13 abril 2024
Sufismo

Los peligros del Malakut

En el Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia – y la plegaria y la paz sobre nuestro profeta, su familia y compañeros.

Hermano, amigo: nuestras palabras y nuestros actos rinden vasallaje. Depende de a quien es la causa de tu felicidad o de tu desgracia. Hay dos voluntades, solamente dos: la de Allâh y la tuya. La de Allâh es Fuerte y Definitiva; la tuya es voluble; la de otros no es otra cosa que la tuya reflejada en un espejo.

Cuando uno sigue su propia voluntad, lo que afirma hoy lo niega mañana; y pasado mañana olvidará que lo negó y lo volverá a afirmar, negándolo al mismo tiempo.

La Verdad es Fuerte pues depende en todo de esa Voluntad Superior que llamamos Allâh; mientras que la mentira o la ausencia de verdad se contradicen en ellas mismas. Entonces, sabiendo esto, ¿cuáles son las fuentes y el criterio para conocer la Verdad y descartar el error?

Primeramente, hemos de decir que las fuentes de esto se encuentran en el Libro de Allâh y en la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. Sabiendo esto, el siguiente paso es saber quién habla con la Verdad y de quién se puede aprender y en quién se puede confiar. Y esto ya requiere una experiencia así como explicaciones complementarias al respecto. Por eso, vamos a introducirnos en el conocimiento de los tres mundos, y de lo que podemos esperar de cada uno de ellos.

Mulk – Malakut – Ŷabarut

Aunque bien es verdad que estos tres mundos, bajo muchos aspectos se encuentran engarzados los unos con los otros, también hay que saber que es necesario distinguir el uno del otro a fin de dar una imagen comprensible por el razonamiento lógico.

 El Mulk

Se ha convenido en llamar así al mundo material, racional y psíquico. Es decir, podemos decir que el Mulk es todo aquello cuanto podemos percibir mediante los sentidos y el pensamiento. Es el mundo cognoscible para el conjunto de los seres humanos. Es en este mundo que se desarrolla el comportamiento externo de un musulmán y en el que existen una serie de obligaciones a ejecutar y verdades en las que creer a fin de poder ser recompensado con el Paraíso y ser salvado del fuego.

El Malakut

Resumiendo, podemos decir que el Malakut es el mundo en el cual moran los ángeles, los genios y los diablos.

Es un mundo intermediario que no puede ser captado por los sentidos ni percibido a través del pensamiento. Se trata de una realidad que sobrepasa la materia y las capacidades racionales.

El ser humano, al no tener conocimiento de este nivel, no puede interactuar en él. Ahora bien, todas esas realidades que existen en el Malakut influyen en el ser Humano; y esa influencia es mayor cuando un musulmán haya decidido emprender el Camino Recto hasta el final; el camino de la purificación del alma hasta convertir a ésta en mutmainna (aceptada por Allâh). Ni que decir tiene que tanto los ángeles, como los genios y los diablos interactúan con el ser humano; sea para protegerlos, como los ángeles y los buenos genios, como para separarlos del camino o hacerles mal, como hacen los diablos y los genios šaytani.

Y es aquí que es necesaria una guía a fin de que el caminante sepa distinguir de donde procede cada una de las fuerzas que se presentan en su camino. Sin duda, el Šaytan, al tener permiso de Allâh para intentar desviar a las gentes, intentará hacer creer que el mal es el bien, presentando falsas luces como si fueran la luz de Allâh. Es ahí que se desarrollan las malas enseñanzas de los falsos guías, pues ellos tienen experiencia en el mundo del Malakut. Una experiencia, todo hay que decirlo, proporcionada por los genios šaytani que interactúan con él, dotándole de algunas facultades y poderes.

De tal manera, que si ves a gentes volar y andar sobre las aguas nunca podrás concluir que se trata de facultades santas, porque pueden ser procuradas por los šayatin para separar a las gentes del camino. Por eso el Corán dice que el diablo les ha embellecido las malas acciones.

Esta realidad es demostrable en el episodio de los magos que tiran sus cuerdas delante de Mûsâ, haciendo creer a las gentes que se trata de serpientes. El papel del verdadero maestro es entonces fagocitar esas serpientes encantadas, tal y como el bastón de Mûsâ lo hizo delante de los magos y del Faraón.

El Malakut es entonces el mundo donde se desarrolla el arte prohibido y malvado de Harut y Marut ya citado por el Corán. Es de ahí que nace la magia negra y los ritos satánicos protagonizados entre otros por sionistas y masones. En resumen, es desde ese mundo que se puede pervertir la religión.

Pero asimismo el Malakut es morada de ángeles y de realidades de un orden superior al material; realidades estas que pueden ayudar al Ser humano en su camino hacia el conocimiento. Todo aspirante a la purificación del alma y al conocimiento ha de traspasar este mundo que encontrará en su camino, y del que podrá salir salvo e indemne con un conocimiento certero sobre las fuerzas que en él se mueven. De esta manera, en un futuro, podrá ayudar a otros a franquearlo.

Y ahora vamos a ilustrar con dos ejemplos las contradicciones o peligros que uno puede encontrar en el mundo del Malakut:

Recuerdo al maestro Ahmad Deedat – que Allâh esté satisfecho de él – demostrando con el Evangelio en la mano, que Jesús –  sobre él la paz – no fue crucificado, en un debate del que existen sendos videos en francés y en inglés.

