27 mayo 2024
Nuevos Musulmanes

Los catecismos de un Islam banalizado

A-s-salamu ‘alaykum – La paz sobe vosotros

Como principio, nada de lo que se ha transmitido en el Corán y en la Sunna es banal. Pero si puede llegar a serlo una actitud específica de uno o varios grupos o sectas, cuando únicamente basan sus doctrinas y comportamientos en aquellas fuentes del Corán y de la Sunna que hablan de temas superficiales en relación a otras que tratan de algo mucho más elevado.

Y lo que es mucho peor, es hacer de estas fuentes que hablan de lo menos elevado y lo más material el centro de la Fe. Se obvia, de esta manera, el carácter de un conjunto armonioso y jerárquicamente establecido del Corán y de la Sunna, donde encontramos fuentes que hablan de lo más elevado, y asimismo de lo más evidente o material. Y si bien estas últimas fuentes son sagradas, el hecho de querer hacer de ellas el núcleo de la religión, y perder la visión de conjunto, es una subversión de la peor condición.

Tanto lo es, que para mantener un cierto discurso estas sectas se han visto obligadas a negar palabras del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – hasta el punto de decir que son inventadas, atrayéndose así hacia ellos mismos las palabras de Muhammad que expresan, en varios hadices, que aquel que cambie su Sunna podría esperarse al castigo de Allah.

Hablé con una hermana uno de estos días, y ella me transmitió que en el Centro Islámico de su ciudad, de corte saudita, por supuesto, repartían un libro sobre el comportamiento del musulmán con 100 hadices. Esto me hizo contestarla de que en temas de Adab islámico existían más de 1000, y que aquella clase de publicaciones me recordaba mucho a aquellos catecismos y misales que repartían los curas en los colegios y en las catequesis, allá por los años 60 y 70.

Efectivamente, estas publicaciones que podemos encontrar en los centros islámicos sauditas y salafis, están compuestas de determinadas clases de hadices y aleyas susceptibles de ser mal interpretadas, a fin de dar una serie de consignas muy específicas. Dichas directrices, tendentes, por un lado, a transmitir un mensaje diciendo que únicamente eso es el Islam, y por otra parte adoctrinar de manera infantil. De esta manera, la secta, se procurará de un ejército de personas, fácilmente dirigibles, una vez que se les ha trabajado sustrayéndoles toda iniciativa personal bajo el mensaje que el que no pertenezca a la secta es, o un extraviado o un no musulmán.

Tal y como las publicaciones, los libritos de los Testigos de Jehová, estos catecismos siguen el método perverso de la dominación psicológica de masas que es utilizado a su vez por tantas y tantas otras sectas.

En lugar de animar a los musulmanes a trabajar, a buscar las colecciones de hadices para estudiar la Sunna a fondo, de tal manera que con ese conocimiento puedan comprender mucho mejor el Corán; se les adoctrina, se les trata como a niños pequeños, proveyéndolos de catecismos en los cuales se habla únicamente del Halal y del Haram, obviando toda la inmensa doctrina del Islam, que es en realidad, un mar sin orillas y un océano sin fondo.

Banalizar el Islam es una obra que no puede proceder sino del enemigo de Allah del que debemos protegernos. Y este enemigo – lapidado sea – tiene sus ayudantes entre los hombres y los genios. Se preguntará alguno porqué sus partidarios no predican directamente salir del Islam, y sí quedarse en él de mala manera. Y la respuesta la podemos encontrar en unas palabras de Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – que dicen:

Lo que más ama el diablo es mezclar la mentira con la verdad.

Efectivamente, esta manera de obrar es más peligrosa que la misma apostasía, ya que mediante ella se minan las bases del Islam desde adentro.

Hermanos/as; huid de estos centros lujosos como se huye de las cavernas de los ladrones, porque seréis desvalijados de la más preciosa de vuestras pertenencias, que es la Fe (Iman). Allí donde los enemigos del Kitab y de la Sunna ponen sus cátedras y enseñan la falsedad, rodeándose de una pléyade de ignorantes que les servirán con un chasquear de dedos. De gente que no piensa, que no trabaja la religión, que se han acomodado a escuchar a cualquiera que les miente, delegando su responsabilidad religiosa en gentes que les engañan y que les hacen salir del camino.

Cuando uno se compra un auto o una casa, sin duda mira bien, a fondo, las cláusulas del contrato y el estado del bien. Pues cuando se trata de la Fe debemos entonces mirar mucho más a fondo, y si no lo hacemos entonces estamos demostrando que somos personas materialistas y no merecemos una buena guía.

No hay recompensa sin trabajo; no hay trabajo que no sea penoso; sin embargo, el trabajo en la religión, el trabajo por Allah, trae como recompensa lo que ningún ojo vio, lo que ningún oído escuchó, y lo que ninguna mente pueda llegar a imaginar.

Y encontrar la buena guía se consigue con la sinceridad y Tawakkaltu ‘ala-l-Lah (apoyarnos en Allah), pues sin duda, con trabajo, los esfuerzos serán recompensados, las almas encontrarán el buen camino, y haremos de nuestro corazón un músculo espiritual bien fornido que no podrá soportar el engaño ni el extravío.

Que Allah nos proteja, nos haga salir de las tinieblas a la luz y haga de nosotros los representantes del Bien, del Amor y de la Verdad. Amin