17 junio 2024
Hadiz

Significado de la ascensión celeste

Abdul Karim Mullor

Significado de la ascensión celeste

Una gran noche nos espera del miércoles 26 al jueves 27 del mes de Raŷab. Celebramos el viaje a Jerusalem (Al Qudds) o ‘Isra, y la Ascensión de Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – a los cielos hasta llegar ante la Presencia de Allâh – Altísimo.

¡Gloria a Quien hizo viajar a Su Siervo de noche, desde la Mezquita Sagrada a la Mezquita Lejana, cuyos alrededores hemos bendecido, para mostrarle parte de Nuestros signos! Él es Quien todo lo oye, todo lo ve. (17-1).

Llamamos Isra’ al viaje nocturno del Profeta Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – a lomos de Buraq. Es Buraq una montura celeste destinada al uso exclusivo de los profetas. Y conocemos como Miˤraŷ a la ascensión celeste del Profeta hasta llegar, tal y como él mismo dijo, a la distancia de dos tiros de arco de Allâh Altísimo.

Se encontraba durmiendo en el Ḥatîm, que es el semicírculo que se encuentra entre las esquinas Norte y Oeste de la Ka’aba, cuando Ŷibril – sobre él la paz – le despertó y le ofreció subir a lomos de Buraq que le llevó hasta Jerusalem (al Qudds). Al llegar allí encontró a los otros tres enviados (Ibrâhîm, Mûsâ e ˤIsâ – sobre ellos la paz) (Abraham, Moisés y Jesús) con los cuales rezó
dirigiéndoles en el salat. Otros relatos dicen que este encuentro y esta salat se realizaron justo después del descenso del Profeta delos cielos. Sea como fuere, parece ser que el momento tiene poca relevancia ante el hecho en sí.

Seguidamente Ŷibril le fue llevándo de cielo en cielo, siendo que durante el viaje fue saludado y honrado por todos los profetas, hasta que llegó al séptimo, donde después de ser saludado por Ibrâhîm, esta vez en su apariencia celestial, llegaron al Sidrat al Muntaha (el azufaifo del confín) cuyas hojas se asemejan a las orejas de un elefante.

Llegados allí, Ŷibril se retiró pues, según él mismo expresó, no le estaba permitido llegar más lejos.

Es entonces que el mismo Profeta nos relata que se situó a dos tiros de arco de Allâh y que, según dice el Qur’an, le fueron mostrados los más grandes signos de su Señor.

Por el Astro cuando desaparece! Que vuestro compañero no está extraviado ni en un error. Ni habla movido por el deseo.
No es sino una revelación inspirada. Le enseña alguien de gran poder y fortaleza. Que tomó su verdadera forma sobre el horizonte más alto.

Y se acercó y se humilló. Y estuvo de Él a la distancia de dos arcos o aún más cerca. Y Le inspiró a Su siervo lo que Le inspiró.
No mintió el corazón en lo que vio. ¿Podéis acaso negar lo que vio? Ya lo había visto en otra revelación junto al Loto del límite. A cuyo lado está el jardín del Refugio. Cuando al Loto lo cubrió lo que lo cubrió. No se desvió la mirada ni se propasó.
Y vio algunos de los mayores signos de su Señor.
(53- 1 al 18)

Descendió de allí con el número de salawat (las cinco plegarias obligatorias) prescritas para todos los musulmanes y cuando llegó de nuevo a Meca, fue desmentido por el Qurayš.

¡Qué asombrados quedaron estos cuando el Profeta les comunicó la cantidad de caravanas que se encontraban en el camino de Jerusalén a Meca, así como su posición exacta y el número de monturas que tenía cada una de ellas!

Ahora bien; ¿descendió realmente el Profeta de junto a la Presencia Divina? Nosotros creemos que no; ¡que eso es imposible!

Es esencial conocer dos aspectos fundamentales de este hecho increíblemente hermoso y grandioso.

Por una parte, según lo que Allâh nos ha dado a conocer en 45 años de ˤibada, podemos asegurar que Muḥammad nunca descendió de aquella Presencia sagrada. Si bien su cuerpo regresó a Makka, y desde allí continuó con su labor profética, es imposible asegurar que hubo de bajar retirándose de la Presencia de Allâh.

Esta Presencia ya lo acompañaba, como dice el Corán:

Ya lo había visto en otra revelación junto al Loto del límite. A cuyo lado está el jardín del Refugio.

Sin embargo, este acontecimiento nos muestra que Muḥammad – ˤalayhi-ṣ-ṣalatu wa-s-salam, reforzó en este episodio su conocimiento de la Verdad. Asimismo, y de cara a los musulmanes, la ascensión celeste supone la prueba incontestable del estatus magnífico y privilegiado de Muḥammad junto a Allâh.

El segundo aspecto a tener en cuenta es conocer si los musulmanes, no todos, sino los de espíritu destacado, como son las “gentes
del Recuerdo” y los “verdaderos creyentes (mu’minun), gozan,, de alguna manera, de una suerte de Miˤraŷ, que, aunque no de igual intensidad que el del Profeta, les haga permanecer en la Presencia de Allâh, emulando con ello a nuestro amado Muḥammad.

Nuestra experiencia, y lo que Allâh nos ha enseñado al respecto, nos hace contestar afirmativamente a esta pregunta.

En esa presencia las parejas se vuelven uno, las oposiciones convergen, los espíritus preclaros vuelan, viajan y navegan en los mares y en los cielos de las luces del Conocimiento de la Verdad.

Acompaño este texto con una filmación al respecto que grabamos ya hace tiempo en las Murallas Reales de Ceuta, en un día lluvioso y
ventoso como podréis constatar.

¡Quiera Allâh hacernos emular a Muḥammad, y ascender de estado en estado a la Santa presencia!