Nuevo año musulmán 1445

Nuevo año musulmán 1445

Él es Quien hizo el sol iluminación y la luna luz y decretó fases para que pudierais conocer el número de años y el cómputo. No creó Allâh todo esto sino con la verdad.
Detallamos los signos para gente que sabe.
(10-5)

Cuando Allâh alude sobre un asunto en el Corán, y como es el caso, le otorga importancia, es obligado reflexionar en ello. Por este motivo Él dice: Detallamos los signos para gente que sabe. Para gente que sabe, es decir, no para todos, sino para aquellos que reflexionan sobre el conocimiento de los grandes asuntos.

La discusión vacía de si es lícito o no felicitar el nuevo año musulmán es un tema para niños, pero no para esa “gente que sabe” de la que Allâh habla en el Corán. Los propósitos de estas gentes se encuentran muy por encima de discusiones banales que no llevan a ninguna parte. Como bien dice aquél refrán:

Cuando el diablo no tiene nada que hacer con el rabo mata moscas.

Por decir que hablar sobre cualquier cosa sin motivo y conocimiento es como dar gusto al polvo y peinar la hierba.

Vamos entonces al asunto del año musulmán. Un tema al que, como vemos, Allâh concede importancia. ¿Qué determina entonces ese cómputo?

Esta pregunta nos lleva rápidamente a la respuesta: No creó Allâh todo esto sino con la verdad. Detallamos los signos para gente que sabe. (10-5)

Y puesto que se trata de una verdad no evidente para todos, ¿qué podría esconderse a la visión pública de este asunto del cómputo anual?

Veamos:

Las condiciones del tiempo se repiten cada año. Tenemos cuatro estaciones; en ellas hay dos veces que el Infierno respira (Sma”in y Lialy). Una repetición de lo mismo en posiciones diferentes de la línea general del tiempo. De un tiempo que es reflejo directo de la Eternidad. Dice el hadiz recogido por Muslim:

No despotriquéis sobre el tiempo porque Yo soy el tiempo

Es decir, el Tiempo es la Eternidad reflejada en las condiciones materiales de este mundo al que llamamos Mulk (Reino). El mundo de las formas físicas y psíquicas; el mundo de la materia y del pensamiento.

Un año entonces es una repetición más; una réplica del anterior; un conjunto fácilmente conocible y recuperable. Ahora bien, cada año es diferente al anterior, cada ciclo es él mismo; cada tiempo es diferente del precedente y del siguiente. ¿Podremos a la vista de esto concluir que cada año es un ciclo vital separado del anterior y suficiente en él mismo? Mi opinión, y Allâh sabe más, es que sí. Hay momentos en el año más radiantes que otros, al igual que hay años más bendecidos que otros.

Si somos como Allâh quiere que seamos, cada año seremos mejores, más sabios, estaremos más cerca de la meta que es el encuentro con Aquel que nos ha creado. Esto es así para aquellos que creen y hacen obras puras, se recomiendan la Verdad y la Paciencia. Pero no para todos. Pues aquellos que no se encuentran en esa categoría nunca podrán conocer los secretos que se encuentran en este tema del que nos estamos ocupando ni los de otros temas similares a él en categoría.

Puesto que el año se repite de manera sucesiva, uno detrás del otro, tenemos por tanto una nueva oportunidad, una repetición de los retos que nos plantea nuestra vida. La Dunya es eso, es como un año. En ella todo se repite. Esto quiere decir que ella no nos aporta nada nuevo; que lo nuevo, lo bueno, lo realmente importante es aquello que procede de un mundo, de una Realidad superior que nunca se repite, que siempre se renueva, que no tiene cómputo porque es inaprensible e irrepetible.

Estas palabras que estoy ofreciendo, no son la solución a la pregunta que Allâh nos expone diciendo “para gente que sabe”. Estoy exponiendo el asunto tal cual es, invitando a la reflexión personal para que cada uno de vosotros pueda llegar a sus propias conclusiones. Estoy diciendo cuál es el punto de partida para comenzar a reflexionar.

Y dicho todo esto:

¡Os deseo un extraordinario año 1445 a cada uno de vosotros y a toda la Comunidad Islámica mundial!