27 mayo 2024
Nuevos Musulmanes

Las cualidades del verdadero creyente

Dijo Rasulu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz -:

– Forman parte de los buenos caracteres del creyente: una fuerza en la religión, una firmeza con ternura, una compasión con afección, una longanimidad con conocimiento, una moderación en la riqueza, mostrar paciencia en caso de pobreza, evitar un pecado procedente de la voluptuosidad y la compasión hacia el extenuado. El creyente entre los adoradores de Allâh no oprime a aquel a quien detesta, no comete una falta en lo que ama, no despilfarra lo que se le ha otorgado como depósito, no es envidioso, no practica la maledicencia, no maldice, reconoce la verdad aunque ello juegue en contra suya, y no lanza apodos injuriosos. Es humilde en su plegaria, se apresura a pagar el zakat, soporta las desdichas, es reconocido en la holgura y se contenta de lo que posee, no reclama nunca aquello lo cual no le pertenece, ni es rencoroso cuando se irrita, la avidez no le retiene cuando ha decidido hacer un bien cualquiera, frecuenta a las gentes para aprender, y se entretiene con ellos a fin de instruirse. Si es oprimido o se es injusto con él, es paciente hasta que el Misericordioso toma partido y causa por él. —


Explicación:

Una firmeza en la religión es defender sus principios y su doctrina y aplicárselos a uno primeramente, dando ejemplo y luego aconsejándolo a otros.

Una firmeza con ternura significa ser firme ante el error y a la vez complaciente para mostrar el camino a quien lo pide o necesita.

Una compasión con afección es implicarse personalmente con los problemas ajenos.

Una longanimidad con conocimiento es una generosidad guiada de la mejor de las maneras y con inteligencia.

Moderación en la riqueza es no dejarse deslumbrar por los bienes y los placeres.

Mostrar paciencia en caso de pobreza es dar sinceramente gracias a Allâh por el poco pan que nos podamos llevar a la boca, y esperar de Él, que es el Único que puede proveer.

Evitar un pecado procedente de la voluptuosidad es huir de los placeres prohibidos y algunos de los permitidos (como la posesión de objetos) por amor a Allâh.

La compasión hacia el extenuado porque es en ese momento que él necesita de nuestra misericordia.

El creyente no oprime a nadie, aunque le deteste, es justo con él e incluso generoso. No es un creyente verdadero aquel que emite un juicio que le favorezca, transgrediendo la Verdad.

Este montículo fue aquel en el que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – se refugió de ser matado por el Quraysh durante la Batalla de Uhud. Cuando estuve allí en 2010 noté como si alguien me cortara la pierna. Sea como fuere, algo me había herido con un corte impecable, pero no profundo. Tuve suerte de no sangrar sino un poco, y conservé durante 5 años la cicatriz, que hoy por hoy ya ha desaparecido.


No cometer una falta en lo que ama es comportarse con dulzura con esposa/o hijos, familia y amigos.

No despilfarrar lo que se nos ha otorgado para cuidar, ya sea en bienes materiales, ya sea guardando un secreto, ya sea guardando el honor de alguien.

No se debe tener envidia pues lo que tenemos de bien viene de Allâh y lo que tenemos de mal procede de nosotros mismos; No somos nadie sin Allâh, no somos nada en y por nosotros mismos. Solamente un espejismo.

No practicar la maledicencia es no denunciar a otros por sus pecados, aunque sean reales. Una sola excepción es el denunciar los errores de alguien que puedan afectar a la doctrina del Islam; pues el honor del Islam se encuentra por encima del de la persona quien emite consciente o inconscientemente el error. Dice el hadiz: «La maledicencia se encuentra prohibida excepto en el caso de ordenar el bien y prohibir el mal«. Si la denuncia es por ganar prestigio o protagonismo entonces es maledicencia.

No maldigamos aunque alguien nos haya hecho mal, exceptuado Abu Lahab pues lo ha hecho Allâh en el Qur’an, así como a aquellos a quienes Allâh ha maldito.

Reconocer la Verdad aunque juegue en nuestra contra: Perla cara y rara escondida en los arrecifes de coral de las almas radiantes de belleza por la purificación. Si somos verídicos y nos jactamos de ello, primero debemos ser exigentes con nosotros mismos para poder equilibrar la percepción de la verdad, aunque nos perjudique.

No se deben lanzar motes. El Qur’an exceptúa los casos de los padres de la incredulidad Abu Laḥab y Abu Ŷahil. Por extensión seguramente están exceptuados los grandes herejes y/o los enemigos del Islam de todos los tiempos.

La humildad en la plegaria es saber que nos encontramos ante un Dios Todo-Poderoso, que Le pertenecemos y que nos sometemos enteramente a El.

Apresurarse a pagar el Zakat es no esperar, si es posible,  hasta el Ashura del año siguiente y el ser consciente de que ese dinero no nos pertenece en absoluto y que puede paliar sufrimientos y salvar de dificultades a otros.

Soportar las desdichas es una condición sinequanon del verdadero creyente, pues después de los Profetas y de los santos es el mu’min quien soportará mas desgracias y será más probado

Reclamar lo que a uno no le pertenece: no solamente tiene una vertiente económica, sino social y espiritual, a saber:

Reclamar lo que a uno no le pertenece es un hecho grave cuando se trata de un bien o de dinero; reclamar liderazgo cuando se es un incapaz es una osadía y una usurpación de los derechos ajenos, pero si lo que se reclama es el liderazgo religioso cuando se es un vicioso, un malvado o un ignorante, entonces además de esto último es un atentado contra la religión y una mentira contra Allâh.

El rencor cuando uno se irrita es una prueba de la negrura del corazón. Podemos ser firmes cuando nos irritamos por el bien, pero guardar rencor es una enfermedad del nafs

Frecuentar a las gentes de la ciencia es una obligación para aquel quien no tiene la ciencia, al igual que enseñarla es una obligación para quien la detenta. Y esta es una época en la cual aquel quien no sabe pretende enseñar al que sabe. Pero aquí mucho cuidado porque el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – nos ha puesto en guardia contra los sabios malvados, que en esta época son legión.

Si recibe o sufre un mal de otro debe saber que Allâh será su Vengador. El mal está hecho y el no puede dar vuelta atrás ni lo puede remediar; entonces es el momento de remitir los asuntos a Allâh y El sabrá mucho mejor que respuesta dar al opresor.

Y Allâh sabe más