17 junio 2024
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¿Qué es lo que hay que sacrificar en el ˤAid?

¿Qué es lo que hay que sacrificar en el ˤAid?

Lo que se llama normalmente “La Fiesta del sacrificio” ha pasado a llamarse en el argot popular “La Fiesta del cordero”. Y este nombre, en evidencia, contiene en él mismo la confesión de que para aquellos que así la llaman, el sacrificio se trata de un animal con bella estampa, bellos cuernos y buena presencia. Es más, como todos sabemos, ese corderito majo se ha convertido en una excusa para presumir. Una bella foto para que los otros te vean lo bien que te va y lo bueno que eres escogiendo la pieza. ¿A ver qué van a decir de ti, si escoges un cordero esmirriado de esos que nadie quiere?

Algunos han convertido el sacrificio en una feria. Piensan que hay que sacrificar el cordero y con eso se cumple la Sunna.

Primeramente, hemos de decir, que el mismísimo ˤAid no es una fiesta obligatoria. Tampoco es obligatorio acudir a la mezquita ese día ni sacrificar el cordero. Se trata de una Sunna mu’akkada (reforzada). Esto significa que es una Sunna casi obligatoria como lo son las salawat del Faŷr, del Šafa’ y del Witr.

Dentro de este ámbito de Sunna reforzada entran el salat del ˤAid y el sacrificio. Hay que decirlo nuevamente, no son obligatorios. Y decimos esto, no porque queramos quitarle importancia. Lo decimos porque ningún musulmán tiene derecho a declarar obligatorio lo que no lo es, y engañar así a la gente. Tal y como lo hizo un señor, de cuyo nombre no quiero acordarme, durante la pandemia.

¿Sacrificamos un cordero? ¿De verdad que sacrificamos un cordero? ¿Acaso fue un cordero lo que sacrificó Ibrâhîm – sobre él la paz – cuando se disponía a hacerlo con su hijo ‘Ismaˤil? ¿Se nos ha olvidado esto? ¿Hemos olvidado que él debió tirar piedras al diablo cuando se interponía en su camino?

¡No! Sayyidinâ Ibrâhîm no se dirigía con un cordero al monte Arafat. Fue con su hijo primogénito ‘Ismaˤil – sobre él la paz – por el que sufrió la pena de una separación forzosa, y luego, como colofón, la congoja de saber que debía sacrificarlo por Orden de Allâh.

¿Es el sacrificio de un cordero comparable a esto?

Si queremos hacer un verdadero sacrificio, ha de ser sacrificando lo que más amamos, tal y como Ibrâhîm se disponía a hacer. Hay muchos, y eso ya lo he dicho a personas que conozco más de una vez, que aman a sus hijos más que a Allâh. Algunos aman a sus hijos de manera pasional, sin comprender que eso no es amor. Un amor que no es sino una pasión disfrazada hacia ellos mismos, porque los hijos salieron de sus entrañas. Otros aman sus riquezas; o bien su prestigio personal. Algunos aman su propio “Yo” por encima de todas las cosas.

Otros dicen lo que hay que hacer los 10 días primeros de Dul Ḥiŷŷa (mes del Peregrinaje). Actúan como si estuviéramos en una fábrica de la que ha de salir un producto terminado.

Estos no saben que la Sunna de esos días es una indicación de orden general. Indicación dada a aquellos que no tienen costumbre de acordarse de Allâh durante el resto de los días del año.

Las fiestas y los días señalados están para eso; para forzar, de alguna manera, a la mayor parte de la gente a que se acuerde de Allâh, ya que no han adquirido esa costumbre en sus vidas.

Aquellos quienes, por una Gracia de Allâh, le recordamos todos los días del año, vemos estas fiestas como días sagrados en los que tenemos una oportunidad para agrandar nuestro recuerdo. No obstante, sabemos que el ˤAid, la Laylatul Qadr, el Ašura y otros días sagrados, pueden suceder en cualquier día del año, porque todos los días son de Allâh. ¿Qué mejor ˤAid que el día bendito en el que Allâh nos acoja en “Su Paraíso” sin haber sufrido aun la muerte corporal?

Y para esto hay que sacrificar nuestros caprichos, apetencias, pasiones desordenadas, costumbres, ideas y todo lo demás, en aras a acercarse a un Dios Todo poderoso que nos acogerá en Su Presencia de manera amorosa y misericordiosa.

¿Y después de saber todo esto nos pasamos estos días pensando en los cuernos y el pelaje del cordero? ¡Cómo dicen por estas tierras: “Hshoma” (vergonzoso)!

Aquél que no disponga de dinero para comprar un cordero, que no lo compre. Si sacrifica algo de lo que hay dentro de él, ya ha hecho más que sacrificar un animal. Que alce sus hombros ante las críticas de los ignorantes, sea fuerte y no se deje presionar.

Aquellos que rivalizan por unos bellos cuernos que dejen de ser tan infantiles; que dejen de presionar a los hermanos para que los compren aunque no puedan.

¡Cuidado; mucho cuidado! Con aquellos que piden dinero para comprar un cordero a las gentes que no tienen en tales o cuales países.

Si una asociación dice verdad cuando manifiesta que reparte el dinero en caridad; sin que nadie se lo pida, ha de publicar sus cuentas: las entradas, las salidas, con número de carnet de identidad de los donantes y agraciados; número de teléfono y dirección email si lo tuvieran.

Si no hacen esto motu propio, sabed que os engañan; que destinarán vuestro dinero para otros menesteres, de los que es mejor no saber; pues si se supiera, algunos no dejarían de escandalizarse hasta el Yawma-l-Qiyama.