Meca, destino turístico
Abdul Karim Mullor
Meca, destino turístico
La paz sobre vosotros.
Hermanos/as; os solicito a los que leéis de manera asidua esta web que la deis publicidad. Que Allâh os recompense por ello. Pues en ella se encuentra lo básico para aquél que comienza a practicar el ‘Islâm de manera adecuada, además de que, al abarcar los niveles superiores de nuestra religión, sirve a todos aquellos que deseen profundizar en lo que es verdaderamente importante. Todo ello, como ya hemos explicado en innumerables ocasiones, en el marco de “La Gente de la Sunna y el Consenso”.
En realidad, la nuestra es de las poquísimas webs que explican la práctica del ‘Islâm adecuada, avalada por 14 siglos desde la llegada de nuestro Profeta – sobre él la plegaria y la paz -.
No contamos ni con medios económicos ni con respaldo financiero, mucho menos político, sino simplemente con nuestro trabajo, fi sabili-l-Lâh y Li-l-Lâh. Esta es una de las principales garantías de lo ecuánime y verdadero de nuestro mensaje. Asimismo, nos avalan el conocimiento y la sinceridad que, sin duda poseemos, procedentes de la raíz santa de la doctrina y la práctica del ‘Islâm en toda su amplitud y profundidad.
Dicho esto, hoy quiero abarcar un asunto de la actualidad que destaca por lo desmesurado, preocupante y perturbador.
Hermanos/as, la Meca se ha convertido en un destino turístico.
Dios nos libre de querer decir que todos quienes allí van lo hacen para hacer turismo. Pero muchos, cada vez en mayor cantidad, es lo que hacen. No son conscientes de dónde ni de por qué van.
Este mes de Šawal se ha detenido por vez primera en innumerables años el Tawaff (circunvalación) de la Ka’aba. La multitud, la aglomeración, la sinrazón han llegado a los lugares santos del ‘Islâm y se han apoderado de ellos, haciendo imposible la práctica saneada de la Umra, que no del Ḥiŷŷ.
Tres millones de personas se han quedado varadas en Meca después de Ramadán, no se conoce muy bien por qué razón.
Una verdadera muchedumbre espera haciendo fila junto a las puertas del templo su turno para circunvalar. Una espera que puede durar unas horas. Cuando terminan la circunvalación son animados a dejar el lugar para que pasen quienes están esperando fuera.
¡Nunca había pasado esto ni algo semejante!
Las razones
Hemos analizado con gran cuidado las razones, tanto personales, sociales, como organizativas de este acontecimiento sin precedentes, y hemos encontrado las causas sin gran dificultad ni un gran esfuerzo de nuestra parte. Vamos a ello:
La afluencia descontrolada de nuevos operadores “turísticos”
El viaje a Meca se ha convertido en un lustroso negocio. Si llevar a una cincuentena de personas a realizar la Umra proporciona aproximadamente una ganancia de 5000 a 10.000 Euros por una quincena de días, nos podemos imaginar el motivo por el cual esto se ha convertido en una fuente de ingresos superior a lo que significa un trabajo digno y bien remunerado.
Estas agencias nuevas no paran de enviar gentes a la Umra y de motivarlas con falsas consignas “piadosas” utilizando el ramillete de las más pueriles consignas que el “Marketing” básico baraja para vender productos a los consumidores.
Por otro lado, quien debiera controlar la “incontrolable”, valga la redundancia, afluencia de estas agencias, no lo hace. Y no lo hace, porque todo esto aporta lustrosos beneficios a unos y a otros.
Creer que en la Ka’aba se encuentra Allâh de alguna manera
Aquellos que se aperciben que se encuentran lejos de Allâh en sus hogares, en sus vidas, en sus ciudades, en sus pueblos y naciones, creen que van a encontrarlo en la Meca, como si Allâh les estuviera esperando allí.
