18 junio 2024
Ceuta

Más allá del dominio de la razón

Abdul Karim Mullor

Más allá del dominio de la razón

Los que habéis seguido de manera regular mis escritos sabéis que mi práctica del Islâm se engarza perfectamente con la del Tasawwuf o Sufismo.

También estáis al corriente que no considero dentro del Sufismo a todo aquél que lo pretende, ya que la práctica de esta ciencia exige primeramente ser musulmán, como condición absolutamente indispensable. Por otra parte, la proliferación de libros y otros escritos a través de los tiempos ha servido a muchos parlanchines para aparentar ser lo que no son.

Hoy vamos a hablar del aspecto racional y del protagonismo de la razón y de la lógica cuando se internan en el dominio espiritual y desarrollan conceptos lejos de poder aplicarse en este ámbito. En realidad, la razón quiere penetrar allá donde no tiene acceso y juzgar sobre aquello que no conoce. Es, sin embargo, una actitud muy humana, lo cual no significa que esté justificada por la naturaleza de los hechos.

La razón, podemos decir, es la máquina que procesa resultados ayudándose de los datos aportados por la mente y de las fórmulas matemáticas estructuradas por la lógica. La mente solamente informa de lo que el cuerpo ve y de lo que ella piensa directamente a la razón, la cual procesa con la ayuda de la lógica.

Dando esto por sentado, podemos adentrarnos en el dominio espiritual, cuya finalidad, la de todo creyente que se aventura en él, no es otra que conocer a Allâh.

Podemos adelantar que este conocimiento no se consigue ni mediante la mente, la razón ni la lógica; mucho menos entonces por la naturaleza corporal.

Aplicar la razón al conocimiento de Allâh

Podemos decir, con conocimiento de causa, que este es el error cometido por la gran mayoría de aquellos quienes tratan de conceptuar de alguna manera la naturaleza del conocimiento de Allâh.

Habiendo leído decenas, o quizás centenas de libros, creen que todo puede entenderse con la mente.

Evidentemente, nadie puede introducir todo el agua del océano en una garrafa de agua. De la misma manera, nadie puede conceptuar el mundo espiritual, sus realidades y su naturaleza bajo el dominio limitado de la razón.

Dando por sentado esto, vayamos a revelar cuál es el error producido por el razonamiento en su análisis imaginativo de lo qué es el mundo espiritual:

Muchos creen que puesto que no hay otro ser real que Allâh, entonces, de alguna forma, todo es Allâh. De esta manera ellos piensan que al estar dentro de Él nosotros podemos llegar a ser El.

Apostillan esta idea con aquel famoso hadiz que dice:

Morid antes de vuestra propia muerte

Y se ayudan de ese concepto de “aniquilación” (fana’) y de la “aniquilación de la aniquilación” (al fana-l-fan’i), considerando que si el nafs se aniquila, lo único que sobrevive es el espíritu. Al proceder dicho espíritu de Allâh, entonces ellos piensan que uno realiza el Tawhid, y que ese Tawhid es la “unión con Allâh”.

La razón les dice que al no existir sino solamente en Allâh, entonces se es uno con Allâh, porque no puede haber dos. Y ese “ser uno con Allâh” les puede llevar a pensar que ellos están con El en Su Todo Poder y en Su naturaleza.

Este análisis racional, dejadme deciros, es simplemente una “aberración”.

Lo poco (la razón) no puede ni analizar, ni decidir, ni dirimir sobre lo mucho. Una gota de agua no puede pretender albergar dentro de ella todas las especies del océano.

Este error racional ha sido compartido por algunos, y les ha condicionado tanto que les ha hecho enloquecer.

Este es el argumento fútil utilizado por muchos embaucadores, quienes, vestidos y acicalados como maniquíes “sufís”, engañan a las gentes con sus poses, sus palabras y gestos, queriéndoles hacer creer que dentro de ellos se encuentra ese “espíritu universal” que algunos de ellos insinúan que es el de Allâh.

La personalidad de Allâh es Unica

Podemos decir que la Uluhiyya es la personalidad de Allâh. Su ser Dios; Su ser él como entidad divina.

Nadie, absolutamente nadie, puede participar en Su personalidad; y por lo tanto en Sus decisiones, Su todo poder y toda Su capacidad.

Esta pesadilla de la razón ha extraviado a muchos. Algunos, queriéndose ahorrar trabajo y esfuerzo, han querido entrar por una puerta grande que ellos mismos se han fabricado.

Pobres todos aquellos que hayan concedido crédito a gentes como Schuon, Guénon, Buckart, y algunos otros. Estos ignorantes no han conseguido con sus postulados sino acrecentar el desconocimiento que en Occidente tienen las gentes sobre el Sufismo.

El Corán es claro al efecto. Nos habla del grupo de los aproximados; de las gentes del recuerdo; de los que se recomiendan la Verdad y la Paciencia; de los que tocan el Libro oculto; de los que no son distraídos ni por el comercio, ni por la ganancia; de los que recuerdan mucho a Allâh.

Ellos son identificables individualmente, tanto en este mundo como en el otro. Y eso es así por muy próximos que estén de Allâh y por mucho que sean amados por El.

Porque, digámoslo claramente:

Él es El Creador, y ellos son los siervos.