Las tesis materialistas del Coranismo y el «Modernismo» –

Por Abdul Karim Mullor

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el que Manifiesta Su Misericordia. Y la plegaria y la paz sean sobre nuestro señor Muḥammad, así como sobre su familia purificada y nobles compañeros.

Lo que llamamos Coranismo, representado en un principio por la secta Ahmadiyya, formada en el siglo XIX en Pakistán, posee un carácter mucho más elaborado que el otro que vamos a explicar, el cual podríamos bautizar como “modernista”. Efectivamente, mientras el Coranismo es una secta de diseño, lo que llamamos modernismo es un producto contemporáneo de la voluntad de algunos por querer conciliar el antagonismo natural entre las doctrinas islámica y la materialista post modernista; la cual resulta ser un ateísmo de hecho, aunque en algunos casos se intente teñir con un halo espiritual. Comencemos con el Coranismo.

EL CORANISMO

Podemos definir como Coranismo a la doctrina de una secta de diseño la cual pretende que el ‘Islâm debe apoyarse únicamente sobre el Libro de Allâh y nunca sobre la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. Aunque se trata de una misión imposible vistas las múltiples evidencias que presenta el Libro de Allâh sobre el carácter obligado de seguir la costumbre del Enviado, los Coranistas han intentado teñir el cielo azul de negro en pleno día, defendiendo lo imposible.

Pues si Allâh nos ordena seguir al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – resulta absolutamente disparatado pretender que El Creador no nos ha dejado claros los medios para llevar a cabo esa Orden, la cual puede ser puesta en práctica únicamente en el caso de que la costumbre (Sunna) del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – haya sido conservada como se debe. Y de esto no puede haber duda porque, en caso de asegurar lo contrario, estaríamos acusando a Allâh de contradecirse a Sí Mismo.

Los coranistas fundamentan sus fantásticos delirios en argumentos tales como que la ciencia del hadiz, al ser recopilada por humanos, debe tener defectos. Este razonamiento nos lleva a, como hemos dicho, dudar de la Capacidad Infinita y Todo Poderosa de Allâh, así como de la asistencia Divina a la hora de inspirar a quienes recopilaron los actos y dichos proféticos. Habida cuenta, por otra parte, que en los hadices podemos leer como Muhammad pide la asistencia Divina para aquellos quienes recopilarían su Sunna.

¿Qué pretenden pues los componentes de esta secta con estos argumentos? Pues simplemente dejar el camino llano para interpretar el Qur’an según sus propios intereses. ¿Cuáles son pues estos intereses? Evidentemente se trata de intereses económicos y políticos. Y aunque estos últimos sean los de orden general, no olvidemos la promesa de Iblis de intentar separar a los hombres del camino, y no olvidemos tampoco que, como dice la Surat A-n-Nas – Los Hombres –, los diablos son de naturaleza humana así como de naturaleza de genio. Debemos añadir, en conclusión, a estos intereses económicos y políticos, el interés satánico y el morbo de ver cómo se extravían las gentes y cómo pueden ser manipuladas.

No nos vamos a extender más de la cuenta en el análisis de esta secta, habida cuenta de lo trivial de sus argumentos, los cuales son fácilmente rebatibles como acabáis de ver.

EL MODERNISMO

La finalidad del Modernismo es simple y clara: transformar, adulterar y manipular el ‘Islâm para adaptarlo al ateísmo de hecho existente en la mentalidad de esta sociedad consumista y ultra materialista.

Aunque esta ideología parece ser, en principio, de corte no-planificado, sí podemos decir que tanto la Masonería como el Sionismo se encuentran azuzándola desde bastidores para que cobre fuerza, aprovechando la ocasión; pues lo que hace mal al ‘Islâm parece ser que les hace bien a ellos.

Son fácilmente localizables, pues lo que manifiestan y defienden se puede reducir a unos cuantos “principios” sin principios y tesis sin argumentos:

Reinterpretar el Corán para caer bien a los ateos practicantes.

Implantar el Imamato femenino.

Reinventar un Feminismo militante el cual resulta ser anti femenino, anti masculino y anti familia.

Proponer una igualdad funcional entre hombres y mujeres forzando la naturaleza de ambos.

Por supuesto, despreciar la Sunna como explicación del Qur’an para así interpretarlo ellos.

