17 junio 2024
Sufismo

La Vía espiritual de Abu Madyam

La vía de Abu Madyam

Algunos aspectos de su vida

La Vía espiritual de Šwayb Abu Madyan comienza en Cantillana (Sevilla), su ciudad natal, en el año 1126. Su nombre completo era: Shuʿayb ibn al-Ḥuṣṣayn al-Ansari al-Andalusi (ابو مدين شعيب بن الحسين الأنصاري الأندلسي).

Huérfano, hubo de trabajar pastoreando cabras en su región natal y cuidando de sus hermanos menores. Habiendo cumplido su deber familiar viaja hasta Algeciras, y de allí a Ceuta. En Ceuta trabaja ocho meses como pescador. Más adelante se enroló en la guardia del sultán donde obtuvo los medios económicos para ir a Fez y estudiar en la Universidad al Qarawiyyin.

Estudiando las ciencias del Islâm y el Corán pronto sintió inclinación hacia las invocaciones de los sufís. En este contexto conoció al célebre sabio marroquí Sidi Harazem, fervoroso maestro de las ciencias del Fiqh y del Tasawwuf.

 Más adelante, también en Fez, conoció a Sidi Abu Ŷaza’ quien fue su definitivo maestro en el Tasawwuf. Habiendo llegado a los más altos grados de la maˤrifa abrió una zawiyya con su maestro, ya que este último vivía errante por los campos sin hogar específico.

Como había servido en la guardia del sultán estaba preparado para la ŷihad (guerra santa). Por ello participó en la toma del Qudds (Jerusalem) bajo las órdenes de Ṣalaḥuddin Aŷubi – que Allâh esté satisfecho de ambos – En esa batalla, a raíz de una herida, le fue amputada la mano.

Se instaló en Bujía, una ciudad de la actual Argelia, en la que, gracias a sus enseñanzas sobre el Fiqh y el Tasawwuf  llegó a contar con miles de discípulos.

Esto originó los celos y las sospechas del sultán que le llamó para interrogarle. Abu Madyam, con calma, sentenció que él y el sultán nunca se encontrarían. Aun así, para dar ejemplo, y para cumplir con la prescripción islámica de obedecer a los gobernantes, se puso en camino. Le esperaba un viaje de casi 2.000 kilómetros.

Aquejado de una enfermedad, pues tenía ya 72 años, falleció a mitad del camino en la ciudad argelina de Tlemcem que dista 70 kilómetros de la frontera con Marruecos. Allí se encuentran su tumba y mausoleo.

Algunos ‘awliya (amigos de Allâh) tuvieron el día de la visita a la tumba del maestro visiones que les hablaban de cosas que iban a suceder en la vida y de encuentros que iban a tener. Uno de ellos fue Muḥammad Ibn Ḥabib al Buzidi, (maestro del Šaij al ˤAlawi) quien visitando la tumba del maestro tuvo un sueño en el que éste se le aparecía y le instaba a buscar en Marruecos a un maestro llamado Muḥammad Ibn Qaddur al Wakili – que Allâh esté satisfecho de ambos-. El encuentro se realizó, y después de obtener el baya de su maestro y aprender de él, llegó a obtener un alto rango espiritual, lo que le llevó a ser maestro del Polo de su tiempo y hombre del siglo Aḥmad Ibn Muṣtafa al ˤAlawi (1868-1934), fundador de la Cofradía ˤAlawiyya.

Su vía y enseñanzas

Como hemos dicho, Abu Madyam era un maestro que enseñaba conjuntamente los dos aspectos de la religión: La Ciencia del Exterior (ˤIlm) y la Ciencia del Interior (Tasawwuf), tal y como el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – las describió en sus hadices.

Esta posición, y este arte desempeñado por él, según el cual las dos ciencias trabajan armónicamente en la Verdad Muḥammadiana, le otorgó un tal renombre que hasta el mismo sultán llegó a temer por su mandato debido a esa paranoia que acompaña a los gobernantes por el miedo de perder el poder.

Muhiyyuddin Ibn ˤArabi ensalza sus virtudes y dice de él que fue el gran maestro de maestros de los awliyya de al Andalus, en su obra “Risalatu-l-Quddusiyya” que Miguel Asín Palacios tradujo y renombró “Vida de los santones andaluces”.

Se cuenta que cuando el maestro enseñaba paseándose con sus discípulos, pasaban por en medio de las zarzas y éstos no se apercibían de que estaban siendo desgarrados sus vestidos, hasta que, llegando al punto de destino, constataban su estado y podían ver que sus piernas se encontraban sangrando por los cortes producidos.

Como muchos de los maestros sufís, participó en la Guerra Santa, al igual que lo hicieron más adelante Umar Mujtar en Libia y el Šayj al ˤAlawi en Argelia y Marruecos.

Sus enseñanzas eran de tal profundidad que superaban a las de los otros awliyya en muchos grados, convirtiéndose en seguramente uno de los 10 šuyuj más grandes de la historia del Tasawwuf, junto con:  Muhiyyuddin Ibn Arabi – ˤAbdul Qadir Ŷilani – Abul Qasim Ŷunayd – Hassan Basri – Rabi’a Al Adawiyyat – Abul Hassan Šadili – Ŷalaluddin Rumi – Mawlay al ˤArabi a-d-Darqawi – Šayj al Alawi – sobre todos ellos la complacencia divina.

En otra entrada, que aquí mostramos, relatamos como debido a un contacto espiritual fuerte con Abu Madyam nuestra tariqa pasó a llamarse:

Tariqa al ˤAlawiyya Gawziyya