Los Hermanos Musulmanes – El Supermercado de todo a 100
Los Hermanos Musulmanes – El Supermercado de todo a 100
Allâh no deja nada al azar. Hassan Al Banna (en árabe Hassan el Constructor) se dice en francés Hassan Maçon. Precisamente, el nombre de la Masonería comporta este mismo significado en honor a Cristo, el que es llamado por los masones: “El gran arquitecto del universo”. Un Cristo al que ellos traicionaron utilizando su nombre para oscuros menesteres.
Curioso es, que si él (Hassan) no se quiso delatar como tal, si lo hiciera Allâh descubriendo su juego y dejándole al descubierto. Lo hizo mediante su propio apellido que, de ninguna de las maneras, se pudo borrar.
El Reino Unido no quiso salir de Egipto sin dejarle al “cuidado” de su Masonería, al igual que lo hizo en India y Pakistán. Cuando Hassan Masón formó la Cofradía, junto con tres colegas ingenieros del Canal de Suez, encontró el beneplácito de su “graciosa”, pero nada simpática, majestad anglosajona.
Ya La Gran Bretaña había habilitado en El Cairo una oficina para inscribir nuevas sectas seudo islámicas afiliadas a la Masonería. Una de ellas fue la formada por Salama Radi y Réné Guénon (Guénon en francés significa “macaco”). Mientras, digamos, los Hermanos Musulmanes fueron la estrella “rutilante” que “iluminó” los complacidos ojos de los británicos; se convirtió en su bastardo predilecto.
Un nuevo Islam, un Islam maltrecho, feo, deformado y cojitranco. Un Islam al gusto de la Gran Albión, esa que donde entraba no dejaba títere con cabeza. No olvidemos que hasta el Rey Faruq era masón. La escuadra y el compás invadieron el país de las pirámides y del Nilo y abrieron las aguas del Mar Rojo de nuevo. El nuevo Moisés Masón transportaría con seguridad al “pueblo elegido”, a la “cofradía”.
Si ya Egipto era un país en el que se practicaba la Escuela del Imâm Šafi’i, ¿qué necesidad entonces había de rebautizar el Islâm con otro nombre que el de Islam Šafi’i como siempre se llamó? La explicación es simple, y la encontramos en la retórica masona que da a su secta los epítetos de “fraternidad”, o “hermandad”, como se quiera. Ambas palabras significan lo mismo.
Vemos entonces como, incluso el nombre de “Hermanos” a los que se añade “musulmanes” es traducible directamente a “Fraternidad (Masona) Musulmana” o “Hermandad masónica-musulmana”. Tal y como los granjeros marcaban sus reses con fuego para que se supiera quién era el propietario, el término “hermanos” representaba el sello propio del amo masón en la nueva cofradía o hermandad con formas islámicas.
Los cofrades adquirieron dinero y poder de su graciosa majestad a fin de propagar su doctrina por todas partes. De Egipto se extendieron a Palestina, Siria, Líbano . Algo después a toda Europa, fundamentalmente a Francia, España, Bélgica y Suiza, sin olvidarnos de su presencia en el Norte de Italia.
Asimismo en el Norte de África tuvieron un decenio de auge en ciertos grupos políticos de Marruecos (hoy, afortunadamente reducidos a polvo insignificante) en un país en el que se practica el Islam de manera modélica, de acorde a sus principios esenciales.
No se nos escapa el hecho de que la CIE en España es el brazo sirio de la cofradía. Así como el Maŷlis islámico en Francia es el brazo de los musulmanes disidentes de las benditas doctrinas del Islam.
Un día, hablando por teléfono con Ryay Tatari – que Allâh le perdone – me dijo muy ufano que su línea de Islam era la más seguida en toda Europa. No mintió, y yo corroboré con mi propia experiencia ese hecho, cuando los actores de la cofradía en Bélgica vinieron con sus mafiosas artes a cerrarnos nuestra mezquita.
Y observé como incluso llegaron a destruir el Ejecutivo Musulmán que la benevolente ministra belga Laurette Onkelynx había inaugurado con mucho amor y respeto.
¡Un poder mayor que el de una ministra, solamente puede proceder de un lugar, a saber: La Masonería!
El supermercado de todo a 100
Aparte de los turbios manejos económicos en los que se encuentra inmersa nuestra protagonista cofradía, su técnica en la religión es entrar directamente en política influenciando y facilitando las cosas a grupos extremistas cuyas acciones no tienen cuenta alguna de la seguridad y bienestar de los musulmanes.
La cofradía ha levantado o ayudado a levantar guerras fratricidas en Libia y Siria. Se ha servido de la vida y bienes de los musulmanes para su propio beneficio y permanencia en lo más álgido de los conflictos.
Y en cuanto a doctrina religiosa se refiere, ellos son el Supermercado, en el que hay de todo, y todo se vende a 100. Su táctica es intentar abarcarlo todo para así aumentar su poder mafioso por todas partes.
Ellos son salafís y wahabís cuando se tercia. También son coranistas (Adnan Ibrahim), y Sufis, aunque les irradie el odio hacia Ibn Arabi y Umar Ibn Al Farid. Ellos son todo de todo. Y todo para ellos ha de ser igual y estar al mismo nivel. De esa manera pretenden dominar absolutamente el pensamiento de las gentes y sus actos.
Si te paseas por el Súper de la cofradía, verás que los suelos están sucios. Los precios dan a equívoco. Los productos están caducados y producen salmonela y botulismo. Incluso, cuando llegas a la caja ves que fuiste estafado. Vas a pagar lo que no te imaginaste.
Han creado en Francia “escuelas de Islam” donde estudió, por poner un ejemplo un tal Vicente Mota, alias Mansur que ahora va de chayj. Evidentemente no es Islam lo que estudió este personaje, sino “Hermanismo cofrade”. Y ahora intenta, con sus torpes y malas artes, inocular a quiénes pueda y a quiénes se dejen.
Ellos siempre mencionan a Ibn Taimiyya e Ibn al Qayyim; dos desconocidos personajes a quienes ellos dieron protagonismo. Con ello se delatan. Están diciendo que ellos son el Wahhabismo, el Salafismo. Y es verdad. Ellos son los facilitadores de todas las doctrinas masónicas que intentan destruir el Islam.
Venden electrodomésticos, equipos informáticos, y hasta esa ropa de mala calidad que encontraréis en cualquiera de los supermercados al uso.
Siendo todo de todo, cualquier cosa se puede abarcar. Esa es la jugada: tener a los demás por tontos creyendo que nadie se da cuenta.
Todo globo se desinfla; todo el que cree subir mucho suele bajar de manera precipitada. Porque la mentira es efímera y no puede tener continuidad.
Esos Vicentes, esos Tariques Ramadanes, esos Adnanes Ibrahimes, esos cofrades tienen las horas contadas.