19 julio 2024
Corán

Surat La aurora

La paz sobre vosotros y feliz viernes

Surat al Faŷr – La Aurora

¡Por la Aurora! ¡Por diez noches! ¡Por lo par y lo impar! ¡Por la noche cuando transcurre! ¿No es eso un juramento para el que tiene intelecto? ¿No has visto lo que hizo tu Señor con los Ad? Iram, la de las columnas. Como la que no se creó otra igual en todo el país. Y los Zamud que socavaban las rocas en el valle. Y Firaún el de las estacas.
Que cometieron abusos en la tierra y sembraron en ella la corrupción.
Y tu Señor envió contra ellos el azote de un castigo. Es cierto que tu Señor está Vigilante.
Sin embargo el hombre cuando su Señor lo pone a prueba honrándolo y favoreciéndolo, dice: He sido honrado por Mi Señor.
Pero cuando lo pone a prueba restringiéndole la provisión, dice: Mi Señor me ha abandonado.
¡Pero no! Es que no tratáis con generosidad al huérfano, ni os exhortáis a alimentar al pobre. Acaparáis las herencias con voracidad, y amáis la riqueza en demasía.
¡Pero no! Cuando la tierra se convulsione una y otra vez hasta quedar plana.
Y venga tu Señor y vengan los ángeles en filas y filas, y se haga venir, ese día, a Ŷahannam. Entonces el hombre recordará. ¿Pero de qué le servirá recordar?
Dirá: ¡Ay de mí!, ojalá y hubiera adelantado algo en favor de mi vida.
Ese día, nadie infligirá Su castigo y nadie prenderá con Su firmeza.
¡Oh alma sosegada! Regresa a tu Señor, satisfecha y satisfactoria.
Y entra con Mis siervos, entra en Mi Jardín. 

Comentario

El arte divino es inmenso. A lo que podemos deducir de la lectura de las primeras aleyas, Allâh establece que el intelecto se encuentra por encima de la razón y de la lógica, al contrario de lo que piensan algunos. Efectivamente, cuando no se lee y se comprende el Corán frase a frase, se pasan por alto aspectos fundamentales. Cuando Allâh, refiriéndose a los juramentos que El Mismo efectúa al principio de la surat, nos dice:

¿No es eso un juramento para el que tiene intelecto?

Es decir, solamente los dotados de intelecto pueden acceder al significado de este juramento, lo cual establece que el estatus del intelecto se encuentra más allá que el de la comprensión racional. ¡Y este es el gran problema que hoy existe entre mucha gente a quienes se les toma por sabios y niegan que exista un saber más allá del racional, pues admitirlo sería para ellos motivo de la pérdida de un estatus que ellos mismos han comprado haciendo favores desleales a los poderosos!

Allâh nos pone como ejemplo, qué es lo que ocurre cuando no se Le obedece o no se Le tiene en cuenta. Ese pueblo llamado Ad que, negando al profeta Hud – sobre él la paz – se hizo acreedor a un castigo ejemplar que ha quedado para los anales de la historia.

Tan claro que este es un ejemplo para todas las generaciones postreras que en unos hadices el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – compara los actos de las gentes del Naŷd (región donde se encuentra la capital de Arabia Saudita) a las gentes de Ad; tal es la maldad y el estatus de estas gentes que quieren a toda costa convertir el Islam es una herramienta de poder.

Más adelante, Allâh describe la naturaleza humana, la cual se alegra con los favores recibidos por Allâh, de la misma manera que por ingratitud y prepotencia se hace acreedor al castigo. Allâh da las razones por las cuales sus acciones son detestadas por El, hasta el punto de que les amenaza con el Infierno y con un día en el que todo quedará al descubierto.

¡Pero no! Es que no tratáis con generosidad al huérfano, ni os exhortáis a alimentar al pobre. Acaparáis las herencias con voracidad, y amáis la riqueza en demasía.

El amor al dinero, la codicia, la avaricia y el despropósito pueden llevar al ser humano al peor desenlace, a algo tan vivo y real que jamás hubieran podido percibir en las peores de sus pesadillas.

Dirá: ¡Ay de mí!, ojalá y hubiera adelantado algo en favor de mi vida.

Luego Allâh habla del alma sosegada, aquella ya sometida a los decretos del Misericordioso, aquella que ha conseguido deshacerse de su propio mal, que ha logrado ponerse cual buen soldado al servicio de su Señor, Quien en su Generosidad infinita la ha elevado al rango de los mejores generales y la ha hecho representante Suya en la Tierra, en una tierra esta convulsa por la injusticia, pero que, sobre ella cuenta, sin embargo, con aquellos capaces de obrar el Bien y recibir lo mejor.

Estos son entonces los reyes reales de la Tierra, y aunque la Realeza toda pertenece a Allâh, Sus califas la hacen efectiva en la Dunya, pues ellos son quienes captan las luces del Todo Misericordioso y las distribuyen por medio de ese intelecto que Allâh menciona al principio de la surat.

¡Oh alma sosegada! Regresa a tu Señor, satisfecha y satisfactoria.
Y entra con Mis siervos, entra en Mi Jardín. 

Este es pues el Favor inmenso de Allâh, la gran victoria, porque ellos han desplegado el estandarte de la Verdad y han regado el mundo con el perfume de la fragancia divina que El ha derramado en sus corazones. Por ello son los reyes de la tierra, los califas del Rey de reyes, los faros de la sabiduría y las montañas que, extendiendo sus raíces hasta el centro de la tierra, sostienen la Umma.