27 mayo 2024
Corán

Tafsir del Versículo del Trono

Abdul Karim Mullor

Hablamos del versículo del Trono

El en Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el Dispensador de Misericordia.

Y la plegaria y la paz sean sobre el Profeta, su familia y compañeros

Hace algún tiempo tratamos sobre las facultades y ventajas de recitar el versículo del Trono (ayat al Kursi)

Hoy vamos a hablar sobre su contenido, analizándolo frase por frase. ¡Quiera Allâh guiarnos en esta tarea!

Comenzamos por:

Allâhu lâ ilaha ‘illa Huw, Al Ḥayyu-l-Qayyum – Allâh, no hay dios sino El, el Viviente, el que Subsiste por El Mismo

Allâh es el Nombre supremo que, podemos decir, contiene a los demás nombres; es así que aparece separado de los otros dos los cuales designan propiedades inherentes a su Esencia; es decir, al Ḥayy y al Qayyum son Nombres de esencia, los cuales designan propiedades de la Divinidad en ella misma y no en interacción con las criaturas creadas.

Al Ḥayy es una propiedad consustancial a ser Dios. Es decir, El no nació, no morirá, ni resucitó de muerte alguna, ya que la muerte no puede alcanzarle, siendo El, como es, el Dueño de la vida y de la muerte.

En cuanto a Al Qayyum se trata de un Nombre que indica que Allâh es completo en todos los aspectos, que siempre se encuentra en pie, presente, incólume y entero, sin tacha ni mengua, sin nada de lo que carezca o necesite.

“¡Hombres! Vosotros sois los que necesitáis de Allâh mientras que Allâh es el Rico, en Sí mismo Alabado” (35, 15).

La ta’juduhu sinatun wa la nawum – Ni la somnolencia (sinatun) ni el sueño (nawum) Le afectan

Esta parte de la aleya es un refuerzo explicativo del Nombre al Qayyum; es decir, se explica en ella el Poder inmenso de Aquel que no necesita dormir ni sestear, ya que Sus facultades se encuentran muy lejos y muy por encima de las de las criaturas las cuales duermen y descansan a fin de recobrar fuerzas y poder seguir con su propia existencia.

Sayyidinâ Mûsâ – sobre él la paz – le preguntó a Allâh si Él no dormía nunca. A esto Allâh le respondió: “Mûsâ, si Yo durmiera tan solo un minuto, ¿qué sería de tu vida y la de los demás?”

Lahu mâ fî-s-samawati wa mâ fî-l-‘arḍ – A Él pertenece lo que hay en los cielos y en la tierra.

Ahora Allâh se refiere a Su relación con lo creado, que son los cielos, las tierras y cuanto ellos contienen.

Una vez establecido Quien es, y hasta donde llega Su capacidad natural y lo potente de Su Ser, Allâh se muestra a la Creación como su Señor mostrando a todos la relación Señor-servidor que se impone en todo contacto entre Allâh y las criaturas. Una relación cuya exigencia es la adoración y la sumisión de ellas al Señor de los mundos.

Man da-l-ladî yašfaˤu ˤindahu ‘illâ bi ‘idnih – ¿Quién puede interceder ante El sino es con Su permiso?

Aquí Allâh establece una jerarquía entre los seres humanos, que a su vez resulta ser la manera de acercarse a Él.

Es conocido y reconocido que es necesario acercarse a Allâh a través de sayyidinâ Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz -, y que le ha sido acordado por Allâh šifa e intercesión. Asimismo el Corán nos ordena y aconseja preguntar a “las gentes del recuerdo” que son los muqarrabûn (próximos a Allâh), los que hacen obras pías (saliḥîn), los que se recomiendan la Verdad y la Paciencia, es decir, personas con las que Allâh quiere dirigir a la Umma. Estas personas, al menos de ellas los que Allâh quiere, gozan de la capacidad del šifa (intermediación curativa), siendo que el mismo Muḥammad es la šifa por excelencia y los otros en la medida en la que Allâh lo permite. Es así que la “intermediación curativa”, curativa en el sentido del alma, existe en personas a las que Allâh ha concedido permiso, pero no en el resto. Y la šifa existe porque Allâh la ha mencionado, y aquél que lo niegue Le está contradiciendo a El – exaltado sea por encima de lo que Le atribuyen.

Yaˤlamu mâ baynâ ‘aydihim wa mâ jalfahum – Sabe lo que hay delante de ellos y detrás de ellos

Es decir, ya, no solamente es el Señor que no duerme y que subsiste en toda Su Potencia, sino que además lo conoce todo; está presente en todo átomo, es el Vigía constante, el ojo que todo lo Ve, la mirada penetrante, el oído agudizado y profundo al que nada se le escapa.

Asimismo, El conoce todo cuanto mostramos y todo cuanto guardamos, en todo momento y situación.

Wa lâ yuḥîṭûna bi-šay min ˤilmihi ‘illâ bi-mâ š’a – Y no abarcan nada de Su Ciencia sino lo que Él quiere

Ahora le toca al hombre saber que todo cuanto llegue a conocer no es sino por la Voluntad de Allâh; es así que se establece de nuevo la relación entre los hombres comunes y los representantes ante Allâh que son aquellos que tienen permiso para hacer šifa y guiar a los creyentes. Allâh nos dice que no somos todos iguales: unos irán al Ŷanna, otros al Nâr y otros serán Sus representantes en esta Dunya y en la Otra Vida.

Wasiˤa kursiyyuhu samawâti wa-l-arḍ – Abarca Su trono los cielos y la tierra

Una vez establecido de que Él es el Señor y Dueño de todo cuanto existe, vuelve a decirnos que, incluso Su Trono, no ya El, abarca toda la creación. Imaginemos pues si podemos, cuánto abarcará Aquel que se encuentra dirigiendo el Trono y todo lo creado. Es decir, Su Poder lo abarca todo, y no hay nadie que pueda resistirse a Su Poder y Voluntad.

Wa lâ yaˤuduhu ḥifẓuhumâ wa huwa-l-ˤaliyyu-l-ˤaẓîm – Y no le fatiga su conservación, y Él es el Elevado, El Inmenso

Y, ya no solamente le pertenecen de pleno derecho los cielos y la tierra con lo que contienen, es decir, toda la Creación, sino que además toda esa grandeza y extensión de lo creado es conservada por El sin que tenga que fatigarse, sin causarle disminución o carencia, sin que se le pueda escapar un solo átomo fuera del orden por El establecido.

Como colofón a lo que precede, Allâh nos dice que es inalcanzable por las miradas, los sentimientos y los pensamientos. Él es el Elevado, a quien nadie puede alcanzar. Asimismo, además de inalcanzable es Inmenso, tanto que nadie puede concebirle ni en una brizna de Su justa medida. Nadie puede rivalizar en capacidades y poder con Allâh.

¡Gloria a Aquel que nunca muere!