ella no deja de ser una pareja de hombre y mujer por mucho que se amaran y coincidieran en sus conceptos de vida y pensamientos.

No obstante, es la unión de cada pareja que da lugar a nuevos seres. Con esto Allâh nos muestra que la fuerza positiva en el mundo humano es la de tender a la Unidad. Y aunque la sola Unidad no sea otra que la Suya, no deja de constituir esta tendencia, una qibla a la que orientarse. Es decir, debemos tender al Tawhid porque Allâh es Uno y el ama ver reflejada su Unidad en todas las cosas.

Extendiéndonos en este último concepto podemos decir que cuando Allâh derrama algo de Su luz sobre una persona, dicha luz atrae a la otra para que la ame. Ninguno de los dos se ha percatado de que en realidad, suponiendo que el amor sea verdadero, de esa manera se le ama a El.

Dice el hadiz:

Allâh yuḥibbu-l-witr (Allâh ama lo impar)

Si todo ha sido creado en parejas, en toda evidencia quien rompe la paridad no es otro que El, el Uno sin asociados. Por esta razón Allâh ama el witr, al estar presente en él de una manera especial.

La fuerza que acerca al Tawhid: La Mahabba (El Amor)

Si comprendemos el Amor como un sentimiento irresistible entre dos personas que les impele a ser uno y actuar como uno, y elevamos esta fuerza a lo Universal, podemos decir que el Amor es la fuerza que nos eleva hacia la búsqueda del Uno indivisible en compañía del conocimiento de la Verdad.

No se puede amar lo que no se conoce. De la misma manera, si dicho amor es auténtico, podemos decir que debe estar conectado, no solamente al impulso interior, sino a la Verdad, a la Belleza y a la búsqueda de Conocimiento. Si amamos en función de estos principios podemos hablar de verdadero amor. Al contrario, si la fuerza amatoria experimenta atracción por otra cosa, podemos hablar de pasión. Esta pasión es una fuerza centrípeta que nos separa de la Verdad, mientras que el Amor verdadero nos acerca a ella.

Recordemos a los peregrinos haciendo el Tawaf; siempre en movimiento sin separarse del Centro. Es así como las criaturas que aman a su Creador, viven y se mueven sin separarse del centro que les da razón de ser.