27 mayo 2024
Fiqh y jurisprudenciaNuevos Musulmanes

Los que Allâh ama y los que Allâh no ama

Lo que Allâh ama y lo que no ama

La paz sobre vosotros – A-s-salam ˤalaykum

El Corán nos especifica qué tipo de gentes ama Allâh y a qué otro tipo de gentes El no ama. Mucho se equivocan los de “todo el musulmán es bueno”, “todos los musulmanes son hermanos de bien”. Sí, los musulmanes somos hermanos, y asimismo lo eran Qahil (Caín) y Habil (Abel).

Que alguien atestigüe que solo hay un Dios y que Muḥammad es Su mensajero no implica que sea amado por Allâh. Muchos no lo son, aunque una parte grande o pequeña de estos pueda ser perdonada en función de Su infinita Misericordia – Gloria a Él por encima de lo que Le atribuyen -.

Otra frase, tan manida como impropia, es la que algunos se han inventado en estos tiempos convulsos: “servir a la Humanidad”. Algunos pretendidos maestros aman bien adornarse con estas florituras del lenguaje para atraer a los cándidos. Todo hay que decirlo, ellos han captado en su estudio del mercado que hablar de “ser buenos” vende. Siendo todo el mundo bueno ya se tiene todo hecho…

¿Cómo poder servir a aquellos a quienes Allâh no ama? ¡Esto es inconcebible a la par de inaceptable! Otra cosa es que seamos misericordiosos con buenos y malos como lo era nuestro Santo Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. Él no servía a la Humanidad, por ejemplo, él no servía al Qurayš, ni a los incrédulos, ni a las malas gentes; simplemente los soportaba en la medida de lo necesario. Dejaba pues a Allâh decidir y hacer con ellos lo que El, en Su infinito saber, consideraba. En otras ocasiones les combatía para preservar la integridad de los agraviados, y hasta en el combate les mostraba misericordia, pero no Amor.

El Amor pues hay que dirigirlo a quienes Allâh ama. Ahora bien, la Misericordia ha de aplicarse con buenos, malos, animales, plantas, etc…. siempre que ello sea factible y adecuado y no dañemos con ello a los inocentes.

Es una enseñanza enorme del Corán mostrarnos a quiénes Allâh ama y a los que no. Es un modelo a seguir para el Ser humano, a fin de que éste se revista de las mejores virtudes, deteste lo peores defectos y rehúya a aquellos que los representan.

Lo que Allâh ama

Allâh ama a quienes hacen el bien. (2-195) (3-134) (3-148) (5-13) (5-93)

Allâh ama a quienes se arrepienten. Y ama a quienes se purifican. (2-222)

Allâh ama a quienes Le temen. (3-76) (9-4) (9-7)

Allâh ama a los tenaces (3-146)

Allâh ama a los que confían en Él. (3-159)

Allâh ama a los que observan la equidad (5-42) (49-9)

Allâh ama a los que se purifican. (9-108)

Allâh á ama a los que son equitativos. (60-8)

Allâh ama a los que luchan en fila por Su causa, como si fueran un sólido edificio. (61-4)

Lo que Allâh no ama

Allâh no ama a los que se exceden. (2-190)

Allâh no ama la corrupción. (2-205)

Allâh no ama a nadie que sea infiel pertinaz, pecador. (2-276)

Allâh no ama a los infieles (3-32)

Allâh no ama a los impíos». (3-157) (3-140)

Allâh no ama al presumido, al jactancioso, (4-36) (31-18) (57-23)

Allâh no ama al que es traidor contumaz, pecador (4-107)

Allâh no ama a los corruptores. (5-64) (28-77)

¡Y no violéis la ley, que Allâh no ama a los que la violan! (5-87)

Allâh no ama a los inmoderados (6-141)

Allâh no ama a los traidores. (8-58)

Allâh no ama a nadie que sea traidor contumaz, desagradecido. (22-37)

Allâh no ama a los que se regocijan (28-76)

Comentarios

Hermanos/as. Algunos creen que ser de los de “todo vale”, “todo el mundo es bueno porque somos hermanos en la religión”, es el comportamiento adecuado para todo musulmán. Hoy os lo digo con claridad: esto se encuentra muy lejos de la “Educación del Islâm (adab)”. Y se encuentra lejos porque con esta actitud descuidada se está haciendo frente a la Voluntad soberana del Creador y Señor. Amar a quien Allâh no ama no es un comportamiento que sea pertinente de observar para el musulmán. Es más, acercarse a quien Allâh no ama y desdeñar a los amados de Allâh es participar en la subversión que termina separando a los musulmanes del Bien y entre ellos mismos.

Los que lleváis este discurso, aparentemente inocente, al final termináis amando al que Allâh no ama y detestando al que Allâh ama, llegando a lo contrario de lo que demandan el pudor y la decencia de un buen musulmán. Todo este discurso procede de la ignorancia y de la falta de ardor en la fe o de la total ausencia de Imân. El hombre a veces fabrica trampas para caer en sus propios enredos. Todo esto lleva a la oscuridad al no poseer un discernimiento lúcido como Allâh lo solicita de nosotros.

Hay que amar pues a los que Allâh ama, porque en resumidas cuentas, como dice el hadiz, terminaremos sufriendo la misma suerte que la de aquellos a los que amemos. Y si amamos a los que Allâh no ama sufriremos su penosa suerte en ese Día en el que no podamos regresar y cambiar nuestras obras erróneas por otras buenas.

No podremos decir que no se nos había dicho. Detestar a quien Allâh ama es una enfermedad del corazón producida por un alma espesa y pasional. Algunos gastan la pasión en las obras prohibidas, y otros, creyendo que no caen en lo prohibido, encauzan la fuerza de esa pasión odiando a aquellos quienes gozan del Amor divino. No hay mayor error, no hay mayor pérdida, que equivocarse de esta manera, yendo, al fin y al cabo, en contra de lo que Allâh considera como Bien y como mal.

Aunque lo que acabamos de expresar son palabras que podemos entender como siendo de orden general, desde aquí si admito que tengo en mi mente determinados personajes que se equivocan en este sentido de una manera obvia. Estos están perdiendo oportunidades que quizás nunca se les vuelvan a presentar.

Quien agravia a uno de Mis awliya Yo le declaro la guerra

La vida es así. Siempre ha habido personas a las que Allâh no ama; otras que detestan a los que Allâh ama. Haciendo esto se cargan de culpas y exoneran al que es detestado de muchas de sus culpas, cargando a ellos con estas, mientras que a él le son trocadas en recompensa sin que él lo solicite. Estos últimos muy bien quisieran sacar ventaja de otras situaciones que no dañaran a nadie; pero al final, la costumbre de Allâh es tal cual es, y poco se puede hacer para cambiarla:

No cabe alteración en la creación de Allâh (30-30).

Agudicemos pues nuestro ingenio, reconozcamos nuestros errores, pasemos página mientras aún hay tiempo para rectificar.