Esto es así hermanos, y no ofrece discusión. Lo vemos cada día, cada semana, cada mes. Gentes que han perdido la quibla del comportamiento de un buen musulmán buscando la “quibla” en su sinrazón. Si no tienen quibla aquí ¿cómo la encontrarían allí?
La gran mayoría de las gentes ha perdido la noción de que Allâh se encuentra más cerca de nosotros que nuestra propia vena yugular, tal y como explica el Corán.
La noción de que la Ka’ba es “La Casa de Allâh” ha brindado una imagen esperpentorizada de la Presencia divina. Esta noción se ha visto culminada con la idea compartida por muchos de que Allâh se encuentra más en la Meca que en otro lugar del mundo.
El 90% de los musulmanes, por no decir un porcentaje mayor, cree, pues decir “pensar” sería mucho, que se debe ir a Meca para estar con Allâh, extendiendo así la idea de un Dios materializado y ubicable.
El Libro de Allâh nos muestra cómo Allâh ha establecido un representante humano en la tierra, y no una casa de piedra, por muy santificada que esta sea.
Esto lo ilustra el hadiz en el que nuestro Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dice:
“El corazón del verdadero creyente (mu’min) es mejor que la Ka’aba”.
En otra aleya se nos dice que es al Ser humano a quien Allâh le ha conferido la ‘amana.
Es cierto que ofrecimos la responsabilidad (amana) a los cielos, la tierra y las montañas, pero no quisieron asumirla estremecidos por ello. Sin embargo el hombre la asumió.
Realmente él es injusto consigo mismo e ignorante. (33-72)
Ni el monte Sinaí, ni la cueva de Hira, donde Muḥammad recibió la revelación, ni la Ka’aba pueden competir con el Ser humano. Es en los verdaderos creyentes, los más elevados en el Din, los más próximos a Allâh, que El – alabado sea – se presenta con mayor intensidad.
Y bien, puesto que el Ser humano es el más preciado reservorio que Allâh ha preparado para Su Presencia en esta tierra, es de lógica aplastante y clarividente que es en su corazón que el Creador se manifiesta.
¿Por qué entonces la Ka’aba y que hay en ella que la haga especial?
Considerar que quien, por diversas y válidas razones no ha ido o no va a la Meca es inferior al que sí lo hace, es un ejercicio de pura ignorancia.
Por otro lado, tampoco podemos asegurar que en la Ka’aba no haya nada digno de ser remarcable. Allâh ordenó a sayyidinâ ‘Ibrâhîm – sobre él la paz – construir el templo con una razón y con una utilidad.
Y es que la tierra tiene vida propia y su corazón se encuentra en Meca.
Por encima de la Ka’aba, allá en el séptimo cielo, se encuentra la Casa frecuentada (Bayt al Ma’mur) en la que 70.000 ángeles rezan a diario sin que ninguno de ellos vuelva a hacerlo de nuevo en ese lugar.
Asimismo, sayyidinâ Ibrâhîm se encuentra junto a este templo cuidando de los niños fallecidos tempranamente, entre otras cosas.
La Ka’aba asimismo es una dirección santa a la que todos debemos dirigirnos, y en ella Allâh prodiga una especial Presencia de Su parte. Esto es innegable.
Ahora bien, ¿es esta razón suficiente para encontrarnos ante esta masificación inaudita de gentes procedentes de todas partes, espoleados por los operadores “turísticos”?
Es más; ¿es esta una razón para venir en masa y llamar en masa, sin un respeto mínimo por la santidad del lugar, como si se tratara de ir sin razón alguna que sea válida y respetuosa con lo que este destino santo representa en realidad?
El comportamiento y las disposiciones
Testigos somos de situaciones, las que podríamos tachar de poco dignas, que se ven en estos lugares en los que el respeto y el buen comportamiento deberían ser premisas fundamentales de un viaje en el que los mismos que las protagonizan tachan de “sacratísimo”.
