18 abril 2024
Editorial

Preocupantes movimientos económicos aprovechando Qatar 2022

Abdul Karim Mullor

Movimientos económicos detrás de la cortina de Qatar 2022

Nos encontramos ante una situación económica singular a nivel mundial. Parece que se está gestando algo a nivel económico global, aunque no llegamos a ver exactamente de qué se trata.

En algunas ocasiones me he presentado como experto en temas económicos-contables, y de hecho lo soy, por haber estudiado y convivido profesionalmente con gentes del gremio. Ahora bien, lo que está ocurriendo ahora, una vez que he consultado a gentes de otros países, es, al menos, preocupante como preámbulo de algo por venir; llamémoslo X. Y es la solución de este interrogante que perseguiré en las próximas jornadas a fin de, por lo menos, llegar a hacerme una idea personal sobre este asunto, que ya es mucho para comenzar, habida cuenta de lo substancioso y peculiar de este asunto.

Después de haber consultado a gentes de este país, y de otros en Europa, existe en los hechos un denominador común, a saber: el intento organizado de recuperar dinero por parte de los estados y de los establecimientos bancarios. Todo al mismo tiempo, en prácticamente toda Europa.

Estaría dentro de la norma de estos últimos tiempos que, tanto el Estado como los bancos, recuperen deudas de sus acreedores. Ahora bien, todo y todos a la vez, esto es realmente lo llamativo. De nada sirve decir que nos encontramos a fin de año cuando hay que maquillar resultados contables. Es cierto que al final de año se mueven fichas para presentar grandes cuentas; pero lo extraño es que ahora esto ocurre por todas partes y de manera exponencial con respecto a los años precedentes.

Esto nos está diciendo claramente que vamos hacia unos acontecimientos que, hasta hoy, no hemos podido adivinar.

¿Se trata de un nuevo paradigma económico? ¿De nuevas directrices a nivel mundial? ¿O simplemente se nos está preparando para un nuevo acontecimiento mundial inolvidable como ocurrió en 1914 – 1939? Este sería sin duda el peor y menos deseable de los escenarios. Aun así hay que andar con el ojo avizor. No queremos elucubrar; sino simplemente echar preguntas al aire que, pudiera ser, algún buen analista pudiera recoger.

Crac bursátil de 1929; crac 2008. Los países europeos se endeudaron con EEUU en el periodo entre guerras y el decenio de los 30 fue el de la dura negociación del pago de esa deuda, pues EEUU no vendía a causa de la sobre producción que se arrastraba, y Europa, simplemente, no tenía con qué pagar.

Hoy, el Estado y los bancos actúan como si estuvieran en periodo de pago de deudas. ¿Están exigidos? ¿O simplemente se trata de una estrategia para que se aumente el endeudamiento local adaptando los tipos a las fluctuaciones de la inflación? Pensamos que esto último no es verosímil, que la amplitud de este problema es mucho más profunda que lo de un simple ardid temporal.

Desde 2008 no salimos de la crisis, al igual que ni Europa ni EEUU tampoco lo hacían entre el 1929-1939.

Todos los indicios nos dicen que existe una situación de extrema urgencia en el mundo financiero internacional, y que se está comenzando a tomar medidas; y estas medidas parece que ya han sido acordadas. Se carga el cañón y se dispara, y ahora se acaba de disparar. ¿Y si estuviéramos en el blanco de esas, no tan increíbles medidas porque hay sobre población? No, no estamos asegurando, nos estamos preguntando; estamos utilizando la lógica aplicada a la Historia.

¡Lo del mundial de Qatar está sirviendo al dedillo para “tirar balones fuera”!

La gente va, paso a paso, hacia la indigencia. Los precios de los artículos de primera necesidad se han disparado más allá de toda media, y se mantienen altos durante un periodo que ya es asfixiante para gran parte de la población.

Y cuando se miran los macro-números uno se percata de que el dinero diera la impresión que se cuela por el sumidero. Y todo se subsana produciendo más cifras artificialmente, porque ya el papel está pasado de moda.

No hay indicios que esos precios, que una vez subieron hasta las nubes, bajen de ellas. Nadie habla de recesión, pero la hay. Y todos sabemos cómo han terminado siempre las recesiones económicas; sin milagros y con mucho sufrimiento.

El poder económico necesita gente que siga comprando productos, viven de ello; pero cuando esos productos se vuelven imposibles de adquirir, el rico pierde y el pobre también. Claro que no se puede parar el consumo de productos suntuarios, habida cuenta de que se nos ha metido por los ojos que, aún ellos, son necesarios. Ocurre entonces que para subsanar la crisis, en términos financieros, habría que parar, para así recuperar la economía. Pero parar es imposible; ya no se puede, se ha ido demasiado lejos; todo se caería; el nivel de aceleración del fenómeno consumista se ha multiplicado de forma exponencial.

Nunca se ha visto a los laboratorios farmacéuticos en problemas económicos. Hoy se daba la noticia de que faltaban medicamentos debido a que no había personal suficiente para el embalado de éstos. ¿Cómo? ¡Con lo que han ganado y están ganando los laboratorios con las vacunas para la COVID 19 resulta que no tienen dinero para producir plaquitas o cartoncitos y contratar personal!

Todos los indicios coinciden en la acumulación de muchos signos en el mismo espacio de tiempo que, pareciera ser, no van en una dirección muy halagüeña.

Por eso, sin desear el peor escenario ya comentado, no podemos perderlo de vista como una posibilidad, habida cuenta de la ausencia de sensibilidad que el poder financiero, que es el verdadero poder mundanal; él no se para ante nada ni nadie, no tiene sentimientos y poco parece ser que les importe las vidas humanas sino es para utilizarlas en provecho propio.

Vivimos descuidados, detrás de un balón, sin saber que lo verdaderamente importante en el mundo se está gestando a nuestras espaldas.

Esperemos que, una vez más, no nos pille desprevenidos.