Son de nuestra raza y hablan nuestra lengua

Se transmitió de Abu Idris Al-Jawlani que escuchó a Hudhayfah Ibn Al-Yaman – que Allâh esté satisfecho de ambos – decir:

» La gente preguntaba al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – sobre el bien y yo le preguntaba sobre el mal por temor a que éste me alcanzara. Le dije : Oh, Mensajero de Allah, estuvimos en el estado de la ignorancia y el mal, luego Allah nos trajo este bien, ¿vendrá, pues, después de este bien, algún mal? El Profeta, respondió: ‘Sí’. Yo pregunte: ‘¿Y después de ese mal vendrá algún bien?’ Dijo: ‘Sí; pero estará marcado con pequeños rastros del mal’.Dije: ‘¿Cuáles serán esos rastros?’ Dijo: ‘Gente que se dirigirá a los demás sin la guía que os dejaré; aprobaréis cosas de ellos y desaprobaréis otras’. Dije: ‘¿Y vendrá después de ese bien algún mal?’ Dijo: ‘Sí; predicadores a las puertas del Infierno. Quien les sigue será lanzado en él por ellos’. Dije: ‘¡Mensajero de Allah! Descríbelos’.Él dijo: ‘ son de nuestra raza y hablan nuestra lengua’. Dije: ‘¿Y qué me ordenas hacer si me alcanza eso? ’Dijo: ‘Mantente con el grupo mayor de los musulmanes y con su Imam’. Dije: ‘¿Y si no hay un grupo mayor ni un Imam entre los musulmanes?’ Dijo: ‘Apártate, pues, de todas esas sectas, aunque tengas que morder la raíz de un árbol y te llegue la muerte en ese estado. (Al-Bujari y Muslim)

Algunos, de manera inocente, creen que por el hecho de hablar árabe y haber nacido en Arabia y estudiado en Meca o Medina, alguien debe ser sabio; porque en la Meca está la Ka’aba y en Medina la tumba del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -.

Nada más lejos de la verdad que esa presunción, ya que el mismo Profeta, en este hadiz, así como en estos otros que os mostramos en este enlace, dijo que desde el Este de Madina, que es la región del Najd, saldrían los cuernos del chaytan, así como un grupo de gentes que sabrían el Corán, pero que no pasaría de sus gargantas, y que saldrían del Islam de la misma manera que una flecha lo hace del arco; es decir, rápida y rotundamente. La región del Najd, donde se encuentra Ryad y Dariya, fue maldita por el Profeta diciendo que de ella no saldría bien alguno. El mismo profeta no pasó pena cuando los comparó a las gentes de Ad.

Toda esta inocencia de algunos ha sido explotada por estos alteradores del Islam, quienes ayudados por las divisas que hacen entrar en sus tesoros, procedentes de ese líquido viscoso y mal oliente llamado petróleio, han inventado un falso Islam, asimismo negro y maloilente como el líquido que le da vida.

Ahora bien ¿dónde está el Imam del tiempo al que se refiere el hadiz? Nos encontramos en una época en la que dicho Imam se encuentra desconocido por las gentes. Aquel o aquellos quienes le busquen sin duda le encontrarán; pero no lo harán sino es después de haber pasado dificultades para hacerlo. Este Imam les aclarará sus dudas y les enseñará el buen camino. Pero, tenedlo en cuenta, y lo decimos por experiencia, debe haber para ello una actitud sincera y una verdadera aspiración, totalmente desprovistas de cualquier interés personal o económico.

No es en vano que Ibn Arabi al Hatimí de Murcia dijo que, tanto el Mehdi al Muntadar, como sus asistentes, no serían árabes en su obra famosa titulada «Futuhhat al Makkiyya», en el capítulo consagrado a la aparición del Mehdi. Quizás debido a lo que podemos entontrar en este hadiz, el mismo Ibn Arabi dijo que muchos sabios de la ciencia exterior tratarían de hacer perecer al Mahdi, pero que al no poder debido a la protección divina, así como a un poder que le será concedido por Allâh, entonces se plegarán a sus órdenes, ya sea por miedo o por el deseo de ser recompensados con bienes materiales.

Sea como sea, el Profeta nos ha hablado de esta época con prestancia y claridad, dejando bien conocidas sus palabras con respecto a la ignorancia y a la sedición que vivirán, tanto el Islam como los musulmanes, en nuestros tiempos. Palabras estas del Profeta que no han sido tenidas en cuenta por la mayoría y que casi nadie las ha atendido en su justo valor.

Se impone pues, hermanos/as, una reflexión sobre nuestro Islam, así como sobre nuestras realidades cotidianas. Asmismo es necesaria una sincera introspección en la que nos interroguemos sobre nuestras verdaderas intenciones y aspiraciones.

Se impone el silencio para aquellos que no saben, quienes deben gastar sus energías en la búsqueda de aquél o aquellos quienes representen la Verdad, nos hagan transitar por el Camino Recto para que un día seamos favorecidos por Allâh.

«No desespera del Favor de Allâh sino el pueblo incrédulo» – dice el Libro de Allâh. Es por eso que, a pesar de las dificultades, aquel quien se eche en las Manos de Allâh practicando el Tawakkul (Tawakkaltu ala-l-Lah) nunca estará decepcionado.

De esto último no tenemos duda por propia experiencia.