Selfies en el patio de la Ka’aba; enviando a los familiares, los amigos, las redes sociales.
Pero ¡Dónde creéis que os encontráis, almas en pena!
Todo el exterior, inmediatamente anexo al templo, rodeado de tiendas y de mercados donde se venden “souvenirs”; ya sean rosarios (tasbih), o vestidos, o velos, o chilabas, o joyas de todo tipo. ¡Como si aquello fuera Lourdes o Fátima!
¿Qué trabajo costaría reagrupar esas tiendas en otra parte de la ciudad?
A menudo escuchamos con estupor que algunos rezan detrás del ‘Imâm dentro del hotel, como si se tratara de un milagro o un gran acontecimiento, simplemente porque los “sabios” de turno exaltan esta medida como si se tratara de un logro subliminal. ¡Todo sea por vender el producto! ¿Qué sentido tiene maravillarse de algo tan fútil? Habría que preguntarse a que van allí ese tipo de personas.
Muchos, cuando llegan de allí, anuncian su regreso como si se tratara de una boda. Vemos a menudo un cortejo de locos tocando el claxon porque Fulano Fulánez ha llegado de la Meca. Lo mismo que hacen cuando alguien se casa o ganan Madrid o Barcelona sus respectivos “partidos” de ese tongo que hoy se llama fútbol.
¿Ese tipo de gentes son conscientes de dónde van o han ido, y de lo que hacen allí? Ciertamente que no.
Han convertido Meca y la Ka’aba en un destino turístico. Han ido allí porque tienen dinero o quieren. Poco les importa que Allâh acepte su decisión de partir, porque ya casi nadie se ocupa de este aspecto fundamental del viaje.
Los sahaba, antes de hacer la entrada en Meca se petrificaban de miedo de no ser dignos de entrar en ella y de no ser siquiera dignos de decir:
“Heme aquí, Oh Señor, heme aquí. Heme aquí no tienes asociados, heme aquí. En verdad, la alabanza, la excelencia son a Ti, así como el reino; no tienes asociados.”
Ellos tenían temor de emprender un viaje tal sin estar preparados para ello.
Y hoy casi nadie se ocupa de saber que se debe ir con pudor, con una intención clara y válida; van sin miedo de no contar con la complacencia ni el permiso del Señor de los mundos.
Ahora, viene la idea a la cabeza y se va, y no se sabe por qué se va, ni que se va a hacer allí. No se tiene una idea mínima de la santidad del sitio, de la propiedad o no de los actos, de las voluntades, del comportamiento debido.
Eso sí, se llevan dos maletas de 25 Kilos que luego se llenan de esto y lo otro comprado en los aledaños del templo.
Pero, amigo, de lo importante, de lo que hay que traer de allí, ¿qué has traído?
Muchas gentes vienen de allí peores de lo que fueron. En lugar de venir mejores y más dignos siervos de Allâh, cuando regresan se convierten en peores de lo que eran.
El Scanner
La Ka’aba es un scanner hermanos/as. Si tú vas por ir, por pasearte, por hacerte selfies y decir: “he estado allí”, como hemos visto en múltiples ocasiones, cuando regreses comenzarás a hacer maldades que nunca hiciste.
No sabías que la Ka’aba tiene un scanner que te retrata el interior. No sabías que en ella hay una fuerza Divina a la que no puedes engañar, que retrata tu persona e intenciones, y que te responde a tu “Labbayk” según lo que fuiste a buscar allí.
También, hay que saber que, si fuiste con el Permiso de Allâh, si contaste con El para presentarte allí con el corazón lleno de Taqwa, entonces habrás hecho un gran viaje y serás recompensado con una transformación interior que te convertirá en un mejor servidor de Allâh de lo que lo eras antes de ir.
Así pues, hermanos/as ir a Meca no es turismo, ¡no! ¡Es algo muy serio!
¡Ni a la Ka’aba la dejan tranquila!