18 junio 2024
Fiqh y jurisprudencia

Sobre el mundo oculto

A-s-salamu ‘alaykum – La paz sobre vosotros

Dice el Libro sagrado que solamente Allâh conoce el Gayb (mundo oculto). Ello es así, efectivamente, porque así lo dice Su Creador, el Creador y Formador de esos mundos, el aparente y el oculto. Ahora bien, como hemos dicho cuando hemos hablado del tafsir del Corán y del hadiz, no podemos dirimir sobre un asunto sino es al amparo de todas las aleyas y hadices que tratan de él. Y este es un tema extremadamente delicado que hay que tratar con sumo cuidado; con un buen grado de objetividad y con una buena dosis de razonamiento científico.

Di: Ninguno de los que están en los cielos y en la tierra conoce el No-Visto, sólo Allâh lo conoce, y ni siquiera son conscientes de cuándo serán devueltos a la vida. (27-65)

A la vista de esta aleya podemos ver claramente que el Mundo oculto que Allâh ha creado solamente lo conoce El.

Ahora bien, habremos de saber que el Mundo Oculto es aquél que no puede ser percibido por los sentidos, por el pensamiento y la imaginación, pero él si aparece en nuestros sueños en mayores o menores dosis.

Asimismo, todos estamos de acuerdo en el hecho de que en ese Mundo oculto, que algunos han llamado ˤAlam Latafa, hay seres creados que viven en él con toda naturalidad, es decir: ángeles y genios. Por ese mismo motivo, cuando Allâh dice en el Corán que el Gayb solamente lo conoce Allâh está hablando “todo el Gayb”, pues las criaturas que viven en él conocen sin duda su propio entorno, lo cual quiere decir que conocen la parte del Gayb que le corresponde. Puesto que sólo Allâh conoce lo que encierran los pechos, conoce a Sus criaturas, pues Él las ha creado, podemos decir que únicamente El conoce aquello que se encuentra oculto para el resto de los seres creados. El, que es el Sabio, el Bien Informado.

Dice de nuevo el Libro de Allâh:

Y juro por el ocaso de los astros, lo cual, si supierais es un gran juramento,
que es una Recitación noble en un Libro oculto que no tocan sino los purificados. Revelación descendida por el Señor de todos los mundos.
(56 – 75 a 80).

Puesto que en estas aleyas de la surat Al Waqiˤa, Allâh habla de un Libro oculto, que asocia al Corán, podemos decir que aquí se está tratando del Gayb, en el sentido de que se está aludiendo a los significados profundos del Corán, que los musulmanes no captan, pero que si llegan a hacerlo los purificados. Aquí podemos deducir fácilmente que hay una clase de creyentes que han accedido a la comprensión del Gayb que les corresponde en virtud de la purificación de sus corazones, que han logrado expulsar las impurezas que les cubrían y les impedían entrar en el mundo de las Verdades reveladas.

Por eso, Allâh enumera tres grupos de creyentes en la misma surat: los habitantes del Paraíso, los condenados y los aproximados que se corresponden con estos purificados a los que nos acabamos de referir.

y vosotros seáis de tres clases: Los compañeros de la derecha ¡Oh los compañeros de la derecha Y los compañeros de la izquierda ¡Oh los compañeros de la izquierda! Y los adelantados. ¡Oh los adelantados! (56 – 7 a 10)

En la surat Al Kahf Allâh envía a Mûsâ – sobre él la paz – a la búsqueda de alguien a quien Allâh Mismo le había provisto de ciencia. En el transcurso de ese encuentro, referido en detalle en la surat de la Caverna (18), este personaje noble da muestra a Mûsâ de conocer cosas del mundo Oculto que Allâh le había mostrado.

Así dieron con uno de Nuestros siervos al que le habíamos concedido una gracia procedente de Nosotros y al que habíamos enseñado un conocimiento de Nuestra parte. (18-65)

Todas estas aleyas muestran que hay dos clases de creyentes, con respecto al conocimiento: aquellos que viven presos de sus sentidos, pensamientos y razonamientos lógicos, y aquellos que los han trascendido por una Gracia de su Señor y porque han luchado en la Guerra Santa Mayor para purificar sus corazones y someter sus egos al mundo de las voluntades Divinas, que son inagotables y variadas, pues la fuente de la cual emanan es insondable y eterna.

Esto mismo queda reflejado en los hadices que nos muestran esta Grandeza divina que dispensa Sus Favores cuándo, dónde y cómo Él quiera de manera maravillosa y sin trabas.

A quien daña a uno de Mis awliya, Yo le declaro la guerra a él. Mi siervo se acerca a Mí con aquello que le he encomendado como obligatorio Mi siervo sigue acercándose a Mí con obras voluntarias hasta que Yo le amo. Cuando le amo, me convierto en la lengua con la que habla, el corazón con el que siente, el oído con el que oye, el ojo con el que ve, las manos con las que coge y los pies con los que anda. Le daré todo lo que Me pida. Le ayudaré, cuando me pida ayuda lo protegeré si busca la protección en Mí…”(Bujari, Riqaq, 38)

Quedan entonces, a los musulmanes en general, dos posibilidades: una es comprender que hay gentes de la Umma que han sido favorecidas por Allâh en virtud de haber purificado sus corazones, o simplemente negarlo por no ser uno beneficiario de esta gracia Divina.

Si eres de los primeros, puede que Allâh Todo Poderoso tenga misericordia de ti y te acerque al grupo de Sus amados.

Pero si eres de los que niegan los favores divinos por el simple hecho de no ser tú el beneficiario, ello implica tu propio reconocimiento de ser incapaz de purificar tu interior; y por otro lado que te asemejas a los hermanos de sayyidinâ Yussuf – sobre él la paz – que intentaron dañarle solamente porque Allâh le escogió a Él y no a ellos. A esto último hemos de decir que Allâh se contentó simplemente con su arrepentimiento y reconocimiento de la autoridad de su hermano, y con eso les perdonó.

Pero si tú continúas dañando a esos que Allâh ha favorecido e inventas contra ellos mentiras y decires, cae en la cuenta que Allâh ve y oye, conoce lo que te alberga, y puede que te otorgue larga cuerda. Pero, amigo, el día que tire de esa cuerda y la tense, ¡ay de ti, pobre!