Las ventajas de la generosidad

Las ventajas de la generosidad

La paz sobre todos vosotros/as

El šaytán os infunde temor con la miseria y os manda la avaricia, pero Allâh os promete perdón de Su parte y favor.
Y Allâh todo lo abarca, todo lo sabe.
Da la Sabiduría a quien quiere, y a quien se le da la Sabiduría se le ha dado mucho bien. Pero no recapacitan sino los que saben reconocer lo esencial
. Cualquier beneficio que hagáis o cualquier promesa que os impongáis, Allâh lo conoce. No habrá quien auxilie a los injustos.
Si dais limosnas públicamente es bueno, pero si las ocultáis y se las dais a los necesitados, será mejor para vosotros; y os cubriremos parte de vuestras malas acciones. Allâh está perfectamente informado de lo que hacéis.
(2- 268 a 271)

Hermanos/as, no hay nada mejor que dar de aquello que se tiene y de lo que no se tiene. Un recipiente no se comienza a llenar sino cuando está vacío. El príncipe de los creyentes, Sidi Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz -, un día, hablando con su esposa amada ˤAiša, ella se refirió a un cordero que tenía en casa, del cual ella había estado dando trozos a todo el que se lo solicitaba. Cuando expresó a su esposo que solamente quedaba la espalda del animal, el Profeta la respondió:

No ˤAiša, todo el cordero está aquí y la espalda es lo que ha salido.

Con ello quiso decir que lo dado graciosamente era todo ganancias y lo que quedaba para ellos era como si nada hubieran tenido.

Es así hermanos; es uno de los secretos de Allâh en la educación de ese nafs que todo lo quiere, que todo lo busca. No hay mayor beneficio para ella que su pérdida, ni mayor perjuicio que aquello que la alimenta y la hace engordar.

En un hadiz relatado por Abu Hurayra – que Allâh esté satisfecho de él – y recopilado en el Saḥiḥ Muslim, podemos leer las palabras del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – que dijo:

 “La caridad no ha menguado la riqueza de nadie sino que por ella Allâh la ha bendecido y la ha aumentado. Y Allâh no ha honrado tanto a Su siervo como por su perdón a los demás. Y nadie ha sido humilde y modesto por Allâh sin que Allâh, Poderoso y Majestuoso le haya elevado de categoría por ello.”

Muchos no han salido de la pobreza por considerar que no estaban obligados a dar por no tener nada, que ellos eran de los que deberían recibir; y en parte no dejan de tener algo de razón; pero se arruinaron por su falta de confianza en Aquel que todo lo da y que es el que otorga el sustento. Si se hubieran lanzado al océano de la confianza y hubieran dado únicamente un gramo de lo que les ha llegado, seguramente Allâh les habría otorgado lo que no tienen.

Transmitió Adi Ibn Hatim – que Allâh esté satisfecho de él-: escuché al Profeta –sobre él la plegaria y la paz- decir: «Protegeos del fuego aunque sea con la mitad de un dátil»

Si sois agradecidos, os daré aún más” (Ibrahim, 9).

En realidad, la mano que está arriba es mejor que la que está abajo, tal y como dice el hadiz. Y para entender esto debemos comprender que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – hablaba antes que nada de la disposición a dar o a la de pedir, y en algunos casos a exigir. La mano que está arriba, entonces, es la del generoso, y la que está abajo es la del tacaño.

Se ha trasmitido de Abu Umama – que Allâh esté satisfecho de él, que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

Oh hijo de Adán sería lo mejor para ti que ofrecieras lo que exceda de tus necesidades, y sería lo peor para ti retenerlo. Pues nunca serás reprochado de tener riquezas acorde a tus necesidades, y comienza por gastar en tu familia. Y la mano de arriba es mejor que la de abajo.

El dinero, las riquezas, son la gran prueba del musulmán; son el triunfo del creyente y la ruina del avaro. El desapego de las riquezas, no solamente nos purifica de la avaricia, sino que nos convierte en verdaderos siervos de Allâh, mejorando nuestro ser interior y dulcificando nuestro carácter. Damos y nos limpiamos, retenemos y nos volvemos huraños y de mal carácter.

Las riquezas que poseemos son una prueba para nosotros; si las empleamos en el camino de Allâh serán un regalo excelente otorgado por Allâh; ahora bien, si, al contrario, las retenemos por amor a la vida mundanal, ¿podremos esperar que Allâh nos tenga en consideración, habida cuenta de que para El la Dunya cuenta menos que el ala de un mosquito?

Tengámoslo en cuenta, para llenar primeramente hay que vaciar; nuestra provisión ya está escrita, y no nos podrá llegar nada que no haya sido prescrito y no nos faltará nada que Allâh haya decidido de antemano.

¿A quiénes dar?

A aquellos que lo necesitan; en la causa de Allâh como hizo Abu Bakr; a toda persona o grupo que lo necesite.