13 abril 2024
Nuevos Musulmanes

Las mentiras y las historias persas

Abdul Karim Mullor

A-s-salamu ‘alaykum – La paz sobre vosotros

Si la Taqiyya es darse permiso para mentir a quien no se considera digno. Uno ha de preguntarse ¿cómo tener confianza en las palabras de alguien que miente? Ya, en principio uno debe parapetarse para saber por dónde la van a caer las mentiras.

Un nuevo musulmán ha preguntado en un grupo chia las diferencias entre el Sunnismo y el chiismo; y han salido, cual zorro a por uvas, a contarle al pobre una sarta de inventos y mentiras que da pudor incluso llegarlas a leer. Claro, ellos cobran por servir a su amo: Irán.

Dicen: Nosotros seguimos a la familia del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – . ! Toma castaña! Nosotros también; pero además seguimos a los sahaba porque consideramos al Profeta infalible; y alguien quien forma familia con él, sin duda alguna, es que ha sido aceptado por Allâh. Ustedes no; se encuentran bien lejos de poder llegar a soñar algo semejante. Allâh no acepta a los mentirosos

Vaya; ellos no consideran infalible al Profeta, a quien acusan de formar familia con aquellos a quienes ellos llaman traidores; pero si consideran infalibles a los imames; quienes, para ellos, sin duda alguna son mejores que Muhammad; porque ellos son infalibles y Muhammad no.

Acusan e insultan a Ali de disimular alianza con los julafa, a quienes llegó a defender con la vida de sus hijos, siendo, como nosotros conocemos de nuestro maestro Ali, que era valiente y verídico. Para demostrar su acuerdo con los tres primeros julafa, en los matrimonios contraídos después de la muerte de nuestra señora Fatima Sahra, llegó a tener varones a quienes puso el nombre de los tres primeros (Abu Bakr, Umar, Uzman). Decir que Ali disimulaba ¿no es llamarle mentiroso y cobarde, dejándole en una miserable situación?

Pero ¿qué negocio es este? una contradicción tras otra que ellos arreglan con la Taqiyya (mentira a los indignos).

Nos engañan, hermanos/as; y un hadiz de nuestro Santo Profeta – sobre él la plegaria y la paz, dice:

Quien nos engaña no es de los nuestros.

Dicen, los muy mentirosos, que nosotros seguimos a los Omeya. Diciendo esto se han inventado una película de Frankenstein para darle vida a su engendro. Al monstruíto le faltaba la cabeza y ellos se la pusieron sin tardar.

¿Nosotros seguimos a los Omeya, mentirosos? Después de los cuatro julafa Rachidin (Abu Bakr, Umar, Uzman y ˤAli) no seguimos a ninguno; porque el Islam está reñido con los gobiernos corruptos, y después de ˤAli solamente conocemos el de Umar Ibn Abdul Aziz y algunos más que aparecieron, probablemente uno por siglo; lo demás, como dicen los sevillanos, son rahu (aceituna pequeña y arrugada). ¿Y ustedes qué son?

Mienten diciendo que la chia comenzó con Jaˤfar Sa’diq, cuando en realidad fue su nieto que creó el Ismailismo que fue la primera doctrina del chiismo; ahora peleados los unos con los otros.

Cuando les dicen que mienten en sus calumnias, te sacan hadices del Bujari a los que les dan la vuelta interpretándolos de la mala manera a la que están acostumbrados. Pero claro, nosotros no somos dignos, por lo cual les está permitido mentirnos. ¡Vaya figuras que están hechos!

Cuando les demuestras que no están hablando de algo claro, te dicen que, ellos se guían por la Historia. ¡Esa sí que es buena! . ese zigzagueo no puede engañar a nadie. No ha habido en todas la épocas algo más manipulable que la Historia, la cual siempre la han escrito los que se encuentran en el poder, que son los que pagan al escribano para meter la censura.

El colmo de la mentira es intentar convencer a otros de que el Sunnismo es el Wahabismo. Pues miren ustedes, no. Ustedes son más wahabitas que nosotros porque, al igual que ellos, se inventan historias que nos quieren hacer pasar por auténticas.

El Sunnismo, no es Sunnismo, es el Islam completo; el Islam verdadero que se sigue adhiriéndose a uno de las cuatro escuelas como se ha venido haciendo por el 95 por ciento de la población musulmana, desde el profeta, y que recoge toda la doctrina enseñada por Muhammad y los compañeros, pasando por Ali ¿cómo no? Y es el auténtico por la prueba irrefutable que el mismo profeta nos dio, diciendo:

«Mi Umma no puede estar unánime en un error«.     

Nosotros seguimos el Corán y la Sunna; ellos dicen que siguen el Corán (que prohibe la Taqiyya) y la Historia. La diferencia es abismal.

Ustedes nos mienten porque no son de los nuestros. Hagan el favor de dejar tranquilos a los musulmanes, que ya bastante daño han recibido de los wahabitas, para que vengan ustedes a engañarles por vez segunda.

Esa historia a la que ustedes aluden es la Historia persa, digo persa por no decir cuentos chinos; de aquellos persas que no pueden perdonar a Umar por haber conquistado el Imperio, lo cual se demostró con su asesinato por orden de un antiguo príncipe.

Nosotros sí somos los que seguimos a Ali y a la familia del profeta; ustedes hacen y dicen los contrario de lo que ellos hicieron y dijeron.

Iran es un gobierno corrupto, y es comparable a Arabia Saudita en el hecho de que dispensan millones de Euros en extender sus doctrinas. Miren, ustedes, al igual que los wahabitas, sin dinero no llegarían a hacer que les escuchara, ni tan siquiera a un mosquito trompetero de esos que con su ruido fastidian a todo el mundo.

Y como Allâh no se avergüenza por poner como ejemplo un mosquito, como dice el Corán, yo les comparó con ellos.