Los secretos del ayuno – sección tercera
Abu Hamid Gazali – Traducción y presentación de Abdessalam Ortiz
Los secretos del ayuno – sección tercera
Acerca del ayuno voluntario y del orden (disposición) de sus letanías
Has de saber que es seguro que el ayuno es recomendable en los días excelentes. De estos días excelentes, unos los hay en cada año; otros, en cada mes y, otros, en cada semana. En cuanto [a los días que hay en] el año, después de ramadán, están: el día de Arafa, el día de Asura, los diez primeros días de du-l-hiyya, y los diez primeros días de muharram. Y todos los meses vedados son, presumiblemente, meses de ayuno, puesto que son un tiempo excelente: “El Profeta ayunaba mucho en saban, hasta el punto de que se podría pensar que era ramadán” Y, en un jabar, se recoge: “el mejor ayuno después del mes de ramadán es el mes de Dios, muharram”, porque es seguir la sunna, que, por el hecho de partir del bien, es lo más querido y lo más esperado para que permanezca siempre su bendición. Dijo el Profeta: “El ayuno de un día de muharram es mejor que ayunar treinta días de otro [mes], y el ayuno de un día de ramadán es mejor que ayunar treinta días de muharram”en otro hadiz, [se recoge]: “A quien ayune tres días de muharram, el jueves, el viernes y el sábado, Dios le contará (inscribirá, por) cada día, como la adoración de novecientos años”. Y en un jabar: “Cuando se llega a la mitad de saban, no se ayuna, hasta que llegue ramadán”.
Por ello es muy recomendable no ayunar los días previos a ramadán. Pero, si se quiere unir saban con ramadán, está permitido. Así lo hizo el Profeta una vez, aunque, otras muchas veces, no unió el ayuno de ambos meses. No está permitido que se ayune dos o tres días antes de ramadán, como preparación para recibirlo, a no ser que sea conforme a una costumbre que se tenga.
Algunos compañeros [del Profeta] detestaban que se ayunara todo el mes de rayab, para que no se asemejara a ramadán. Los meses excelentes [para el ayuno] son: du-l-hiyya, muharram, rayab y saban. Los meses vedados son: du-l-qida, du-l-hiyya, muharram y rayab, tres seguidos y una salteado. El mejor de ellos es du-l-hiyya, porque en él se da la peregrinación. Y los “días conocidos y contados”. Du-l-qida es uno de los meses vedados y uno de los meses de la peregrinación. Sawwal es uno de los meses de la peregrinación, pero no es uno de los meses vedados. Muharram y rayab no son meses de peregrinación.
En un jabar [se recoge]: “Los días en los que el trabajo (las obras) es mejor y más querido para Dios son los diez primeros días de de du-l-hiyya. Ciertamente, ayunar uno de estos días equivale a ayunar un año. Y el qiyam (oración nocturna voluntaria) en una de sus noches equivale al qiyam de la noche del destino”. Y se le preguntó: ‘¿Ni siquiera el combate por la causa de Dios?’. Respondió: ‘Ni siquiera el combate por la causa de Dios, excepto aquel cuyo caballo ha sido desjarretado y cuya sangre ha sido derramada’”.
En cuanto a lo que se repite (el ayuno) cada mes: a principio de mes, a mitad de mes y a final de mes. A mitad de mes, son los “días blancos”, es decir: el trece, el catorce y el quince. En cuanto a [al ayuno de ] la semana, el lunes, el jueves y el viernes. Estos son los días excelentes, en los que es muy recomendable ayunar y aumentar las buenas acciones, puesto que su recompensa es doblada, debido a la bendición de esos días. En cuanto al ayuno de por vida, es general para todos y un añadido para los místicos. Hay diferentes opiniones. Algunos lo detestan, puesto que se han recogido jabar que indican que es detestable. Lo correcto es que solamente es detestable por dos cuestiones: una de ellas es que no se interrumpe el ayuno ni en las dos fiestas ni en los tres días después de la peregrinación, puesto que [hay que ayunar]toda la vida.
La otra es que se deja la sunna, al no desayunar, y se hace del ayuno una piedra sobre uno mismo. Además, a Dios le gusta que se tomen (apliquen) sus licencias, así como le gusta que se tomen (apliquen) sus mandatos. Entonces, si no hay nada de esto y ve que ayunando se beneficia a sí mismo, pues que lo haga. Así lo hizo un grupo de los Compañeros[1] y de la generación posterior.[2] Transmitió Abu Musà al-Asari que el Profeta dijo: “A quien ayune toda la vida, el infierno se le estrechará y atará noventa”; es decir que no habrá, en él [infierno], lugar para él.
