13 abril 2024
Hadiz

Salimos a ver la Luna y otros al sol que más calienta

Salimos a ver la Luna y otros al sol que más calienta

En ocho o nueve días comienza el ayuno del mes sagrado de Ramadán. Que Allâh acepte nuestro ayuno, Dunya y Ajira.

Una de las condiciones necesarias para que el ayuno sea válido es que se determinen con claridad las fechas de comienzo y de final. Pues hay que saber que no se puede ayunar el día antes del comienzo ni el día después del final, que es el día del ˤId a-ṣ-ṣagir. No obstante, pareciera como si algunos no quisieran saber esto y pensaran que lo importante del Ramadán es zamparse una buena harira para romper el ayuno a la hora del Iftar. Y, eso sí, ir a Tarawih para que todo el mundo te vea.

Nadie puede eximirse entonces de la responsabilidad de comenzar y finalizar el Ramadán en las fechas exactas. En principio, y en condiciones normales, ambas fechas las determinarían las autoridades en función de la visualización del creciente que avisa, tanto del comienzo como del fin.

Pero, hay que decir, que en los países no musulmanes dichas autoridades no existen. Es decir, no existe un grupo de sabios de carácter religioso reconocidos por los musulmanes. Existen, eso sí, una serie de cargos de orden administrativo que no tienen ni voz ni voto en materia de asuntos religiosos, gracias a Allâh.

Es más, ¿qué ocurre cuando se hace caso omiso del mandato de salir a ver la Luna y de que cada lugar o país ayune según su avistamiento? Ocurre entonces que no se comienza ni se termina correctamente el Ramadán con las consecuencias personales que se deriven de la responsabilidad de cada cual. ¿Es válido el ayuno en este caso? Evidentemente el de aquellos que azuzan a las masas a seguir su mal proceder, es impensable que lo sea. Pero es Allâh quien sabe, y nosotros no queremos entrar, de ninguna de las maneras, en Sus decisiones y Sus valoraciones.

La obligación de salir a avistar el creciente viene expresada en varios hadices. Asimismo lo es, la obligación de que cada uno se rija por la visualización lunar de su región o país.

Transmitió Ibn Umar – que Allâh esté satisfecho de él – que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo: 

« Somos una comunidad iletrada; no escribimos ni calculamos. El mes es así o asá, tiene 29 o 30 días».

Otro hadîz recopilado en las colecciones de Muslim, An-Nasâ’î, Abû Dâwud, At-Tirmidî, Ibn Hanbal, Ibn Juzayma, dice.

«Kurayb relata cómo comenzó Ramadân en « Siria . De vuelta en Madina al fin de dicho mes fue interrogado por Abdullâh ibn Abbâs : ¿» Cuándo habéis divisado el hilal?» – Yo respondí – en la noche del viernes – El me preguntó entonces – ¿La has divisado personalmente?» – Yo respondí con la afirmativa y añadí que las gentes la vieron asimismo y ayunaron, y que Muawiyya hizo otro tanto – Él dijo entonces: – En lo que a nosotros respecta la vimos el sábado noche, y continuaremos nuestro ayuno hasta completar 30 días, a menos que veamos el creciente del nuevo mes» – Le pregunté entonces – ¿No te es suficiente saber que Muawiyya la haya visto y haya comenzado su ayuno? – Ibn Abbas me respondió – Es como nosotros hacemos que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – nos ha ordenado ayunar.»

Según Abu Hurayra – que Allâh esté satisfecho de él – el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo: 

Ayunad cuando la veáis, y dejad de ayunar cuando la veáis, y si no la veis, completad los 30 días de Ša’aban

Aunque hay más hadices al respecto, estos tres deberían bastar para saber de qué manera debemos establecer el principio y el final de nuestro ayuno.

Dice el Libro de Allâh:

 En el mes de Ramadán se hizo descender el Corán, dirección para los hombres y pruebas claras de la Guía y del Discernimiento; así pues, quien de vosotros vea el mes, que ayune, y el que esté enfermo o de viaje que lo haga en otro momento, por el mismo número de días.
Allâh quiere para vosotros lo fácil y no lo difícil, pero quiere que completéis el número (de días) y que proclaméis la grandeza de Allâh por haberos guiado.
¡Ojalá seáis agradecidos!
(2-185)

Todo gira entonces en torno a la visualización de la Luna y no en torno a los cálculos astronómicos. Estos están excluidos por el Profeta que dijo que somos una comunidad que no calcula.

