18 junio 2024
Fiqh y jurisprudenciaNuevos Musulmanes

Sobre la mujer musulmana – II

Por Zineb Badr

Bismi-l-Lahi-r-Rahmani-r-Rahim

Dice el Qur’an:

El os ha creado de una sola nafs del que hizo a su pareja para que encontrara sosiego e intimidad (7-189)

Es por esto que podemos decir que la mujer no se encuentra lejos del hombre. Ella se separa de él por el trabajo particular que les ha sido asignado a cada uno; sin embargo, al final, ambos se encuentran unidos en el mismo camino. Ella tiene su deber y el hombre tiene el suyo. En ocasiones, aunque ejecutan tareas exteriormente distintas, el trabajo de la mujer es equiparable el del hombre. Pongamos pues un ejemplo:

En tiempos de Rasul – sobre él la plegaria y la paz -, las mujeres le argumentaron diciendo que ya que los hombres iban al Ŷihad y recibían por ello una gran recompensa, qué iba a ser de ellas al no poder acceder a dicho mérito. Rasul dijo: “Si os ocupáis de los hijos o estáis encintas recibiréis la misma recompensa que la de los hombres que van al Yihad”.

Este es un ejemplo que muestra el hecho que de cara al mérito de las acciones y a la recompensa de Allah, la mujer se encuentra al nivel del hombre.

Rasul (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) dijo varias cosas relativas a la mujer, por las cuales ella debe medir sus acciones con un cuidado especial:

Temo por mi Umma a causa de la mujer, pues si ella no está bien puede llegar a destruirla.

El día que Rasul subió al mi’ray (ascensión celeste) contemplando el Yahannam observó que la mayoría de sus moradores eran mujeres.

Con respecto al primer hadiz, podemos decir que se refiere a las mujeres que se muestran negligentes en sus obligaciones, y consecuentemente realizan actos que la religión no les ha permitido. La mujer está obligada a aprender la religión, y no lo hace; a veces realiza trabajos irrespetuosos con su condición femenina. Suspira por igualarse al hombre siguiendo las proclamas publicitarias de una sociedad que no sigue la religión. Olvida sus obligaciones como madre y esposa, etc.

En cuanto al segundo hadiz, Rasul preguntado por el motivo de que la mayoría de los habitantes del Yahannam serán mujeres, dijo:

Porque esas mujeres están siempre en contra de sus esposos.

Evidentemente, en este hadiz el Profeta se está refiriendo a un hombre quien sabe comportarse como tal, no a un ignorante o a alguien que reniega de sus obligaciones familiares, estando, por ejemplo, todo el día fuera de casa, dejando a su familia en el abandono.

La mujer estará muy cerca de Allah si sigue los consejos que le vamos a dar.

Lo que Allah quiere de nosotras es el que Le conozcamos. Pero si la mujer tiene a su alrededor mucha fitna con la sociedad y el mundo que la rodea, difícilmente se puede concentrar en este fin. Es por ello, que la aconsejo, si le es económicamente posible, permanecer en casa con su familia a fin de encontrar el estado de tranquilidad de espíritu que la permita acometer esta empresa.

El hadiz dice:

Man kana li-l-Lah, kana-l- Lahu lah.   Quien es por Allah, Allah es por él.

Es sabido que en esta época la mujer se encuentra rodeada por multitud de productos materiales que debilitan su corazón. Sin embargo, sabemos muy bien que es este corazón el motor vital del ser humano. Concretamente, la mujer tiene una naturaleza más débil que la del hombre cara a las atracciones del mundo material.

Si ella no desarrolla su conocimiento de la religión no podrá ser suficientemente fuerte para resistir a las tentaciones que se le presentan en forma de bienes y ganancias materiales. Consecuentemente, y si ella no conoce y se aferra a su religión, todo su entorno se va a aprovechar de ella y de su falta de personalidad a este respecto. Es de esta manera que podemos considerar al Islam como al protector de la mujer.

El consejo que vamos a darla es el conozca la religión hasta el punto de llegar a estar segura de aquello que dice y hace. Asimismo que busque la verdad, pues el Din está basado en el Islam, Iman e Ihsan. La primera etapa es el Islam; es necesaria la perfección en este primer estadio del Din, pues es ello lo que nos va a permitir llegar al grado del Iman. Podemos decir que al pasar de un estadio al otro, la persona se eleva en conocimiento. Existe una gran diferencia entre el Mu’min y el Muslim, pues el primero conoce los dos estadios del Din, mientras que el Muslim conoce únicamente el primero de los dos. Dice el Libro de Allah:

Dicen los beduinos: Creemos. Di: No creéis. Decid más bien nos hemos sometido pero el Iman no ha entrado aún en vuestros corazones (49-14)

Existe otro paso aún: el del Iman al Ihsan, y es en este último estadio en el cual nos encontramos ante una nueva realidad. El maqam del Ihsan es altamente delicado, precisa de un ser humano puro y sincero. Es por ello, que a pesar que algunos han leído libros sobre este grado, muy pocos son capaces de realizarlo. La mayoría no puede continuar.

La primera cosa necesaria en este maqam es un verdadero guía, ya que en este maqam vamos a aprender completamente el Islam. En los dos anteriores estadios el Islam no es completo, pero en el Ihsan alcanza su cumbre y totalidad. Cuando estamos en el maqam del Iman, casi nos hemos desembarazado del šaytan, en efecto el Mu’min puede llegar a ser más fuerte que él. Sin embargo, en un hadiz de Rasul – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

A-n-nafsu ajbaz min saba’ina chaytan – El nafs es peor que setenta chaytanes.

Al chaytan le podemos decir a’udu bi-l-Lahi mina-s-shaytani-r-rayim y hacer que se vaya, pero con el nafs no podemos hacer lo mismo. ¿Qué es necesario para educar el nafs en este caso? Es necesario el guía, ya que a éste Allah le ha puesto especialmente para educar al nafs y no contra el chaytan, pues para éste nos debemos servir nosotros mismos. Sin embargo, es muy duro conocer el nafs y para ello necesitamos de un guía quien nos ayude a ello. Claro, un verdadero guía y no cualquiera que se quiera hacer pasar por él.

Man ‘arafa nafsahu ‘arafa Rabbahu – Quien conoce su nafs, conoce a Allah

Esto que acabo de exponer no es sino el comienzo de las explicaciones con las cuales seguiremos hablando del Ihsan. Se trata pues una pequeña toma de contacto. Este Ihsan es el maqam de Jadiya, Aisha, Fatima Sahra. In sha’a Allah vamos a hablar de cómo ellas han estado en este maqam.

Queremos que la mujer esté cerca de Allah y lejos del Chaytan. Este muestra siempre las cosas bien adornadas para que las gentes le sigan, pero sus insinuaciones son falsas y traicioneras. Si la mujer no conoce su religión, Chaytan tiene  el camino fácil para llegar hasta ella, pero si ella es sólida en su Din, el diablo no tiene nada que hacer.

Este es únicamente un primer consejo. Seguiremos en otra ocasión completando nuestros consejos, para dar claves sobre el comportamiento a seguir de parte de la mujer a fin de aproximarse a Allah.

Continuará…

Salam