27 mayo 2024
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Los viernes del Corán – La visión

Por Abdul Karim Mullor

A-s-salamu ‘alaykum – La Paz sobre vosotros

Hermanos/as, feliz y bendito viernes. Todos los viernes, si Allâh quiere, a partir de hoy, trataré de comentar algunas aleyas del Corán. Que Allâh me ayude para transmitir fielmente y así haceros llegar los magníficos significados de este Libro grandioso que ha marcado nuestras vidas.

Y juro por el ocaso de los astros; lo cual, si supierais es un gran juramento, que es una Recitación noble en un Libro oculto que no tocan sino los purificados. Revelación descendida por el Señor de todos los mundos. ¿Sois capaces de no ser sinceros con este relato? ¿Y agradecéis negando la verdad?

¿Acaso cuando el aliento vital llega a la garganta y estáis pendientes, mirando, no estamos Nos más cerca de él que vosotros, aunque no lo veáis?
¿Por qué entonces, si es verdad que no vais a rendir cuentas, no lo devolvéis a la vida, si sois veraces?
(Corán 75-87)

Estas aleyas de la surat 56, Al Waqiˤa (El acontecimiento) demuestran por ellas mismas la grandeza del Corán. A veces, constatamos que las gentes recitan el Corán de memoria, algunos con bella voz, y sin embargo no son conscientes del alcance real de lo que están recitando. Sinceramente, cuando considero estas aleyas, las cuales recito todos los días, junto con el resto de la Surat, constato que existen en ellas unas realidades inmensas, escalofriantes, cautivadoras. Siento la grandeza del Libro de Allâh penetrar en mi interior y estremecer todo mi ser. Para que comprendáis este sentimiento os pido que me sigáis y vayáis desgranando conmigo el significado de estas nobles palabras Divinas.

En el primero de los párrafos se habla de la grandeza del Corán, al que se le considera como un “libro oculto” (kitabul maknun) que solamente “tocan” los “purificados”. No obstante, salvando primeramente el término «oculto», siendo el Libro físico como es, todos sabemos que, al ser un libro sagrado solamente puede ser tocado y leído que si estamos en estado de ablución mayor, es decir, si hemos hecho el “gusl”, aunque no hayamos hecho la “ablución menor” (ˤwudu). El Libro que conocemos lo podemos tocar, ojear, leer y recitar.

Ahora bien, estas aleyas hablan de un “libro oculto” de pleno derecho, es decir, no se refieren al Corán que podemos ver y tocar; sino que aluden de forma clara y concisa, a los significados profundos contenidos en las letras y frases del Libro de Allâh. Y estos significados, hermanos/as, solamente son accesibles a aquellos que hayan purificado, no solamente sus miembros corporales, como hemos dicho en el párrafo que precede, sino su interior. Y esta purificación, esta ablución sublime, no se rompe, ni se renueva por haberla perdido, sino que queda en aquellos purificados como una naturaleza adquirida mediante una concienzuda limpieza del alma y del corazón. En la Surat al Faŷr, al final, se nos indica cual es el alma purificada, como ella es aceptable y aceptada por su Señor. El Corán contesta al Corán:

Regresa a tu Señor, satisfecha y satisfactoria, y entra con Mis siervos, entra en Mi jardín (89 – 28 a 30)

Tu Señor te dará y estarás satisfecho (93-5)

Fijaos hermanos/as como la “reda” (satisfacción) es un alto rango que Allâh da a los íntimos, a los verdaderos creyentes, a los purificados. Pues satisfacción es no poder tener más, no poder querer más, y ella, como lo vemos en esta última aleya de la surat de la Mañana es otorgada al Profeta mismo – sobre él la plegaria y la paz -, así como les ha sido dada a aquellos purificados que pueden comprender los significados del Libro Oculto mencionado en la primera aleya. Ellos acompañarán al Profeta en el Hawd (el Estanque); vivirán eternamente complacidos con los dones divinos y la compañía inigualable del Amado de Allâh por excelencia, de los profetas, los virtuosos y los mártires.

En cuanto a estas aleyas que siguen, ya mencionadas arriba:

¿Acaso cuando el aliento vital llega a la garganta y estáis pendientes, mirando, no estamos Nos más cerca de él que vosotros, aunque no lo veáis?
¿Por qué entonces, si es verdad que no vais a rendir cuentas, no lo devolvéis a la vida, si sois veraces?

Ellas nos suscitan una pregunta de extrema importancia. En realidad, no conocemos a predicador ninguno, a ningún personaje que hable del Islam, a ningún jatib, que con vista penetrante haya podido evaluarlas; ya ni siquiera solamente la pregunta propuesta en ellas, mucho menos la solución. Hoy, por lo general, atrae más la atención el prestigio personal que el conocimiento en sí.

Se dio el asunto en una reunión de hermanas, en la cual, nuestra hermana Zineb Badr puso el asunto encima de la mesa, valiéndose de lo indicado en estas aleyas.

¿Veremos o no a Allâh después de la muerte?

Estas aleyas responden a dicha pregunta, y casi nadie se ha apercibido de ello. Esto indica que se lee y se recita el Corán de carrerilla, sin considerar sus enseñanzas. Curioso es, entonces, que nadie se haya parado a meditar. Y esto ocurre porque el Corán es furkán, es decir, discernidor; discierne entre el ignorante y el sabio; entre el puro y el corrupto. Por este motivo, nadie, sin estar previamente preparado, puede caer en la cuenta del profundo significado de estas aleyas, la cuales, por cierto, se encuentran inmediatamente después, y no por azar, de aquellas que hablan del Libro oculto.

cuando el aliento vital llega a la garganta y estáis pendientes, mirando…

¿Mirando qué? En aquél momento en el que el alma se encuentra dejando el cuerpo y da lugar a que el Ruh (espíritu) pueda comenzar a contemplar.

no estamos Nos más cerca de él que vosotros, aunque no lo veáis?

Aquí Allâh se responde a El Mismo dirigiéndose a aquellos que aún están en vida.

Mirando a Nos, hermanos/as, mirando a Allâh Mismo, quien se presenta ante el fallecido a la manera en la cual éste es capaz de soportar. De una manera ante los puros, de otra ante los malvados.

Sin duda veremos a Allâh. Si algunos habéis leído los numerosos hadices que hablan del Día del juicio en el que Allâh se presentará delante de la Asamblea, habréis comprendido que en la otra vida se verá a Allâh. Otros hadices nos dicen que, una vez por semana, Allah levantará sus velos y se presentará en la más bella forma ante los habitantes del Firdaws; cada viernes en concreto. Ahora bien, casi nadie ha encontrado esa evidencia en el Corán; antes bien, lo ha leído y ha pasado de largo ante la sutileza Divina en la expresión que deja solamente hilar fino a aquellos cuyos ojos del interior se encuentran abiertos y dispuestos.

He aquí, hoy día de Viernes, como el ejemplo de una vista penetrante, de un alma purificada, puede dar vida a las aleyas del Corán,  poniendo colofón al entendimiento y luz en la comprensión.

Que Allâh aumente nuestro conocimiento, nuestra ciencia y nuestro bien.