Es totalmente fantasioso argumentar que el Profeta no contaba con la exactitud de los cálculos actuales, ya que, él, que ha expresado con total exactitud todo aquello que está sucediendo en nuestros días, no iba a dejar en la duda algo vital para el perfecto cumplimiento de uno de los pilares del Islam, como es el ayuno.

Asimismo, es irresponsable argumentar que cuando el primer musulmán ve la Luna, por ejemplo, en Indonesia, todos los musulmanes estemos obligados a ayunar. Independientemente de donde nos encontremos, en cualquier lugar del globo. El hadiz transmitido por Kurayb aclara esto de una manera nítida y este asunto no merece discusión alguna.

No entendemos entonces esas consignas que nos están llegando a diario en las redes sociales y que se dan en las mezquitas españolas de que el Ramadán comienza el día 11 de marzo. Estos pregones, trompetilla en mano, no tienen cuenta de las palabras del Profeta ni de los mandatos del Corán. Simplemente se siguen órdenes de países que se encuentran a 7.000 kilómetros, contraviniendo abiertamente el Corán y la Sunna. Es más, no disponemos de alfombras voladoras para ir a observar la Luna del desierto, a ver si se ve o no el hilal.

Y es que hay cabezas pensantes que han dejado de lado, tiempo h,a el razonamiento y la lógica para irse a vivir en el mundo de las fantasías de las 1001 noches.

¿Entonces porque no hacemos el salat todos juntos?

Nuestra comunidad propuso crear un comité de avistamiento lunar. Cosa factible, habida cuenta de la claridad con la que se ve nuestro cielo español en gran parte de nuestras regiones. Lo hicimos porque era nuestro deber. No obstante, de sobra sabemos, que quién nos iba a hacer caso, siendo como somos, españoles que llegamos al Islâm debido a la exquisita misericordia de los orgullosos árabes, de cuyo orgullo ya nos avisó el Profeta. ¿Qué podría hacer un canario en un palomar?

Incomprensiblemente, nadie, salvo individualidades aisladas, nos tomó el testigo. Pues al parecer resulta más cómodo delegar nuestra responsabilidad en otros, que actuar siguiendo los principios de un Libro sagrado y de una Sunna que “decimos seguir”. Es en casos como este en el que parece que casi todas las comunidades actúan como autómatas teledirigidos. Se tiene más miedo a ser discriminados por otros que a ser valorados por Allâh Todo Poderoso.

Así se da, casi todos los años, el cómico-festivo espectáculo en el que observamos que los musulmanes en Algeciras comienzan un día, y al otro lado del charco (30 kilómetros), en Ceuta se comienza un día después.

El aspecto cómico de esta situación, que toma la forma de disparate histórico, se pone más en relieve cuando relatamos una historia peregrina de aquél Yaha que es conocido en la Historia del Islam como “El padre de los chistes”.

Y es que ocurre que un día le preguntaron a Yaha donde tenía la oreja. El, pasando el brazo izquierdo por encima de su cabeza, y tomando de esta guisa la parte superior de su oreja derecha dijo:

Aquí está la oreja.

Decir hay, que algunos no se la encuentran.

Así es. Se comienza el ayuno el mismo día que en países que se encuentran a 7.000 kilómetros y se deja de lado a un lugar que se encuentra a 14 kilómetros (distancia entre Tarifa y Alqasar sagir). Simplemente, se nos ocurre una expresión para definir esta asombrosa situación:

Es surrealista, por no decir, delirante. Ni la imaginación más prodigiosa hubiera podido llegar a esta situación tan inverosímil.

Retornamos a decir que el ayuno de Ramadán es obligatorio. Que no se puede empezar ni terminar, ni antes ni después. Que la fecha de comienzo y final es un Farḍ (obligación legal); y que no observar estas con la suficiente pulcritud anula el ayuno.

No pretendemos en absoluto culpabilizar a los musulmanes que, sin saber, comienzan cuando todos comienzan y terminan cuando todos terminan. No podemos ser ni tan duros ni desconsiderados. Pero sí llamamos la atención contra los culpables de esta trama que ya, 10 días antes, se dedican a asegurar que el Ramadan comienza el día 11, dejando de lado lo que los musulmanes seguimos, que es: el Corán y la Sunna. Ya todos sabemos quienes son.

¿De qué sirve el ayuno de alguien que no come, ni bebe…etc. durante los días de Ramadán, si azuza a la gente a comenzar y terminar el ayuno de manera indebida?

Dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -:

“Hay gentes a quienes el ayuno solamente les proporciona pasar hambre y sed. Pero nada más”.