En resumen, los fariseos reclaman a Jesús un signo y él les da el del Profeta Jonás, quien al igual que estuvo tres días y tres noches vivo en el vientre de la ballena así estaría él en el vientre de la tierra. Pero Jesús, dicen los cristianos, que estuvo muerto, es más, dos noches y un día, no vivo tres días con sus noches como estuvo Jonás. Una contradicción flagrante donde las haya que hizo sonrojar y llorar de impotencia a los cristianos que estaban en la sala.

Curiosamente, en estos últimos días, hemos encontrado otra contradicción flagrante en un miembro de una cofradía musulmana sufí. Aunque hay que decir que se trata de una contradicción seguida y tenida por todos sus miembros, sin darse en absoluta cuenta de lo que yo voy a explicar a continuación.

La misma persona que asegura, o que pertenece a la cofradía de los que aseguran, que después de un determinado santo sufí no puede venir nadie más santo que él, nos argumentaba que no puede haber nadie mejor que él porque recibió el acto del vinculamiento espiritual directamente del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – allá en los albores del Siglo XIX, de ahí su pretendida superioridad.

Ahora bien, esta persona escribió un libro en el que nos relataba como Sidi ˤAlî A-d-Dabbagg, un maestro espiritual de Fez, descendiente sanguíneo del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – relató que todas las noches existe una asamblea de awliyya a la cual acude algunas veces el Profeta de manera física y espiritual al mismo tiempo. Es decir, de la misma manera en la cual Ahmad Tiŷani recibió el vínculo de Rasûl estos awliya se encontraban con el Profeta a menudo. En toda evidencia nadie puede recibir enseñanza directa de Rasûl sin encontrarse vinculado a él. Con esto quiero ilustrar hasta qué punto una buena persona con buena nia como este hermano puede ser seducido sobre una pretendida realidad que él mismo se encuentra en la imposibilidad de comprobar por la naturaleza misma de las cosas.

Evidentemente en esas asambleas que se dan todas las noches, cuando en ella se presenta el Profeta, las personas que ahí están tienen establecido asimismo un vínculo con él.

Y esto tan simple demuestra que decir que después de Ahmad Tidjani – que Allâh esté satisfecho de él – no puede haber nadie más santo que él, en función de haber recibido directamente el vínculo del Profeta, es un invento tendencioso y nada inocente conducente a potenciar un grupo determinado de personajes quienes dicen que su Tariqa es la mejor.

Al final, todo se reduce a la confianza puesta en la persona que predica esa pretendida superioridad de Ahmad Tiŷani sobre otros, es decir, una confianza en alguien que habla lo que quiere y no en los conocimientos propios. Y es al responsable de estos decires, en toda evidencia a quien hay que culpar de algo que no queremos nombrar aquí, por cortesía y bien hablar.

Y esto son solamente dos ejemplos de cuantas artes no nobles que podemos encontrar en ese mundo del Malakut, donde algunas almas se instalan sobre el trono para dominar a otros; donde las triquiñuelas se multiplican en una gran escala; donde nada es lo que parece, y donde solamente triunfan aquellos que pasan en busca de Allâh, y no del beneficio personal ni el de otros a quien servir.

Otros dicen que cuando te ven te dan la luz de Rasûl; otros que te llevan al séptimo cielo en dos minutos si les eres fiel; otros se declaran sultanes de los ‘awliyya. La gama es tan grande como lo pueda ser la imaginación.

Es por eso que para pasar este mundo intermediario con garantías son necesarias estas cosas:

Una sinceridad absoluta – una dedicación plena – una constancia a toda prueba – una humildad absoluta – una inteligencia penetrante y una fuerza in crescendo – un desapego total – una gran confianza en Allâh – un adab con Allâh intachable y sin mácula…

Mientras, quienes posean estos defectos nunca podrá franquear este mundo en el que las trampas se multiplican para aquellos que faltan de lo esencial:

Una confianza en palabras ajenas – una incapacidad para discernir la verdad del error – un amor a la Dunya superior que el que se tiene al Din – un apego a ser considerado alguien – pereza o falta de dedicación – espíritu crítico y comparativo con respecto a otros – amor por lo fácil, lo brillante y lo atrayente…

Es increíble ver como gentes quienes dicen amar a Allâh juegan con la verdad, y es asombroso ser testigo de cómo ellos mismos destapan sus propias mentiras sin caer en la cuenta de la manera torpe en la que lo han hecho.

En realidad, todo maestro sufi, suponiendo que lo sea, toma su vínculo del Profeta aunque sea a través de la mano de otro maestro; ya que desde el Profeta ese vínculo ha pasado de forma ininterrumpida de unos a otros de sus herederos espirituales efectivos.

Hoy, las invenciones campan por sus respetos, pues parece ser que a quien no grita no se le oye. Y gritar no forma parte de Adab.

Tal vez alguien reflexione, tal vez estas palabras salven a alguien en peligro de ser atrapado por los intereses de otros.

Nosotros no podemos cambiar los corazones; pero si podemos decir: ¡Atención! ¡No des la confianza de tu corazón a nadie sin conocer a fondo sus intenciones y su realidad! La mentira, como acabas de ver, es débil, y ella misma se auto inculpa proporcionando las pruebas de su propia falsedad.

El Ŷabarut

Se dice que el Ŷabarut es el mundo de los ‘arwaḥ, de los espíritus. Mundo en el cual se encuentran los ángeles de categoría superior, como son los portadores del Trono, los cuatro arcángeles, así como las almas purificadas de los próximos a Allâh.

En cuanto al mundo de Allâh se refiere: no hay mundo alguno que pueda contenerLe, pues Él es el creador de los mundos y su Señor.