17 junio 2024
Editorial

Los tres periodos de Ramadán – Los niveles de consciencia

Dice un hadiz relatado por Salman al Farisi – que Allâh esté satisfecho de él – que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

Los diez primeros días del Ramadán son los de la Misericordia; los diez siguientes son los del perdón; los diez últimos son aquellos en que los musulmanes se libran del Infierno.

¿Cuál es entonces la evolución y en qué consiste el paso de un bloque a otro, cada uno de una decena de días?

Efectivamente, la primera relación que tenemos con Allâh es la de que Su Misericordia nos cubre; sin ella no podríamos hacer nada, ni ser quienes somos, ni estar en seguridad, ni disponer de lo mínimo necesario. Es necesario recordar que nacemos indefensos y que lo único que nos mantiene en vida es la Misericordia divina descendida en el seno de nuestras madres y de nuestros padres.

Asimismo, nos dice el Corán que nuestro profeta Muḥammad ha sido enviado como una Misericordia para los mundos. Todo esto significa que, tal y como dice el hadiz, la Misericordia es extendida sobre todo ser viviente, móvil o inmóvil, y por ende al Ser humano, creyente o no creyente, bueno o malo. Por eso los diez primeros días de Ramadán son los de la Misericordia, porque ella nos prepara para lo que está por llegar, nos da fuerza en nuestras vidas, nos hace crecer y ser.

En cuanto al segundo bloque de diez días, se trata del perdón; y este consta de dos niveles: uno es que nuestras faltas sean borradas, siendo el otro nivel la purificación. Existe una purificación que es definitiva y que hace de nuestras almas mutma’inna o aceptadas por nuestro Señor. Aunque estos dos perdones se complementan para aquel quien ha accedido al más alto de los dos, también debemos saber que la purificación es una dádiva de Allâh de los que pocos gozan, ya que, como dice Allâh en la Surat al Waquiˤa los aproximados serán “muchos entre los primeros, pocos entre los últimos”, refiriéndose a los de las primeras generaciones del Islam y las contemporáneas.

Llegamos entonces a los diez días que tienen como resultado ser liberados del fuego. En toda evidencia, para poder ser liberados del fuego hay que haber sido perdonados después de habernos sido acordada la Misericordia.

Ahora bien, en esto también hay dos liberaciones del fuego: una la de aquel que ha obtenido el perdón general, es decir, el perdón del que hemos hablado en primera instancia. Otro es la liberación para aquel quien ha sido purificado.

Esto lo podemos explicar poniendo un ejemplo: sabemos que cuando algunos creyentes vayan al Paraíso estarán afligidos cuando, viendo los paraísos superiores, sepan que no están en ellos por no haber aprovechado la oportunidad que se les brindó durante sus vidas. Y, aunque estén dichosos en el Paraíso, esa dicha será nublada por la tristeza, la cual no deja de ser un fuego en una situación como esta.

Es así que los diez últimos días del Ramadán son una invitación a aplicarse en obtener la Gracia Divina, poniendo una férrea confianza en Allâh, Quien nos da sin cuenta dependiendo de nuestro grado de agradecimiento, de purificación y de sumisión. ¡Y es aquí donde cada uno debe de aplicarse! ¡Es mejor llorar ahora por las desgracias que siempre acontecen a los próximos a Allâh que no llorar de pena eternamente por no habernos apoderado del instante precioso que se nos presenta una y otra vez!

Siempre es saludable imaginarse triste en el paraíso, y reflexionando, activarse y motivarse para que eso no nos ocurra Por eso nuestro Santo Profeta – sobre él la plegaria y la paz decía:

“Cuando pidáis a Allâh el Paraíso, pedidle el Firdaws”.

Los grados de consciencia

Dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -:

Los hombres están dormidos y cuando mueren despiertan

Este despertar de la consciencia genera la transposición de nuestra personalidad a otras dimensiones de conocimiento, de ser. Ahora bien, no olvidemos que, aún después de nuestra muerte seguimos siendo nosotros con nuestra individualidad intacta. Este despertar de la consciencia no solamente se da después de la muerte, habida cuenta de que el contenido de este hadiz es del orden general dedicado a todos los musulmanes; porque no todos los musulmanes pueden experimentar un despertar de la consciencia en el transcurso de sus vidas. Esto en un Favor de Allâh, y va de par con lo que hemos dicho anteriormente concerniente a la purificación cuando explicamos el hadiz sobre los días de Ramadán.

Este despertar de la consciencia también está ligado a la muerte; pero no a la muerte física como podríamos suponer, sino a esta a la que se refiere el Profeta en estas palabras suyas:

Morid antes de que os llegue la muerte

Esta muerte es la anulación de la voluntad particular en provecho de la Voluntad divina que se instala en nosotros de una manera definitiva y eterna. Son estos dos aspectos de eternidad e irreversibilidad que hacen que se le llame muerte a este proceso que culmina con la “toma” definitiva de nuestra alma de parte de nuestro Señor.

Es entonces que se hacen reales hadices como:

El corazón del mu’min (verdadero creyente) es mejor que la Kaaba

Ni los cielos ni las tierras pueden contenerme, pero el corazón del verdadero creyente (mu’min) si puede contenerme. (hadiz qudsi)

…hasta que Yo le amo, y cuando le amo, me convierto en la mano con la que toma, la lengua con la que habla, el oído con el que escucha, la lengua con la que habla. Si me pide una cosa, Yo se la concedo (hadiz qudsi)