27 mayo 2024
Hadiz

Las almas son como soldados

Abu Hurayra -que Allâh esté satisfecho de él- que el Profeta –sobre él la plegaria y la paz – dijo: Los espíritus son como soldados ordenados. Se conocen según su naturaleza, sea buena o mala. Cuando se parecen las naturalezas, se reconocen y se juntan. Y cuando no se parecen, se desconocen y se separan.  Recopilado por Al-Bujari y Muslim.

Abu Musa Al Ash`arí, que Allâh esté satisfecho de él, transmitió que el Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz dijo – : “El hombre estará con quien ama”. Y en otro relato se le pregunta al Mensajero de Allâh- sobre él la plegaria y la paz – : “¿Y si alguien ama a cierta gente que no está a su nivel?. Entonces dijo: “El hombre estará con quien ama”. Narró Ibn Mas’ud, que Allâh esté satisfecho de él, vino un hombre al Mensajero de Allâh–sobre él la plegaria y la paz –  y le dijo: “¡Oh, Mensajero de Allâh! ¿Qué dices de un hombre que amó a gente virtuosa y no estuvo a su nivel?” Entonces le dijo el Mensajero de Allâh–sobre él la plegaria y la paz – “El hombre estará con quien ama”.

Allâh no es injusto con nadie, antes bien ofrece grandes oportunidades a todos de aproximarnos al bien. A veces, nuestras obras no están a la altura de otros mejores que nosotros, y sin embargo, Allâh nos da la oportunidad de equipararnos a ellos por medio del afecto que les podamos tener. De ahí la gran importancia de acudir a las personas de virtud y sabiduría y acompañarles en este mundo con un apego sincero. De esta manera, Allâh sin quitarles a ellos nos da a nosotros. Y si bien en nuestras vidas no pudimos encontrarnos a su altura, en la otra estaremos con ellos.

¿Qué será entonces para a aquellos quienes amen al Mensajero – sobre él la plegaria y la paz – más que a sus propios asuntos, familias y allegados? Pues simplemente que ellos estarán con el Profeta en el Estanque (Hawd) en la Otra vida. Ahora bien, amar al Mensajero no se trata de decir que se le ama y ya está. Amar al mensajero es imitarle, cumplir con su Sunna, participar en mayor o menor medida de su naturaleza, es decir, ser Muḥammadi. Y para ello debemos ser verídicos, generosos, desprendidos, misericordiosos, sinceros y sabios como él lo era. Si no es así y declaramos que le amamos, dichas palabras se encontrarán bien lejos de a realidad, y nuestro amor será solamente verbal, lo cual no es suficiente para convertirse en real.

Por otro lado, es cierto que los creyentes nos relacionamos con aquellos que se nos asemejan. Las relaciones humanas con aquellos que viven con el olvido de Allâh son insufribles para los creyentes, incluso si se trata de musulmanes. Pues un mu’min si lo es de verdad, no puede soportar el habla hueca y las palabras baldías, pues eso le altera en el interior, hasta el punto de huir de ello como se huye del fuego y de las inundaciones.

Es así que, sea al nivel que fuere, el mu’min siempre irá con quien se le asemeje, y el sabio con otro sabio o aquellos que quieran aprender. El bueno con el bueno. El virtuoso con el virtuoso.

El musulmán con el musulmán. El que cumple con el que cumple

El descuidado con el descuidado, el perezoso con el perezoso, el mentiroso con el mentiroso, el malo con el malo. Siempre ha sido así, y siempre lo será.

Si no hubiera mu’minûn  o verdaderos creyentes los de las otras dos condiciones no podrían aspirar a encontrarse con alguien mejor que ellos, y de esta manera acceder a un estrato superior. Es por eso que los de arriba tiran de la cuerda para que los de abajo se les unan en la medida de lo posible, resultando de ello una misericordia. Y si bien cada soldado hace formación con los que pertenecen a su unidad, dicha unidad se encuentra capacitada para recibir nuevos miembros y así ser más numerosa y compacta.

No estamos solos, porque amigos nos esperan con los brazos abiertos para recorrer con nosotros el Camino de la Verdad, que también es el camino del Bien, de la Belleza y del Amor. Es esto lo que nos hace ver y reconocer la Grandeza del Creador que, lo miremos del ángulo que queramos, nos abre todas las puertas del Bien de par en par para que entremos por ellas al Palacio de Su proximidad, lo cual no es otra cosa que el Paraíso terrestre del que tanto se ha hablado.

Y, ya sabéis hermanos/as cada uno/a se hace acompañar de quienes se asemejan a él. Mira bien pues tus compañías, tu círculo de amistades, el ámbito en el que te mueves y las costumbres que adquieres. Porque todo ello jugará en tu favor o en tu contra. Mira bien a quién o quienes ofreces tu confianza y no abras el corazón antes de saber con quién lo haces.

Que Allâh nos haga acompañar al Profeta en el estanque, a los puros, los mártires y los verídicos.

Amin.