Calumniar al ‘Islâm practicado durante tantos siglos antes de la venida del Wahabismo acusándolo de ser patriarcal, y vaya usted a saber cuantos más términos de ciencia-ficción que desafían la inteligencia humana más elemental.

Vamos a explicar todo esto para así desmontar de una vez estas vulgares y poco elaboradas tesis, que toman como origen los impulsos más primarios del ser humano, en lugar de basarse sobre la inteligencia y la sabiduría.

Habremos de decir primeramente que la ceguera nunca ha sido una forma de mostrar inteligencia y sagacidad. Efectivamente, ciego está aquel que cree que sin integridad puede agradar a unos y a otros. La integridad personal es la base de toda relación; allí donde nos presentemos hemos de mostrar abiertamente nuestra personalidad y convicciones. Si no somos nosotros mismos y no nos manifestamos como tales, todo el mundo se reirá de nosotros, y no tendremos derecho a levantar queja alguna, habida cuenta de que somos precisamente nosotros los que nos hemos faltado el debido respeto .

Reinterpretar el Qur’an

Para caer bien, se reinterpreta en Corán como uno cree que pudiera agradar a otros. Esto es un error de ciegos, pues precisamente el Qur’an tiene su fuerza cuando no se lo interpreta de infausta manera y le hacemos caer bajo cuando queremos hacerle decir lo que nunca dijo.

El Imamato Femenino

Aquel quien comprenda un mínimo del ‘Islâm coincidirá conmigo que el hecho de dirigir un salat no dice nada de nadie; salvo que, quizás, esa persona haya aprendido de memoria más aleyas que cualquier otra, inclusive si esta última es 100 veces mejor y más sabia que la primera.

¿Por qué habría de dirigir el salat mixto una mujer, habida cuenta de que nunca se hizo, ni se estableció como norma, y habida cuenta de que, como dice el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – en un hadiz:

Mi Umma no puede ponerse de acuerdo sobre una mentira?

Otro hadiz dice: “La Mano de Allâh está con la Ŷamaˤa (consenso)”

Otro hadiz nos muestra como una mujer no debe realizar los movimientos del salat antes que un hombre y otro nos dice que las mejores filas de las mujeres son las que se encuentran detrás de los hombres.

Algo que pasa inadvertido es que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

“Quien no tiene pudor no tiene fe”

No entra en el marco del pudor y de la exquisitez y elegancia islámicas que una comunidad hubiera de saber de forma pública en qué días del mes estaría indispuesta la teórica señora imama. Que Allah nos proteja del mal gusto y de toda clase de vulgaridad.

Para soportar esta tesis, con poca elegancia por cierto, se ha inventado que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – habría ordenado dirigir el salat a una mujer delante de los hipotéticos hombres de la casa; que por cierto no los había como lo demuestra el hecho de que hubiera de llamar a un muezzin de un barrio anexo para hacer el Adhan . Si en la casa hubiera habido hombres uno de ellos habría realizado el Adhan.

Es más, los hombres se encontraban en el yihad y una mujer no puede cohabitar en la misma casa con hombre alguno que no sea mahram.

Me diréis que en estos últimos tiempos, en los países llamados musulmanes, la mujer ha sido tratada como un objeto y se le ha pisoteado la dignidad. Es verdad, en eso estamos de acuerdo. Ahora bien, ello no justifica que se deba intentar meter a la fuerza y con calzador en el Islam una ideología de género de corte sionista atizada por corrientes cuya pretensión es destruir la familia y dejar a los individuos a disposición y usufructo de un estado laico para el que la religión posee únicamente un valor cultural e histórico.

Ahora bien, esto no implica nada en concluir superioridad o inferioridad en un sexo u otro. Simplemente, hay que decirlo claro, el hombre y la mujer están creados para diferentes responsabilidades y tareas; no ver esto es querer ser ciego tapándose los ojos. ¿Qué sentido pues tiene en un matrimonio musulmán esos términos absurdos “feminismo” y “patriarcado” de los que un matrimonio en buen estado de salud mental se reirá a «mandíbula partida»? Palabras que sirven, todo hay que decirlo, para preparar a la guerra al uno contra al otro, para sembrar discordia donde más unidad debería de haber.

En cuanto al feminismo militante se trata de una ideología asistida y fomentada por el sionismo, cuya finalidad es destruir la familia. Si, ya como dijimos, deformar la Sunna se hace adrede para deformar el Din, atacar a la familia se hace para destruirla, y, destruyéndola, acabar con la Religión.