Además de él, [este tipo de ayuno] hay otro grado de ayuno: el ayunar la mitad de la vida. Es decir, ayunar un día y desayunar el día siguiente. Esto es más intenso para el alma y más fuertemente molesto para ella. Acerca de su excelencia, se han recogido numerosos jabar porque el siervo, con este tipo de ayuno, está entre el ayuno, un día, y el agradecimiento, otro día. El Profeta ha dicho: “Me han sido ofrecidas las llaves de los depósitos de este mundo y de los tesoros de la tierra, y las rechacé. Y dije: Paso hambre un día y me sacio otro. Te doy las gracias, cuando me sacio, y te suplico, cuando paso hambre”.También dijo: “El mejor ayuno es el ayuno de mi hermano David. Ayunaba un día y no ayunaba un día (al día siguiente)”.
Y por ello, el reproche que el Profeta le hace a Abd Allah Ibn Amr, acerca del ayuno, quien dice: ‘Yo aguanto más que eso’. Pero el Profeta le dijo: “Ayuna un día sí y uno no”. Y replicó: ‘Quiero algo mejor que eso’. Contestó [el Profeta]: “No hay nada mejor que eso”. Se ha transmitido que el Profeta nunca ayunó un mes completo, excepto ramadán. Por el contrario, no ayunaba durante una parte de él [del mes completo que no fuera ramadán].
Quien no pueda ayunar “la mitad de la vida”, no hay inconveniente en que ayune un tercio; es decir, ayunar un día y no hacerlo dos. Y si se ayuna tres días, a principios de mes; tres días, a mediados; y tres días, a finales de mes, esto es un tercio. Y [además], está [este ayuno] dentro del tiempo excelente [para ayunar]. Tratándose del lunes, el jueves y el viernes, esto es parecido a [ayunar] un tercio.
Cuando están claros los tiempos excelentes [para aunar], lo perfecto es que el ser humano entienda el significado del ayuno y que su objetivo es purificar el corazón y dejar libre el propósito (el cuidado) para Dios. El alfaquí mediante los detalles de lo interior, mira sus estados y puede que su estado reclame el ayunar siempre. O puede que exija no ayunar nunca. O puede que pida una mezcla, entre no ayunar y ayunar. Si entiende el significado y realiza su límite dentro del [comportamiento del] camino del final, con el control del corazón, el buen estado de su corazón no se le hará ligero (no temerá por él el buen estado de su corazón)(no hay que temer por el buen estado de su corazón). Lo que hace que no sea obligatoria una secuencia constante.
Así, se ha transmitido que el Profeta “ayunaba, hasta el punto que se podría decir que no dejaba el ayuno. Y no ayunaba, hasta el punto que se podría decir que no ayunaba. Dormía hasta el punto que se podría decir que no se levantaba. Y estaba despierto hasta el punto que se podría decir que no dormía”. Y ello era según lo que la luz de la profecía le descubría que [debía] llevar a cabo para realizar los tiempos. Los ulemas consideran detestable que el desayuno se prolongue más de cuatro días (que se esté más de cuatro días sin ayunar), tomando como medida el día de fiesta y los tres días que le siguen. Dicen que eso endurece el corazón, genera malas costumbres y abre las puertas de las pasiones. Por mi vida que ello es así, en lo que atañe a la mayoría de las criaturas, concretamente a quien come por el día y por la noche dos veces. Esto es lo que queríamos decir en cuanto a la disposición (secuencia) del ayuno vluntario y Dios es más conocedor de lo acertado.
Se completó el Libro de los secretos del ayuno. Las Alabanzas sean para Dios, por todas sus gracias, tanto las que conocemos como las que no, y por todas sus mercedes, tanto las que conocemos como las que no, y que derrame su Gracia sobre nuestro señor, Muhammad y sobre su familia y sus compañeros y que les de paz y nobleza, y a todo siervo escogido de entre las gentes de la tierra y del cielo. Le sigue, si Dios quiere, el Libro de los secretos de la peregrinación. Dios es el auxiliador. No hay más Señor que Él, y mi éxito no viene sino de Él. Dios nos basta. ¡Qué gran Protector!.
[1] Del Profeta.
[2] Los tabiun.