19 julio 2024
Corán

Ramadán, el mes del Corán

Abdul Karim Mullor

Ramadán, el mes del Corán

¡Hombres! Os ha llegado una exhortación de vuestro Señor, una cura para lo que hay en los pechos y una guía y una misericordia para los creyentes. (10-57)

Es cierto que lo hicimos descender en la noche del Decreto.
¿Y cómo hacerte saber qué es la noche del Decreto?
La noche del Decreto es mejor que mil meses.
En ella descienden los ángeles y el espíritu (Ruḥ) con la Orden de tu Señor para cada asunto.
Paz, ella dura hasta el despuntar del alba. 
(Surat El decreto)

En el mes de Ramadán descendió el Corán. Es en función de esto que se le describe como “el mes del Corán”.

El Libro de Allâh contiene un océano de conocimientos. De ahí que en la primera de estas aleyas es presentado como una “exhortación”. Abarcar estos conocimientos, activarlos y hacerlos reales en nuestras vidas es una cura para los corazones, así como una guía. Y esta guía toma la forma de misericordia cuando el resultado de haberla seguido deriva en luz sobre luz. Conocimiento, discernimiento, verdad y estadía permanente en la proximidad del Todo Misericordioso.

En lo que concierne al Decreto, podemos decir que es todo aquello cuanto Allâh ha creado para acompañar la vida del Hombre. No en lo que se refiere a provisión ni a riqueza ni a complementos de orden material. Nos estamos refiriendo a todo cuanto él precisa para desarrollar su vida y despertar su corazón, sea en el orden que fuere; ya sea material o espiritual.

La vida del Hombre, como jalifa de Allâh en esta tierra, no se encuentra únicamente ligada a la especie humana como tal. Precisemos que, siendo como es, el representante de Allâh en esta tierra, contiene todo cuanto en ella existe, ya sea en el reino mineral, como en el vegetal, como en el animal.

Ciertamente, el Hombre, creado de barro, contiene en él mismo todos los elementos que podamos encontrar en la Tierra. Él es mineral pues fue creado de barro; crece, como lo hacen los vegetales, y experimenta las mismas necesidades físicas que los animales.

Solamente le distingue de estos reinos el soplo Divino que lleva en su corazón y el cerebro, a través del cual razona y se distingue claramente de las especies ya mencionadas.

El Corán te transporta a donde tú quieras

Esta afirmación que acabamos de hacer se debe a la extraordinaria versatilidad con la que ha sido revelado el Corán. La Surat 56  “El acontecimiento” nos habla de un “Libro oculto que solamente tocan los purificados (kitab maknun la yamassuhu illâ-l-mutahharun)”.

Esto último implica que para comprender el verdadero Mensaje en su acepción más profunda hay que lavar todo cuanto reside en nuestro interior en materia de deseos y consideraciones individuales. Esta es una gesta que viene relacionada en otras aleyas del Corán, así como en numerosos hadices.

Los purificados pues, son aquellos que son próximos a Allâh (muqarrabûn); las Gentes del Recuerdo que el Corán menciona (ahlu-d-dikre). Para llegar a este rango, es preciso atravesar un procedimiento largo y penoso, pues el nafs detesta todo aquello que hace mejorar nuestro interior.

Muy pocos llegan a este rango. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que aquellos quienes no comprenden los significados de este “Libro oculto” son como los ciegos en comparación con el que ve. Son ciegos de los significados firmes y profundos a los que solamente pueden llegar aquellos quienes han trabajado su interior.

Aprender el Corán de memoria y recitarlo no garantiza que se puedan comprender sus significados. El trabajo, esfuerzo y dedicación de purificar el interior es muchas veces mayor que el de aprender de memoria el Corán y recitarlo todos los días.

Si los que hacen esto último levantan la mirada por encima del hombro y arrastran los vestidos de su orgullo por los pisos de la ostentación, entonces podremos decir que pertenecen a ese grupo de los que Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – dijo que “el Corán no pasaría de sus gargantas”.

Aleyas entrelazadas

El Corán no es una novela que siga una trama. Tampoco es un compendio de bellos poemas; ni un manual de instrucciones. Si bien existen aleyas que podemos tratar de forma individualizada, normalmente todo el Libro se encuentra inter comunicado.

Podemos hacer Tafsir (comentario) de un pasaje del Corán cuya explicación la encontramos en otro que se encuentre 30 surats más allá. Todas las aleyas son tratables, tanto de manera aislada como entrelazadas con otras.

No obstante, cuando tratamos aleyas de manera aislada no podemos hacerlo “a la buena de Dios”. Al contrario, hay que disponer de un conocimiento profundo para hacerlo. Pongamos como ejemplo “Allâh es la luz de los cielos y de la tierra…”. El significado de esto únicamente pueden comprenderlo aquellos que han purificado su corazón, de tal manera que las luces Divinas se manifiesten en él y le tomen como su portavoz cualificado.