13 octubre 2026
Sufismo

Sufismo – El socorrido mundo de las citas

Abdul Karim Mullor

Sufismo – El socorrido mundo de las citas

Hoy, en estos tiempos tan curiosos, la mayoría de los discursos sobre Sufismo se realizan pomposamente recurriendo a las citas de aquellos maestros del Tasawwuf reconocidos a través de la Historia.

Numerosos son quienes, desde simpatizantes hasta pretendidos insignes de este Tasawuf tan de moda en círculos “espirituales” de rancio abolengo, se sirven de estas citas en público para demostrar cultura sufí y sapiencia bibliotecaria.

Os aseguro que cansan; que os pueden dejar exhaustos de soportar tediosamente sus charlas, porque en realidad nada dicen. Copian de lo que dijeron otros. Se apropian de ello, como si fueran ellos los que lo dicen, y, sinceramente, uno no tiene cuerpo ni aguante para sufrirlo.

Salgo huyendo de esas tertulias de cafetín, de viento y sonidos de caracola. Me apresuro como si se tratara de salvarse de una tempestad embravecida, arriando mis velas y atracando en puerto seguro.

“Esto es así porque Ibn ˤArabi dijo:…” – “esto es de esta manera porque Rumi dijo: …”. “Aquello es de esta manera, dijo Gazali. – Y mira lo que dijo Jilani, ooohhh. Y una sentencia de Ibn Ata’i-l-Lâh habla de esto…

Sinceramente, los libros de los maestros sufís están únicamente para que aprendamos las raíces del Sufismo y su doctrina.

Pero esos libros, así como sus autores, no pueden guiar a nadie. Sus autores – que Allâh esté satisfecho de ellos – murieron. Sus libros de convirtieron en las cenizas del conocimiento; únicamente consultables, repito, para aprender las raíces y las doctrinas de los sufís.

¡Pero no para practicar el Sufismo! Ni para hacer creer a otros que sabemos y que somos alguien en ese mundo espiritual de Yupi que nos estamos inventando.

Hoy sale alguien con un turbante y una túnica, dice cuatro palabras inconexas dándose aire de misterio y la gente escucha embobada. Si además se presentan como el Wali Mehmet de Albacete, o el Chayj Perico, ese, el de los Palotes provistos de complementos, como son grandes rosarios, bastones y turbantes; entonces, esto es ya el sumun de la espiritualidad. Habemus Papa.

Y no hablemos del “sultán de los awliya”, ataviado con su turbante de “mira que guapo soy”. Y, qué decir de su majo sellico en el centro del turbante, para impresionar y embobar al auditorio. Fotos sentado, de pie, como si se tratara de esos retratos de Franco de aquellos tiempos en diferentes posos presentes en todas partes.

Estos maniquís se hacen grandes fotos en los que sus “caras” aparecen resaltadas de 1001 maneras. ¡Cara que no falte, desde luego; y bastante dura, por cierto!

Directores de Institutos sufís de Asterix y Obelix reconvertidos en lo que haga falta para hacer caja. Con sus dvds de citas de unos y otros. ¡Todo sea para llenar el saco!

Hoy está de moda: comer a lo sufí; respirar a lo sufí; caminar a lo sufí; viajar a lo sufí; y hasta hacer salto de trampolín olímpico a lo sufí.

¿Para cuándo las olimpiadas de Sufismo? Porque lo que es circo a lo sufi…ya lo hay.

Cuando les dices que porqué copian las palabras de la gente de antes te dicen: ¿Es que te consideras como ellos? Ellos eran el no va más… Y se quedan tan panchos.

Y uno, por humildad no se compara con aquella gente porque a Allâh no le gusta que nos auto califiquemos, anunciemos o ensalcemos.

Y les pregunto: ¿Acaso va a dejar Allâh el mundo del conocimiento vacío en esta época solamente porque vosotros no tengáis absolutamente nada de eso que citáis? Repetís como loros aquello de lo que nada sabéis y de lo que nunca probablemente llagaréis a saber.

La gente de Allâh de ahora existe. ¿Alguien pretende abortar o limitar el Favor de Allâh? Pero ninguno de estos figurines de porcelana y mayorets de desfiles varios quiere saber de ellos porque saldría mal parado. Rápidamente podríamos constatar su ignorancia y su pretensión de querer hacer creer a otros que es alguien.

Hemos llegado a una situación cómica y llamativa a la vez. Vemos a gente abrazar los pies de ignorantes que se hacen pasar por sabios. Vemos a aprendices de faraones sentados en su trono dando consejos de locos y rodeándose de guardaespaldas para que nadie les pueda abordar y así dejar en ridículo.

No obstante, el absurdo más cómico son ellos, que se visten al uso de las 1001 noches para aparentar jerarquía y “santidad”.

No sabéis lo que me hace reír esa cosa que se ponen algunos en los turbantes como un sello indicando ser una autoridad. ¿Cómo se puede sucumbir ante algo tan ridículo y, digamos, chabacano? ¿Hasta ese punto se ha tirado la toalla?

La gente de Allâh de hoy tiene sus citas. Y no solamente eso, tiene su ciencia, su discurso, sus grados espirituales.

Pero ellos no van a salir a los mercados ni a las plazas públicas en los que los ignorantes declaman sus parodias y representan sus comedias.

¿Cómo podrían mezclarse en el mismo nivel la mentira y la Verdad? ¡Qué Allâh nos libre de semejantes auditorios!

Hoy la Verdad vive en los lugares destinados para ella; en los corazones que pueden detentarla. No presume, no se pavonea. Simplemente ahí está para quien quiera ir a buscarla.

Para acceder a la Verdad hay que descalzarse; porque uno se encuentra en territorio sagrado. No, ellos, se impregnan bien los zapatos de lodo y de hollín. Se presentan al público mostrando con orgullo y satisfacción sus botas enlodadas y chapoteantes.

¿No fue acaso Mûsâ quien se dirigió el encuentro del Jadir y no al contrario?

Y si ya Mûsâ, todo un profeta, hubo de mostrar humildad para ir a buscar la Verdad, ¿qué esperamos nosotros? ¿Qué nos la traigan a casa mientras estamos en zapatillas?

Esislam.com - Comunidad de Islam en español para el Diálogo Intercultural
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.