5 octubre 2026
Nuevos Musulmanes

Para todos aquellos a quienes se nos acerca el momento

Abdul Karim Mullor

Para todos aquellos a quienes se nos acerca el momento

El que escribe estas líneas, lo hace, no porque tenga la impresión de que se acerque el final de su vida. Aunque 68 años se puede considerar ya una edad avanzada, no sé lo que Allâh tiene decretado para mí, ni cuándo llegará mi momento. Si pronto o tarde, no lo sé.

Si os escribo esto es para incitaros, o mejor dicho incitarnos, a una reflexión. La belleza de la vida hermanos es la que nos hace sobrecogernos de la Presencia de un Dios Bello y Todo Poderoso. La relación con Él lo es todo. La consciencia de que nos acercamos a un final que es un principio es una parte del verdadero despertar.

Hermanos/as, muchos de nuestros queridos camaradas que hicieron Šahada con nosotros ya se fueron. Cada uno de ellos corrió su suerte. Allâh sabe cuál, y a nosotros nos queda solamente pedir misericordia por ellos con toda la sinceridad de nuestro corazón. Perdonarles si algo nos hicieron y pedirles perdón si algo les hicimos, aunque ya no estén.

Y ahora, a aquellos que aún estamos, nos queda despertar la conciencia. Debemos hacer balance de estos años pasados y valorar con sinceridad nuestros actos; dónde y cómo derivaron nuestros caminos, para así saber a ciencia cierta en qué estuvimos acertados y en qué erramos. Nadie puede evaluar a otro, excepto uno mismo.

Y si alguno constata que erró en los años pasados en cuanto al camino que siguió y la vida que llevó, que sepa que Allâh está Vivo y que Él puede tomar su corazón para llevarlo a lo más alto, después de haber estado en el olvido de Allâh o de haber llevado una vida distraída ocupándose únicamente de los asuntos mundanales.

Un buen ejercicio para recuperar el tiempo perdido es tomar como modelo la característica fundamental del carácter de alguno de los profetas. Si bien Muḥammad – ˤalayhi-ṣ-ṣalatu wa-s-salam – (sobre él la plegaria y la paz) – es el compendio de todas las virtudes proféticas, nada impide emular la virtud de alguno de los otros, ya que se trata de características que Allâh ama en el Ser humano.

De Ibrâhîm su ternura – de Mûsâ su humildad y su resolución – de Yussuf su paciencia, así como de Ayub – de Isâ su veracidad – de Sulayman su inteligencia – de Dawd su valentía – sobre todos ellos la paz.

Si somos “li-l-Lâh”, entonces tenemos todo.

En una ocasión, aquél sabio egipcio tan conocido llamado Metwali Ša’arawi – quiera Allâh tenerle en Su Misericordia – fue destinado en Argelia para renovar las costumbres islámicas después de que el país hubiera obtenido su independencia de Francia. Llegando al aeropuerto de Orán, allí pidió un taxi para dirigirse a Mostaganem, ciudad esta, que a la sazón, se encuentra a 80 kilómetros de Orán y que es la cuna de la Tariqa ˤAlawiyya.

En Mostaganem el Šayj Al ˤAlawi – que Allâh esté satisfecho de él – fundó la tariqa que lleva su nombre.

Ya en el taxi, el Šayj Ša’arawi se encontró con otro šayj llamado Muḥammad bel Qayd. Él fue discípulo directo del Šayj Al ˤAlawi, y desde ese mismo día en el taxi fue el maestro espiritual del Šayj Ša’arawi.

Una vez en el taxi, Muḥammad Bel Qayd preguntó al chófer cuánto costaba el viaje a Mostaganem. El hombre, al ver a dos sabios montados en su auto, dijo sin dudar:

“Para vosotros es li-l-Lâh”

Entonces el šayj Muḥammad le dijo:

“Muy caro cobras tú”.

Esta respuesta de Muḥammad Bel Qayd despertó al Šayj Ša’arawi, quien comprendió en el acto las palabras de su compañero de viaje.

Sí hermano; li-l-Lâh es muy caro; pues para serlo hay que dejarlo todo. La brisa perfumada del Amor que procede de Allâh y que penetra en nuestros corazones no se consigue con la pereza, la indolencia, o incluso con la desesperación.

Un momento de gloria puede cambiarnos toda nuestra vida. Y ese momento es majestuoso; es una puerta que se abre delante mismo de nosotros para que, aprovechando el momento, penetremos por ella y veamos y escuchemos maravillas.

Algunos de vosotros, al leerme sabéis de qué os hablo, pues, de alguna manera lo habéis experimentado. Otros no.

La vida se acaba; las segundas oportunidades con ella también perecerán. Es el momento entonces de reaccionar profundamente y de atrapar en el aire el momento que se nos presenta.

No hay que demostrar nada a nadie. No hay que justificarse ante nadie. Cuando uno toma a Allâh como Guía Supremo, entonces Él le toma de la mano, y le lleva allá donde los ríos se juntan con el mar; donde los planetas y las estrellas viven en su lugar natural. Quien tiene Amor en el corazón, lo tiene todo. Quien es li-l-Lâh ha cumplido el pacto primigenio que hizo con Allâh, cuando Él le preguntó:

¿Acaso no soy Yo vuestro Señor? – y él respondió – Ciertamente

Dijo el profeta que la riqueza del Ser humano, no es la del mundo perecedero, sino que es la del alma. Quien tiene riqueza en su alma lo tiene todo. Porque esa riqueza viene de Allâh. Porque Él es Bueno con todos, pero Amante con aquellos que le buscamos con intensidad y sinceridad. Nunca estaremos a la altura; pero si queremos ser li-l-Lâh, li-l-Lâh seremos por la Gracia divina.

Todo es posible para Allâh. Nada lo es por nosotros mismos.

Allâh sabe y vosotros no sabéis.

Y Salam.

Esislam.com - Comunidad de Islam en español para el Diálogo Intercultural
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.