Poner luz donde hay sombras

Assalamu alaykum hermanos/as

En el Nombre de Allah Clemente y Misericordioso y la plegaria y la paz sobre Muhammad.

Dice el Sagrado Corán:

¡Vosotros que creéis! Si alguien, que no es digno de confianza, os llega con una noticia, aseguraos antes; no vaya a ser que, por ignorancia, causéis daño a alguien y tengáis luego que arrepentiros de lo que hicisteis. (Corán 49-6)

Hermanos/as, no creáis al primero que encontráis. En el Din se nos exige no ser cándidos y saber de quién o quiénes debemos aprender. Muchos son desviados por otros, siendo que los intereses de estos últimos no tienen que ver absolutamente nada ni con el Islam ni con la Fe.

Hemos sentido la necesidad, por acontecimientos ocurridos en estos últimos tiempos, de realizar algunas puntualizaciones sobre temas básicos de la Doctrina del Islam y de su práctica, necesarias a todas luces, visto el desconocimento actual por parte de muchos hermanos y hermanas de los principios básicos del Islam.

Y lo iremos haciendo, paso a paso, a nuestro ritmo, sin atropellos. Con calma, seriedad y método.

Algunos son influenciados, ya sea por negacionistas de la Sunna, ya sea por promotores de las más descabelladas de las ideas y ocurrencias, a veces tan de mal gusto y tan fuera de la decencia propia de un musulmán que amenazan con hacer perder el Norte a personas que, por el motivo que fuere no se toman el estudio, la práctica y la creencia del Islam suficientemente en serio.

Sí hermanos/as, lo mismo que miramos con lupa la compra-venta de una propiedad, con más interés aún debemos tomarnos nuestro Din. Y si no lo hacemos no nos quejemos de las consecuencias, que en muchas ocasiones vienen a ser permanecer en la oscuridad y la ignorancia.

Desde negar la Sunna hasta modificar el salat, pasando por la falsificación del Corán y la traducción interesada para que el Libro de Allah diga lo que ellos quieren que diga.

Predicadores sin conocimientos que creen que por el mero hecho de pasar unos vídeos por su teléfono móvil o su cámara son unos artistas de glamour y de la pasarela, sin tener en cuenta que Allah ve y oye, y deja hacer hasta que un día decida que ya es bastante. Pero eso lo dejamos a Su criterio, pues nosotros solamente somos Sus siervos humildes y agradecidos.

Pero aquí vamos a ser elegantes; no vamos a caer en individualidades, a no ser que se nos pidan y se considere estrictamente necesario para salvar a hermanos de malas influencias. No pretendemos dar más fama si cabe a los protagonistas de estas incoherencias. Simplemente vamos a desmontar, uno a uno, todos los sofismas inventados, esperando no probar la amarga cicuta como ya la probó Sócrates y salir airosos del lance, sin tampoco pretender que se nos construya una morada en el jardín de los Justos, aunque sí deseamos ser recompensados por vuestra inestimable atención.

Quien predica en la plaza pública que no se extrañe por ver su nombre en las noticias. Quien se moleste por lo que vamos a decir deberá preguntarse a sí mismo qué es lo que no va bien dentro de él. Aun así vamos a ser más elegantes que ellos, que no falten los modales de la buena cuna y la mejor educación.

Hablaremos de los coranistas, de los y las que alteran el salat, de las diferentes tendencias que, de una manera u otra, empañan la figura del Islam y apartan del camino a los hermanos y hermanas que no saben por haber entrado hace poco tiempo en el Islam.

Con la ayuda de Allah, el Yaquin, y el Idn (permiso) del Altísimo pondremos luz donde hay tinieblas.

El equipo de Esislam