Presentación del proyecto “Ceuta, santuario de la vida”

En los tratados de arqueología e historia antigua que tratan sobre el Estrecho de Gibraltar se define a esta región como el “Círculo del Estrecho”. Este círculo ha sido analizado hasta ahora desde la perspectiva de la biodiversidad, la economía y la cultura. Sin embargo, no ha sido hasta fechas recientes cuando se ha comenzado a abordar sus dimensiones sagrada, mítica y mágica (Pérez Rivera, 2019). El círculo ha sido la imagen dominante en la consciencia humana durante buena parte de la historia de la humanidad. La observación del devenir de las estaciones y del propio ciclo de la vida llevaron a esta idea del círculo mítico y sagrado. La vida no era entendida como un camino inexorable de la vida a la muerte, sino que esta última volvía a resurgir en un ciclo interminable de vida, muerte y renacimiento. Allí donde la muerte estaba presente con más nitidez coincidía con el sitio en el que la vida volvía a resurgir aún con más fuerza e intensidad. El Estrecho de Gibraltar era para nuestros antepasados el lugar donde moría el sol, así como el fin del mundo conocido.  Un terrible abismo se abría más allá de las columnas de Heracles, el cual, con su maza, abrió el Estrecho, rompió el circulo mítico y las aguas de la razón empezaron a inundar la consciencia humana.

El pensamiento racional ha aportado grandes cosas a la humanidad, pero ha despreciado otras estructuras de la consciencia, como la mágica, la mítica y la sagrada, que desempeñan un papel fundamental en nuestro equilibrio psíquico y en la comprensión integral del ser humano. La necesidad de trascendencia es tan importante para el ser humano como el alimento y cuidado del cuerpo. Estas últimas necesidades deberían estar al servicio de las superiores, y no al revés como sucede en la actualidad.

Como venimos diciendo en el círculo sagrado hay un punto en el que la vida y la muerte se dan la mano para que la fuerza vital no deje nunca de brotar. Y no lo hace en cualquier punto, sino en el centro de este círculo. En el caso del círculo sagrado del Estrecho de Gibraltar su centro lo ocupa Ceuta. Al “centro del mundo” -una idea mítica compartida por todas las culturas- se asocian una serie de símbolos, como el árbol, la montaña sagrada o la fuente del agua de la vida, que no hacen otra cosa de indicar que estamos ante un punto regenerador o de la renovación de la vida. Esto explica que en la propia Ceuta o en otros lugares incluidos en el sagrado círculo del Estrecho de Gibraltar se localicen sitios míticos, como el jardín de las Hespérides, con su árbol cargados de manzanas de oro; la isla Ogigia, en la que vivió la ninfa Calipso junto a su amado Odiseo; o la fuente del agua de la vida custodiada por al-Khidr y ubicada en la “confluencia de los dos mares”. Al ser éste un punto de unión entre el mundo terrenal y el celestial se abre aquí la puerta que nos conduce al mundo intermedio o imaginal. Ceuta es, por tanto, un lugar idóneo para vivir experiencias místicas, para la elevación espiritual y para el cultivo del arte, la cultura y el diálogo intercultural.  Ceuta siempre ha sido una ciudad en la que ha florecido la espiritualidad, la cultura, el arte y la ciencia. Este papel de Ceuta como lugar sagrado, cargado de santidad y simbolismo fue especialmente relevante en la Edad Media, aunque puede rastrearse su rastro en periodos históricos anteriores y posteriores. En todos los lugares, como dijeron Walt Whitman o Patrick Geddes, hay algo a lo que resulta poner difícil poner nombre y a lo que en la antigüedad llamaron el genius loci.

En los últimos tiempos, determinados organismos internacionales como la UNESCO o ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) ha trabajado de manera intensa en la identificación, reconocimiento, protección y difusión del patrimonio religioso y de los lugares sagrados. Este trabajo se ha concretado en diversas cartas internacionales, como la Declaración de Québec sobre la preservación del espíritu del lugar, adoptada en el 16 Asamblea General del ICOMOS, Québec, Canadá, 04 de octubre 2008, el Seminario Kyev 2010 sobre  el papel de las comunidades religiosas en la gestión de bienes del Patrimonio Mundial o el Documento de Nara sobre la Autenticidad adoptada en la Conferencia de Nara sobre la Autenticidad en relación con la Convención del Patrimonio Mundial celebrada en 1994.

Ceuta está llamada a jugar un papel importante en el estudio y valorización del patrimonio religioso y de los lugares sagrados. Merece la pena hacer un esfuerzo colectivo entre administraciones públicas, fuerzas sociales y la propia ciudadanía ceutí para que se reconozca los valores patrimoniales (naturales y culturales) y espirituales de los paisajes culturales de Ceuta y del Estrecho de Gibraltar, por un lado; y por otro, y no menos importante, el reconocimiento de Ceuta como un lugar vinculado desde sus orígenes a la religiosidad, la reflexión, la meditación y el cultivo de la cultura y el arte. A pesar de lo complicado que a veces resulta la comprensión de otras formas de pensamiento y expresión religiosa, en Ceuta hemos logrado un alto grado de comprensión y diálogo intercultural. Son un ejemplo para el mundo de convivencia y respeto a la diversidad.

Pensamos que ha llegado el momento de un nuevo tiempo para la humanidad en su conjunto, y para Ceuta en particular. Para lograrlo nos proponemos en este proyecto re-sacralizar Ceuta a partir del reconocimiento de su patrimonio religioso inmaterial (mitos, leyendas, tradiciones y costumbres religiosas, festividades, etc… ) y tangibles (yacimientos arqueológicos, piezas arqueológicas relacionadas con la religiosidad, culto a la diosa Isis, al Sol Invictus, la Theotokos, la mezquita del Pasaje Fernández, los santuarios de los tres santos (Sidi bel Abbas al Sabti, Sidi Embarek y  Sidi Ibrahim), la catedral, los santuarios de las dos vírgenes (la de África y la del Valle), los templos cristianos, la sinagoga, las mezquitas de Ceuta y el templo hindú). Mención aparte merece la condición de Ceuta y el Estrecho de Gibraltar como un santuario natural de singular importancia y valor.

Desde una perspectiva holística e integral, un proyecto de esta índole puede y debe afectar de manera positiva a otras esferas de la realidad de Ceuta. Estamos convencidos que la puesta en marcha de este proyecto, con los objetivos y acciones que incluye, va a repercutir de forma favorable al desarrollo económico local y la mejora de la cohesión social y cultural. Necesitamos un proyecto de esta índole que se sitúe a Ceuta por encima de los intereses tribales o colectivista para desde lo común a la condición humana trascender a otros niveles de comprensión y cooperación colectiva. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Los mitos precisamente tienen la virtud de resaltar unas series de verdades comunes expresadas de múltiples versiones, cada una de las cuales abre una lectura distinta del alma humana y su correspondencia con el macrocosmos.

BIBLIOGRAFÍA:

Pérez Rivera, J.M (2019): El Espíritu de Ceuta, Madrid, Editorial Avant.