27 mayo 2024
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Si te preguntan Quien es Allâh

Por Abdul Karim Mullor

Si te preguntan qué o Quién es Allâh, di: Él es la Maravilla de las maravillas; el Mar sin orillas, el Inabarcable, el Bueno, el Misericordioso, el Digno de ser amado. Mentiría si digo que Le amo como El merece; mentiría si digo que no Le amo.

Soy un siervo con muchos defectos, indigno, no tengo luz propia, ni nada de lo que me pueda vanagloriar; por eso espero de Ti ¡Oh Allâh! Que me salves de las cadenas de mi alma para, libre, poder despejar el Camino del Bien, luchar por Tu causa y llamar los corazones a Ti.

Es esplendoroso saber que existes, y mucho más lo es, saber que escuchas, ves, diriges y salvas, que estás cerca, mientras yo estoy distraído en el mundo de la futilidad y de la inconsistencia. No te puedo llamar El, por qué entonces estaría concediendo que estás lejos. Antes bien, permíteme llamarte Tú, porque estás aquí, donde yo estoy, donde no sé qué estoy.

De Ti provengo, a Ti volveré; aunque sé que nunca salí ¿cómo volver de nuevo a un lugar en el que estoy?

Como un recién nacido, necesitado, incapaz, soy Yo contigo; solamente espero de Ti; Tú lo sabes bien. Ya nadie puede darme nada, ya nadie puede quitarme nada, porque nada mío tuve, nada mío tengo, nada mío tendré. Todo te lo ofrecí de una sola vez. Soy entonces ese pobre que no tiene nada, que llama a Tu puerta, que gime para que Tú le tengas compasión. Porque sé que Tu mirada es tan grande que todo lo abarca, incluso a una mota de polvo como yo me siento ante Ti. Ya hace tiempo ganaste la batalla que se libraba en mi corazón; llegaste, desplegaste el estandarte y gobernaste, tal y como ahora gobiernas.

¿Qué podría pedirte yo que Tú no sepas que quiero? Y, sin embargo, necesito de Tus Favores, de Tu Gracia, y nunca despreciaré ni tan solo uno de Tus bienes.

Sí, hermanos/hermanas:

Muchas veces no somos conscientes de Allâh, de Su Bondad, de Su Amor, porque estamos preocupados de nosotros mismos sin dejar ocuparse a Él. Si supiéramos atrapar el momento, si supiéramos ver entre la espesura, veríamos la luz eterna que pervive detrás de toda cosa.

No es un dios de ocasiones, es un Dios de verdad, para siempre, un Dios de Bondad y de Justicia que nunca olvida a los siervos que no se olvidan de Él.

Los 99 nombres se quedan cortos, los epítetos no sirven, las palabras no llegan, los hechos no pueden expresar la Grandeza de ese Dios que nunca nació, que nunca morirá, que siempre estuvo.

Si tuviéramos esto presente en cada acto de nuestras vidas veríamos maravillas, comprenderíamos quienes somos y de dónde venimos.

No hay divinidad sino Allâh, el Excelso, el Majestuoso, el Generoso.